viernes, 20 de febrero de 2026

CRONICAS CARCELARIAS SADICAS DE LA VNEZUELA ACTUAL (2da parte venezolanos)

 


                 CRONICAS  CARCELARIAS  SADICAS   DE LA VENEZUELA ACTUAL (2da parte, venezolanos)

Chávez tenía una cosa como de cinismo muy importante, pero que Maduro desarrollo muchísimo, que es la cultura de la crueldad…Maduro y su gobierno le propusieron al país una cultura de la crueldad muy fuerte y una burla. Hay que recordar como públicamente se burlaban. Yo fui a votar en las elecciones de 2024 y  estuve el 29 y vi las manifestaciones genuinas,  comparadas con la bajada de los cerros de febrero del 89, sentía que le habían robado su voto. Hay que recordar cómo reaccionó el gobierno frente a eso y ver a Maduro haciendo chistes: tun, tun, se me van pa Tocorón, cuando  tenía a 2.000 muchachos presos…” Escritor ALBERTO BARRERA TISKA en entrevista con Cesar Miguel Rondón. 05/02/2026.

“Una segunda etapa donde fui trasladado a Zona 7, que es un centro que esta hoy muy  en boga, pero la verdad es que muchas de esas celdas son el infierno. Mira, ahí yo estuve en hacinamiento en celda muy pequeña junto a 37 personas, los cuales eras presos por delitos comunes y no políticos. Había personas allí que tenían tuberculosis y no estaban siendo atendidas y además teníamos que convivir con ratas. No tan solo eso, las ratas dormían entre los presos, sino que además no había baño, entonces había una esquinita de la celda que estaba  destinada para que los presos hicieran las necesidades en bolsa y no teníamos acceso  a alimentación y si no es por la solidaridad de los otros reclusos, pues sencillamente no hubiese podido alimentarme.” Declaraciones de Jesús Armas, expreso político. Dosier Venezuela  Podcast. Lunes 08 de febrero de 2026.



Pedimos perdón, a mí no me gustan los presos, puede ser necesario por los códigos penales o por lo que sea o por las realidades de la política y de la situación concreta de una sociedad. Hago otra inferencia más, a mi Chávez una vez me ofreció, imagínese tamaño  desaguisado, ser Ministro del Interior, y me dijo, mejor no  porque vas a soltar todos los presos…” Jorge Rodríguez en la Asamblea Nacional 4/02/2026 

 


Hay dos palabras  me que llaman la atención para caracterizar este momento histórico sobre lo que sucede en Venezuela: La crueldad y el  cinismo. Para el filósofo Edgar Morín, la crueldad es la negación radical de la humanidad del otro, tratándolo como un objeto a destruir e ignorando su dignidad, amor y complejidad. Se  manifiesta a través de la indiferencia ante el dolor ajeno y el castigo a inocentes, justificada por la responsabilidad colectiva. En Venezuela a lo largo de estos 26 años el chavismo-madurismo ha venido trabajando la crueldad a partir de un discurso de división social entre ricos y pobres, el presente como desquite de un pasado cruel de la llamada “cuarta república” y la dicotomía oposición reaccionaria-gobierno revolucionario. Chávez abrió el camino y fue Maduro quien lo tiño de sangre, cárcel y una violencia sin control hasta los extremos. La crueldad se hizo política de Estado sembrando el terrorismo para apaciguar las ansias de libertad. Tuvo  que apelar a desconocer la propia Constitución Nacional, transformar el ejército en una guardia pretoriana y los servicios policiales de la seguridad pública al servicio de la alta jerarquía política, además de ampliar las cárceles para meter a una población que lo había respaldado desde el triunfo electoral de Hugo Chávez Frías en  1999. Así que vinieron las desapariciones forzosas, las familias  rotas, las torturas, la huida del país en masa, el crimen en las cárceles. Ahora le tocaba a la cárcel a  los  pobres por haberse revelado contra el  dictador.



Las organizaciones de Derechos Humanos clamaban por saber de las personas detenidas, adultos mayores, adolescentes, soldados presos y las madres llorando sin saber nada de su deudo. Todos eran sospechosos de estar en contra del Presidente y de su rabia por haber perdido las elecciones el 24 de julio de 2024. Desde un mensaje, un registro de teléfono en una alcabala móvil, salir a la  calle los días pos-electorales, haber mostrado simpatía por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, haber ser testigo de la oposición democrática. Se desató una verdadera locura de represión y control con los colectivos obedientes a las órdenes de Diosdado Cabello y demás aparatos policiales. Sin olvidar toda la estructura de justicia corrupta y traidora de los principios elementales del derecho y la justicia, contemplados en la Constitución. Un gobierno de facto fue lo que vivió Venezuela hasta la madrugada del 3 de enero de 2026.

