jueves, 12 de mayo de 2016

CUBA SE VISTIO DE CHANEL.

“Cuba, señores Delegados, libre y soberana, sin cadenas que la aten a nadie, sin inversiones extranjeras en su territorio, sin procónsules que orienten su política, puede hablar con la frente en alta en esta asamblea y demostrar la justeza de la frase con que la bautizaran: “Territorio libre de América”.  Discurso de Ernesto “Che” Guevara ante la XIX asamblea de las Naciones Unidas. Diciembre de 1964. Tomado del libro Ernesto Che Guevara Obra revolucionaria. 1974. Sexta Edición.



“Somos alumnos aventajados de un gobierno  que, en estos casi cincuenta años de <<bailar solo>> en la pista de nuestra política, jamás ha pedido disculpas por nada. Nos hemos quedado esperando la necesaria mea culpa por la ofensiva revolucionaria de 1968, por la atrocidad de los mítines de repudio, por la dependencia soviética, por los sucesivos y desastrosos planes económicos que nos condujeron a esta asfixia productiva” Joani Sánchez. 9 de marzo de 2008. Tomado del libro CUBA LIBRE de Yoani Sánchez 2010



“En esa época no existía la prostitución como la que existe ahora, no existía el mercado negro como lo hay ahora, no había las diferencias sociales que hay ahora. Sin embargo, si había muchos problemas, mucha miseria, pero había la esperanza” Entrevista a Reinaldo Escobar. Tomado del libro La revolución de las miserias de Jean Pablo López. 2013


“Ella era una chica plástico/ De esas que  veo por ahí/ De esas que cuando se agitan/ Sudan Chanel Number Three/ Que sueñan casarse con un doctor/ Pues, él puede mantenerlas mejor/ No le hablan a nadie sino es igual/ A menos que sea fulano de tal/ Son lindas, delgadas, de buen vestir/ De mirada esquiva y falso reír”. Texto de una canción del cantautor panameño Rubén Blades,  titulada “Plástico”.  Tomado del Disco Siembra.


Cuesta salir del asombro del giro que está dando Cuba, cuando, de nuevo, una  noticia nos estremece: La casa de moda Francesa Chanel realizó un desfile de modas en el Paseo del Prado de La Habana Vieja con exclusividad, solo para un reducido grupo de cubanos de la llamada nomeklatura o elite política-económica. CRUCERO 2016 es el nombre de la colección, creada por Karl Lagerfeld, la primera que presenta en una pasarela de América Latina. “La riqueza cultural y la apertura de Cuba al mundo la convierte en una fuente de inspiración para Chanel” expresó la casa de moda francesa en un comunicado, y agrega “Los diseños de este desfile están inspirados en los colores que caracterizan al Caribe y los referentes estéticos de Cuba, la mayoría, los colores pasteles que reflejan la arquitectura. Está pensada para mujeres que viajan a destinos tropicales”. No Obstante, lo que llama la atención fue la presencia de dos jóvenes de la alta sociedad cubana en el desfile, se trata de Tony Castro y Miguel Leyva. El primero es un joven de apenas 19 años, nieto de Fidel Castro, de contextura delgada y tez blanca. Por su parte el segundo es un bloguero cubano adscrito al oficialismo. Ambos se encargaron, no solo de acompañar a las modelos en el desfile privado, sino reseñar los entretelones del evento con las modelos a través de Instagram.


