martes, 13 de enero de 2026

VENEZUELA Y LA ALEGRIA DE TISICO

                                         


         VENEZUELA  Y  LA  ALEGRIA  DE UN TISICO

“El país celebro la caída del tirano, pero la reacción brutal de colectivos y cuerpos represivos recordó, en cuestión de horas, que el cartel de los soles sigue intacto, y que Delcy no es una “mal menor” sino la personificación del mismo sistema criminal, financiero y represivo que viene operando desde hace  añosBenjamín Tripier. Vitrina Venezuela: “Trump cambio de juego, no de objetivo. El Nacional. 9 de enero de 2026.

Estamos en un atolladero histórico. Cercenados en nuestros derechos, secuestrados por la crueldad de unos carceleros con las llaves de la vendetta en la cintura. Detrás de los barrotes están los demócratas juzgados injustamente por creer en la libertad como el mayor de los beneplácitos que debe sostener una sociedad  con justicia social… Para el que disiente no existe Constitución que pueda amparar sus derechos. Sus extremidades legales fueron amputadas. El debido proceso no existe en este inframundo de abusos y castigos”. Alexander Cambero. La Venezuela de la Libertad secuestrada. 10 de enero de 2026. El Nacional.



Ellos, los derrotados, han querido montar una transición para fortalecerse, reacomodarse, después de lo que pasó. Cuando en realidad lo que está planteado en un proceso de restauración de la democracia. No solo pedir la libertad de los presos políticos, que por supuesto es primordial, además pretenden dejarlos enjuiciados por unos delitos que no existen con una medidas completamente ilegitimas y alerto no se está cumpliendo lo que se acordó… Queremos una República no un comunismo”. Dra. Blanca Rosa Mármol de León. Ex magistrada del TSJ. 13 de enero de 2026. Programa Mingo TV.

 

En Venezuela hay una frase que se la escuche a mamá y otras personas que dice: “esa es una alegría de tísico” para identificar una alegría engañosa, efímera, no consolidada. Como se sabe un tísico es un enfermo de tuberculosis que al ser tratado con medicamentos adecuados, ellos contienen sustancias químicas antidepresivas que elevan el estado de ánimo liberándolos de tristeza y ansiedad momentáneas. Así nos pasó a los venezolanos en general, tanto los que están adentros como los que estás afuera del país. Quienes por diferentes circunstancias estamos en países extranjeros celebramos primero en  familia y luego salimos a algún punto de concentración para abrazarnos, llorar de emoción y pensando que con la salida del tirano en tiempo muy breve recuperaríamos la democracia y la libertad, además de la liberación de casi mil presos inocentes que hay en nuestras en más de 120 centros de prisión. En territorio venezolano no pasó igual, mientras se reponían de la extracción exitosa de su máximo líder  usurpador ordenaron a sus colectivos y fuerzas policiales impedir cualquier salida  a la calle, amenazando con represión y cárcel, que es lo único que saben hacer. Y sin perder tiempo la Vicepresidente Delcy Rodríguez asumió el control del régimen con el visto bueno del Tribunal Supremo de Justicia, mientras que su hermano, Jorge Rodríguez, asumía el control del parlamento el lunes 5 de enero de 2026. Como muy bien lo describe el escritor Ender Arena en El Nacional del 8 de enero de 2026 titulado “La mañana que todo cambio para no cambiar nada”:



“Ahora sí, como nunca, el cuento del escritor guatemalteco Augusto  Monterroso tiene perfecta vigencia, solo que le agregaría un plural: Cuando (todos despertamos), el dinosaurio todavía estaba allí”, no otra sentencia cabe para su decisión de imponer a Delcy Rodríguez como la jefa de la transición. Esa decisión, que la cubre una hipótesis sombría, pues, la señala como la que entregó a Maduro a Trump, deja, por un lado, intacta toda la siniestra maquinaria del poder  chavista, como si ella no fuera cómplice de los desmanes de la corrupción, corresponsable de los delitos de lesa humanidad cometidos por el régimen  y, en fin, en parte fundamental de la estructura criminal que, Trump, decía combatir y, por otro lado, tal imposición es una nueva versión de lo que Chávez y Maduro, habían iniciado, la entrega del país a los rusos, los chinos y a los iraníes, etc. Esta vez la entrega se hace a un actor que está en las antípodas de los primero, aun cuando tiene en común  el signo del autoritarismo.”