El escritor y periodista venezolano Alberto Barrera Tizka hace una reflexión a modo de pregunta sobre esta crueldad y la sociedad venezolana. ¿Cómo fuimos capaces de llegar a esto de tanta crueldad? ; ¿En qué  momento nos convertimos  en torturadores, es que éramos así y no lo sabíamos? Nótese que el escritor no separa la llamada “cultura de la crueldad” de la sociedad. Yo  comparto este punto de vista a partir de un país violento por antonomasia que no cura sus heridas sino que las cubre y al tiempo aparece de nuevo la herida. Chávez llegó al poder con un discurso de odio, venganza  y resentimiento social y en 26 años entre Hugo Chávez y Nicolás Maduro, hurgaron aún más en esas heridas construyendo todo un sistema económico-político-administrativo-judicial  basado en la destrucción de lo que existía, en la sumisión incondicional del ciudadano y sobre todo en la represión social. Agrega el escritor, que hay líderes que destapan una irracionalidad con el desprecio del otro, lo desdeña, entonces ya puedes matarlo. Lo que asombra es como una sociedad se desliza hacía eso, hacia esa práctica y el problema después ¿Cómo recogerlo? En el caso Venezolano, gracias a tres elementos esenciales, la primera a ese musculo democrático que hace resistencia y lo mejor fue su expresión del 28 de julio de 2024 y su salida a la calle enardecida ante el fraude electoral. En segundo lugar la vehemencia, perseverancia  y el tino de una dirigencia política unitaria democrática, representada en la llave EGU-MCM. Y tercero ese 3 de enero de 2026 que devolvió  la esperanza y revivió los ánimos aunque ya no estaba el dictador, la dictadura continuaba, pero contra la pared y como dice la Dra. Blanca Rosa Mármol de León, con una capitulación y un tutelaje encima. Falta mucho por hacer para curar del todo las heridas, pero es una tarea histórica.



En relación al cinismo, es la sustitución de la verdad por la mentira ex profesa, es decir deliberada, para convencer al otro o a una multitud de su punto de vista. Una persona cínica termina convenciéndose de su “verdad” sin importarle el daño que hace  a los demás. Es una conducta patológica,  que en política hace mucho daño, que puede ser irreversible, trasgrede leyes, costumbres y termina imponiéndose por la fuerza cuando la palabra ya no convence. Se dice que el chavismo-madurismo terminó convirtiéndose en un coctel de maldad, cinismo y crueldad incalculable, cuya fuente primaria lo obtuvo de nuestra historia política, pero aún más de la escuela rusa-cubana que adquirió fisonomía propia con la manipulación, el chantaje, la sumisión, el control social y el uso de los pobres. Y la represión y el crimen político. Ahora pasemos a los  casos más emblemáticos de nuestros presos políticos, que jamás pensaron que por su manera de pensar iban a terminar como “privados de la libertad” según el régimen, expresión edulcorante para tapar la crueldad de las cárceles.

RAMON CENTENO. Periodista. 39 años de edad.