En cualquier país este sería una noticia irrelevante, pero estamos en Cuba, donde todavía se respira los aires de una revolución triunfante que emergió desde los inicios de la década de los años sesenta con una propuesta revolucionaria  socialista, antiimperialista y soberana, cosas de la cual no existe nada de eso y exhibe un rotundo fracaso en todos los órdenes de la vida social, económica, cultural y política. Son más de cincuenta años con los mismos actores políticos gobernando. Raúl Castro y sus acólitos, son incapaces de reconocer sus culpas en  someter a esa isla y al pueblo cubano a un modelo importado de la vieja URSS, que en nada se parecía al cubano y a sus aspiraciones democráticas contra el régimen de Fulgencio Batista. Fue un modelo impuesto a sangre y fuego, con cárceles y exiliados, con mucha demagogia y engaño de una esperanza revolucionaria fallida  que nunca llegaría. Carlos Franqui, periodista y escritor cubano, quien participó directamente en todos los acontecimientos de ese entonces, señalo desde su obligado exilio en Italia que a Cuba la gobernaba una dictadura reaccionaria, blanca y burguesa. Hoy se demuestra esa gran verdad, como también lo dijo el escritor Reinaldo Arenas, exiliado en Miami y el célebre Guillermo Cabrera Infante exiliado en Inglaterra. Todos fallecidos  fuera de su país que los vio nacer, porque la tiranía castrista implantada les negó la entrada de por vida.  
Siempre se dijo, y así se ofreció al mundo que en Cuba se construiría el Hombre Nuevo, vale decir un hombre patriota, soberano, sin apetencias burguesas, sin alienación consumista del mundo capitalista, un hombre feliz y libre. Nada más alejado de la realidad, lo que exhibe el ciudadano común es un estado de control policial, un miedo a expresarse libremente, una miseria alimentaria y social negada por el gobierno, una gran cárcel para el adentro de esta pequeña isla, en general un hombre infeliz. Lo que no puede decirse  lo mismo de la elite burguesa cubana que emerge tras la cortina de esta vieja dictadura castrista, y para que no quepa duda, un nieto, un hijo de la revolución en la exquisitez de un desfile con las modelos más cotizadas de esta famosa Casa de Modas. ¿Qué pensaría el pueblo llano desde los balcones de los viejos edificios? ¿Sentiría un olor a estafa de la vieja revolución? ¿Se acordaría del Che Guevara y la construcción del hombre nuevo en Cuba? ¿Cambiaría el lema oficial “Ser como el Che” a “Ser como Tony Castro?, ¿Sentiría un amargo fracaso y un dolor inmenso de tanto engaño? ¿Exclamaría “que tienen ellos que no tengamos nosotros”?. Lo que sí tiene claro el ciudadano de a pie es que esos trajes, esos atuendos tan costosos serán para una elite cubana e internacional, jamás para ellos, acostumbrados a vestirse con ropa de segunda categoría. El odioso mercado y el valor capitalista se impone.  Recuerdo, cuando estuve en Cuba, en el año 2002, algunas personas con algún temor se me acercaba a pedirme ropa usada, alimentos, productos de uso personal como desodorante, jabón, champú, afeitadoras, etc. Sentían temor de ser sorprendidos por agentes de seguridad de los CDR, ya que eso estaba prohibido. Es decir esconder y reprimirse así mismo sus necesidades por la imagen internacional y la protección al turismo que es, a fin de cuentas, lo que les garantiza los dólares. El sol no lo pueden tapar con un dedo, hoy se deja correr el manto de una clase política  que ha mentido ante el mundo, que habla de alienación y consumismo capitalista pero se contradice con su praxis. Y los peor es que ese es el ejemplo que le da a la sociedad cubana. Ese es el tal hombre nuevo.    
Como lo expresa el esposo de Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, la vida en Cuba se ha deteriorado moral, cultural y social de una manera extrema que hasta las esperanzas tienden a esfumarse  y la posibilidad de escapar es casi la única alternativa,  bastante riesgosa por cierto. Por su parte el gobierno de los Castros dirá que la intención es buscar los dólares por la vía turística, que Cuba es un lugar paradisiaco para el turista por sus playas, sus antigüedades, su arquitectura, su clima tropical y su noble gentilicio. Se dirá que son los sacrificios para salvar la revolución y el socialismo. Lo que jamás se va a decir es que han trascurrido 57 años en manos de la ignominia, el fracaso y el secuestro de la esperanza, mientras sigan allí los mismos actores.
Finalmente pienso que toda revolución que se plantee desmejorar lo que antes existía, negar la libertad de expresión y el disentimiento, los derechos democráticos, la división de los poderes públicos, la diversidad de pensamiento, estará siempre condenada al fracaso y a la opresión y el control social como fórmula para mantenerse en el poder. Los pueblos tienen sus propias necesidades existenciales y no hay ideología ni gobernante que lo suplante. La revolución cubana fue una revolución traicionada en un marco ideológico extraño a la cultura y raíces de los cubanos. Y hoy están allí los resultados.