Quizás sea muy temprano para establecer conjeturas ciertas, pero la historia no miente y más temprano que tarde se sabrá que fue lo que sucedió en los preludios de esta “extracción”, que toca más la hegemonía norteamericana sobre la economía petrolera  venezolana, soslayando  la base democrática del país, totalmente desecha por el clan de Maduro-Cabello-Padrino-Rodríguez, y punto fundamental de nuestra tragedia.  Los analistas políticos y económicos se equivocaron, porque siempre se afirmó que la solución era eminentemente política basada en una transición hacia la democracia con los ganadores de la contienda electoral del 28 de julio del año pasado y nunca les pasó por la mente esta baraja escondida, o también llego a plantearse  una cohabitación entre Maduro y la oposición permitida. Nadie llegó a pasearse por esa hipótesis del escenario de  “la extracción” y quedarse la misma gente del entorno gobernante.  Esto dejo a todos boquiabiertos y sin saber que decir, porque el clamor popular democrático  y sus líderes consecuentes quedaron por fuera, como la guayabera. O  Como aquel refrán muy común “no se vista que no va”. Tuvo que venir, Marcos Rubio,  el secretario privado de Donald Trump, aclarar  que todo se haría por fases, primero el control económico, luego la  estabilización del país y por último el restablecimiento de la democracia y sus futuras elecciones, sin fechas posibles. Solo planteamientos, nada en concreto. Porque lo que si sabemos los venezolanos es que el chavismo ha desarrollado el ganar tiempo para el reacomodo.

En verdad pienso que nuestra Historia de Venezuela habrá que reescribirla, sobre todos los textos escolares y universitarios porque hay muchas interrogantes sobre lo que nos está pasando, como llegó a desdibujarse la democracia hasta convertirse en cenáculos de partidos clientelares, como al final,  los mismos representantes del Pacto de Punto Fijo, o lo que quedaba de él, echaron las bases para llegar a esta dictadura antiimperialista y que al final de su estruendosa caída tiene que pactar con su enemigo, entregando a su máxima ficha: El Rey, pero dejando La Reina, alterando así lo que debía ser  el jaque mate en el ajedrez.   Esto no se  puede pasar por desapercibido, solo comparado con aquellos regímenes de los países comunistas del Este que al presentarse conflictos políticos y sociales, ajustaban los mecanismos del poder y de la represión para mantener siempre los mismos actores en el poder, o  la visión absolutista del régimen cubano, nicaragüense, ruso o chino. Y lo que asombra es que una potencia, por excelencia,  identificada con los valores democráticos pueda creer en las palabras  de los que han oprimido al pueblo venezolano en un cuarto de siglo, incluso con el antecedente del engaño al anterior presidente norteamericano Joe Bidem.  A mi juicio la llamada transición no ha comenzado, solo hay promesas, porque actualmente se observa que  el clan de la tiranía está recomponiendo su estructura de poder antidemocrática, aplicando la lógica, un pasito atrás para luego dar dos adelante. Por lo pronto han dicho que no abandonaran el legado de Chávez y Maduro, lo cual puede ser en parte  retórica, pero con estos personajes de la multitud   promiscúales no se puede esperar nada bueno.



El periodista y analista político Alonso Moleiro, en reciente entrevista, hizo una extensa reflexión del momento político, que queda para entender la historia contemporánea de Venezuela:

“El debate es complejo. Lo que veo con el acuerdo planteado es que es un poco frágil de lo que parece, ciertamente Delcy Rodríguez está cediendo, el gobierno necesita bajar la presión y la presión es muy  alta, pero lo que no sabemos es si van a ceder las zonas de gobernabilidad del Estado, de lo que ellos han llamado “El  Estado Revolucionario”, hay que ver un poco más, no niego que  se ha producido cosas, como el tema de los presos políticos, pero esto puede dar retrocesos. Creo que en la población se ha ido extendiendo el agotamiento con el actual régimen político. Yo creo, además, que en Venezuela se ha ido consolidando un anticomunismo muy profundo que no existía y ahora si existe y define un poco al venezolano dentro y fuera. Me da la impresión, por otro lado, que  hay sectores en el gobierno que están sinceramente interesados en bajar, en buscar acuerdos para sobrevivir, es abrir espacios para la reconciliación, sin embargo siento que en el régimen  hay un sector dominante que  tiene unos valores, unos principios políticos a los que rinden culto de manera ciega, fanatizada y ahí está parte del problema. Hay una interpretación de la historia que tiene sesgo fanático y que ha tocado al ejército, el culto a Bolívar es uno de ellos. Y hay una doctrina puesta allí frente a un país que quiere cambio, han exhibido un control interno, un control militar, del país territorial, pocas fisuras se ven, si las hay sigue siendo un sofisma, una hipótesis. Cuando los hechos se concreten, la oposición democrática se vuelve a encontrar con la misma pared. La falta de interés de las Fuerzas Armadas, de motivación, de sensibilidad a las demandas, a los planteamientos, a los intereses del campo democrático que lo que desea es restaurar la democracia en su formato clásico. A veces siento que hay sectores que tienden a no ver eso…Yo dificulto que Delcy Rodríguez, de buenas a primera, va a entregar la revolución a pesar de tener una pistola en la cabeza..”

Lo que nos está diciendo es sencillamente que este proceso, que tiene 26 años de ejecución,  ya tiene un piso político y una arquitectura  que ellos   defienden  a capa y espada, pese a que perdieron las  raíces  de índole popular que la sostenía, veamos por ejemplo, los miles de presos después del 28 de julio de 2024 son gente del pueblo, no de la clase media, de los barrios pobres.  Solo una capa burocrática estatal, unos cuantos fanáticos parásitos del Estado y una estructura de poder que ha permeado todo el sistema político y de gobernanza, desde lo municipal, estatal,  hasta lo nacional, mantenida a base de dadivas, la amenaza y la vigilancia. Hoy día buscan que estén unidas en una sola voz y bajo un solo mando, pasando la página de “la invasión yanqui” con el secuestro del presidente usurpador, y calibrando como ganan tiempo para recomponerse. El Politólogo e internacionalista Carlos Sánchez Berzaín asevera  que la dictadura no esta caída, sino que pasa por un momento transicional que le impone la realidad, cede el gobierno, pero no el poder, pierde al dictador, pero no la dictadura, entrega  espacios pero mantiene el sistema y de esa manera permanece. No reconocen que enterraron a un país  entero en la miseria, la represión, la tortura, el crimen,  la ilegalidad constitucional y la diáspora de casi ocho millones de personas. Están dispuestos a entregar su alma al diablo, verbigracia Los Estados Unidos, pero jamás una verdadera transición que los lleve a dejar el poder  reconociendo los resultados del 28 de julio de 2024 o  en unas nuevas  elecciones verdaderamente libres.

En Venezuela, tuvimos dos experiencias de transición de regímenes dictatoriales a la democracia, aunque cabe decirlo, incompletos y por lo cual llegamos a estos 26 años de chavismo/madurismo. Con la muerte de Juan Vicente Gómez el 17 de  diciembre de 1935 se abre una apertura transicional y le correspondió asumirla como presidente encargado al  General Eleazar López Contreras, Ministro de Guerra y Marina de las Fuerzas Armadas del dictador Juan Vicente Gómez. Se considera que hizo un buen papel. El historiador Kleber Ramírez  afirma:



 “El presidente López, perfectamente ubicado en su momento político, comprende que el Estado gomecista ha tocado techo y está urgido de una serie de reformas necesarias para su sobrevivencia y su fortalecimiento. Introduce importante innovaciones como la reducción del período presidencial  de 7 a 5 años, la creación del Banco Central de Venezuela, la promulgación de la Ley del Trabajo, la creación de la Contraloría General de la República, el Ministerio de Sanidad, el Banco Industrial de Venezuela, la Guardia Nacional, la fundación del Instituto Pedagógico de Caracas, fomento de varias facultades de la UCV; la demolición de la prisión de La Rotunda y la construcción en su lugar de la  Plaza de la Concordia… además López constituyó un gabinete con brillantes intelectuales como Luis Gerónimo Pietri, Rómulo Gallegos, Enrique Tejera Paris, etc Tomado del libro Venezuela la IV República o la total transformación del Estado. Pag. 52.

Advierto, este proceso no fue en paz, hubo manifestaciones y hasta control policial para evitar los excesos, de allí la conocida consigna de López Contreras de “calma y cordura”. Posteriormente el  Congreso controlado por los diputados gomecistas,  acordaron por unanimidad  al General Isaías Medina Angarita para un nuevo período presidencial, quien gobernó con las más extensas libertades democráticas y con una mayor amplitud en las tareas de gobierno. No obstante las ambiciones de poder  de Rómulo Betancourt, conjuntamente con una camarilla militar promovieron un golpe de Estado contra Medina Angarita y cuando se enteró de la asonada militar renunció a la presidencia  para no ocasionar una tragedia. De tal forma que el proceso de transición a la democracia se vio ensombrecido por este hecho y a pesar del trienio adeco y la elección democrática de Rómulo Gallegos, el 24 de noviembre de 1948, el mal estaba hecho. Resulta que por el sectarismo y la prepotencia adeca,  esa misma “gloriosa juventud militar” depuso al presidente Gallegos y de nuevo una dictadura militar comandada por el General Marcos Pérez Jiménez. Aquí se terminó el ensayo democrático que inició López Contreras

La segunda experiencia transicional marcada entre dictadura y democracia fue el derrocamiento de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958. Veamos lo que nos dice el escritor venezolano Simón Muñoz, en el prólogo de la novela “Los últimos días de Pérez Jiménez” del escritor Diego Salazar (+):



La nueva dictadura fue también favorita de los grandes intereses petroleros y monopolistas extranjeros que apoyaron a Gómez. Realizó obras de cemento  armado, pero la negación  de las libertades ciudadanas, la persecución a los intelectuales, a los estudiantes  y a los trabajadores, concitó el repudio de la gran mayoría de la sociedad venezolana. Después de diversos intentos fracasados para su derrocamiento, el anhelo nacional se unió en las combativas jornadas que se iniciaron con las acciones de los estudiantes de la UCV en las postrimerías de 1957, se consolidaron con la formación de la Junta Patriótica, generaron la adhesión rápidamente progresiva de distintos sectores de la sociedad, finalmente forzaron la acción de sectores  democráticos de la oficialidad de las Fuerzas Armadas y culminaron con la huida del dictador en la madrugada del 23 de enero de 1958”. Pág. 10 y 11.



Ese proceso transicional a la democracia fue más breve, por cuanto se conformó una Junta Cívica Militar entre empresarios, civiles y militares afecto a la causa democrática. Cabe señalar el papel relevante de los partidos políticos, como URD, AD, COPEI y el PCV a través de sus líderes y militancia.  Destacando el importante  papel del Presidente de la Junta de Gobierno, el Comandante  de Marina Wolfang Larrazábal, quien desempeñó un liderazgo de apertura democrática, de dialogo con las multitudes, regreso respetuoso de los exiliados dando una gran lección de unidad nacional. Además de un plan de emergencia para atender a los sectores más necesitados. Así llegamos a las elecciones democráticas de diciembre de 1958 que ganó Rómulo Betancourt, y viene aquí la segunda tragedia transicional hacía la democracia, por cuanto el ahora Presidente Betancourt no entendió que debía hacer un gobierno unitario con todos los sectores políticos y sociales por cuanto si bien el camino estaba allanado hacia la democracia, sin embargo no estaba consolidada. De tal manera que al crear un pacto político, conocido como el Pacto de Punto Fijo,  con el partido Copei de Rafael Caldera, URD liderado por Jovito Villalba y su partido AD, excluyendo al liderazgo del Partido Comunista de Venezuela, actuando de manera sectaria, se encontró con grandes manifestaciones sociales lideradas por este sector político e incluso trajo descontento en su propio partido Acción Democrática. Al final,  asesinados, lucha armada, levantamientos militares, campos de concentraciones (TO)  y presos políticos. Al final se impuso la tesis de paz democrática, pero dejo una semilla de resentimiento político que fue trabajada hábilmente por sectores de la llamada “ultraizquierda” que penetró los cuarteles, y de allí surgió Hugo Chávez Frías y los llamado comacates. De allí vienes los lodos que estamos padeciendo. Incluso el mismo Rafael Caldera termino de sepultar la democracia con la anuencia que le dio a los golpistas y por supuesto el indulto presidencial con todos sus derechos políticos. Ha sido el peor momento de nuestra democracia, abriéndole las compuertas al coctel antidemocrático absolutamente tóxico y que no tiene referente en nuestra historia.




Los momentos históricos de estas tres dictaduras son distintas, me atrevo a asegurar que son muy pocas los rasgos de las similitudes entre una y otra, tanto en su nacimiento, desarrollo como el ocaso. La primera de Juan Vicente Gómez duró 27 años (1908-1935). Era una Venezuela rural, analfabeta y estaba dando sus primeros pasos hacia la era petrolera, no existían los derechos humanos y apenas la sociedad sabía lo que era un partido político, sin embargo habían expresiones de vanguardia democráticas  que fueron combatidas y Gómez terminó convirtiéndose en un dictador de tendencia liberal conservador. Sin embargo hubo un desarrollo de una elite culta que fraguo en la formación universitaria un pensamiento liberal-democrático. JVG no dejó deuda externa y la nueva generación militar representado en López Contreras y Medina Angarita impulsaron el desarrollo económico, educativo y social. En cuanto a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez que duro apenas 10 años (1948-1958) desarrolló grandes obras apuntalando un país a la modernidad, con sus infamias de los agentes de la policía política de la Seguridad Nacional en el orden de las libertades políticas. Pero ¿que nos ha dejado la gestión del chavismo-madurismo en 26 años? Su  balance es aterrador: Recibió un país moderno, con una estructura institucional democrática con sus tres poderes perfectibles; una Fuerzas Armadas profesionales; un avance educativo en todos los niveles;  un desarrollo agrícola que abastecía el mercado nacional y  algunos rublos internacionales;  la palabra “preso político” no existía; un mediano desarrollo industrial que exigía cambios y superar la dependencia de la renta petrolera; una industria petrolera con una producción de aproximadamente tres millones de barriles diarios; unas industrias básicas en pleno desarrollo; servicio públicos de gas, electricidad y agua suficientes, nadie se quejaba de eso; Libertad de expresión con diversos medios de comunicación, en su mayoría privadas, etc. ¿Que exhibe hoy Venezuela  ante el mundo? Un país arruinado, destruida su economía, etc. Basta imaginarse lo contrario de lo que acabas de leer. Y habría que sumar la diáspora de ocho millones de venezolanos por el mundo, y por si fuera poco la edificación de todo un aparataje represivo fascista que ve en los presos piezas de canje, bestias dóciles que no piensan y que no les importa si llegan a morir en cautiverio, como en efecto está pasando con 27 compatriotas fallecidos en prisión de los mil que hay en este momento. Y con todos estos resultados palpables,  la ilegal Vicepresidenta, hoy presidente encargada, por las circunstancias que analizaremos en otro ensayo, ha dicho que seguirá defendiendo al “Estado Revolucionario”, el legado chavista-madurista y que el presidente usurpador, ladrón de elecciones, sigue siendo el presidente de Venezuela. Este sistema instaurado conocido como “el socialismo del siglo XXI” nada puede exhibir como positivo, solo terror, miedo, hambre,  mediocridad, decadencia  y sangre. Con este balance  las dictaduras de JVG y MPJ salen airosas, definitivamente.

Particularmente pienso que el proceso de transición hacia la democracia no ha comenzado. Esta incólume todo el sistema totalitario del poder en todos los órdenes. La genuflexión, la sumisión, los intereses subalternos, las zancadillas, las trampas, las mentiras, las falsas negociaciones, todo está en una arquitectura piramidal, de lo cual en su vértice superior están varias serpientes o zamuros disputándose lo que hay y buscando salvarse. Con la lógica que si matas una te quedan otras más, igual de peligrosa que la que lograste matar. Así es este infierno es que hemos caído con esta jauría que si sabemos de dónde salió (y lo hemos dicho en otros ensayos publicados)



Venezuela no está en aún en transición. Está en la etapa más difícil: la de crear las condiciones para que una transición sea posible. Ese tiempo exige menos retórica y  más responsabilidad histórica. Menos euforia y más arquitectura institucional. Porque las naciones no se rehacen con prisa, sino con control efectivo de la fuerza, con justicia reconstruida y con un liderazgo que comprenda que cada decisión genera derechos, deberes y deudas con la historia”. Profesor académico Luis Manuel Marcano. La transición que necesitamos. El Nacional 12 de enero de 2026.  

En medio de la oscuridad hay que soñar con un futuro que, aunque difícil, seguramente vendrá