Periodista venezolano que pasó en prisión 3 años, 11 meses y 13 días. Excarcelado el pasado 14 enero de 2026. Nos cuenta su historia: Soy un ciudadano común que llevaba una  vida normal de periodista de oficio, de buen hijo, lector, hasta el día 27 de enero de 2022,  que injustamente me meten preso desconociendo los motivos, aunque en la cárcel recuperé el hábito lector. A mí me dicen “bolígrafo” porque desde niño encontré en la escritura una forma de vida, me parecía fascinante registrar mi vida y las de los otros, de hecho fue la palabra escrita lo que le permitió reflexionar y darse cuenta de su sentido de justicia y servicio.  Yo trabajaba para el Diario Ultimas Noticias y por hacer una entrevista a los entonces diputados Jean Carlos Silva y Taina González, detenidos en el Comando Nacional Antidrogas de Las Acacias por un caso de narcotráfico. Lo hice porque los conocía  de antes y sobre  todo porque  era un periodista cercano al oficialismo. Cada pregunta y cada respuesta fue grabada por una cámara y al lado estaba un comandante que nuca se separó de ellos, por tanto yo me sentí seguro, tranquilo, estaba haciendo mi trabajo y nada más. Pasaron unos cuantos días y el 2 de febrero de 2022 el Equipo Móvil de Inteligencia de la Guardia Nacional llegó a mí casa y me llevó detenido conjuntamente con él fotógrafo Gabriel Zambrano, que me había acompañado en la entrevista. Como él que no la debe no la teme, los acompañamos a la sede policial. Durante el interrogatorio le dijeron que a través de Instagram habían recibido una denuncia anónima según el cual yo estaba vinculado a un caso de narcotráfico conocido como “Mano de hierro”. Los funcionarios le hablaron de la entrevista que ni siquiera estaba publicada aún. Tanto yo como Gabriel no entendíamos nada. Del interrogatorio pasaron a un allanamiento en mi casa, revisaron todo y se llevaron libros sobre periodismo, libretas con apuntes y la computadora donde estaba la entrevista. Sin explicaciones pasamos por una desaparición forzada durante cinco días hasta el 7 de febrero de 2022, cuando nos presentaron ante un juez y nos imputaron cargos de tráfico de influencia, usurpación de funciones y asociación para delinquir.   

 Definitivamente esto ha sido una bufonada de la forma en que a un periodista, el primer periodista en Venezuela que es llevado a la cárcel, que es llevado a un tribunal por hacer un trabajo periodístico, se llama Ramón Centeno. En estos cuatro años no pude participar en nada de la historia contemporánea de Venezuela porque simplemente me invisibilizaron, porque me negaron mis derechos políticos.

Hay algo importarte que debo decirte. Yo pague caro el precio de informar, como periodista que soy. Te cuento que el 2 de febrero, me dicen: “Yo estoy revisando aquí tu teléfono, yo sé que eres periodista, yo sé que viniste a hacer una entrevista, pero no está permitida”. Entonces yo le digo  -pero ¿Qué casos están permitidos y que casos no?, la comunicación, la información no se trata de eso. O es que acaso ustedes pertenecen a una industria aquí y tienen una mesa editorial y deciden lo que va y lo no va. Aquí yo vine a hacer una entrevista a un señalado por presunto narcotráfico y allí hubo un careo entre el general que ya no está en Venezuela. Al final de la conversación me dijo textualmente: “Yo sé que tú eres inocente, no tengo una orden de aprensión judicial, pero te trajimos porque pensábamos que podías denunciarnos a nosotros como un ente investigador”. Y yo les dije: - lamentablemente ustedes no tuvieron rigor investigativo, rigor investigativo que si tuve yo y por eso ustedes creen que yo puedo salir a decirle esto al mundo. Entonces me dijo: “Sí, esa es la situación que le vas a decir al mundo que te estuvimos secuestrado, pero tranquilo que tú vas a salir en la audiencia preliminar”. Bueno, esa audiencia preliminar se convirtió en cuatro largos y tortuosos años, dificilísimos, que me separaron de mis afectos, que me separaron del amor más grande que tengo y que ya hoy la providencia se la llevó. Entonces ese es el  precio que pagué por querer informar, por hacer una investigación periodística, que por cierto yo fui a hacer una entrevista en muletas, porque estaba en proceso de rehabilitación por un accidente vial donde sufrí graves lesiones y tuvieron que reconstruirme la cadera y el fémur y someterme a sesiones de fisioterapia. Todo eso lo perdí  porque nunca se tomó en cuenta mi situación y se me infecto las lesiones y  terminé en la cárcel en silla de rueda. Gracias a mi madre, en sus reclamos públicos, entre abril de 2023 y septiembre de 2024 me hospitalizaron en el Hospital Domingo Luciani, descubriendo que tenía diferentes afecciones. Incluso mi mamá reclamó el amparo de una medida humanitaria ante el Tribunal 11 de Juicio del Área Metropolitana de Caracas que consistía en la atención en mi domicilio y fue rechazada.   



Otro detalle que no puedo dejar pasar fue que en el 2022, desde un televisor encendido en el Comando Antidrogas de la Guardia Nacional, a pocos metros de El Helicoide, escuche al Fiscal Tarek Williams Saab informado que Ramón Centeno estaba implicado en la “operación Mano de Hierro”, junto a diputados, alcaldes y funcionarios del chavismo, un operativo presentado como una ofensiva contra mafias de drogas, contrabando y especulación. Eso terminó de hundirme siendo inocente de esa patraña inventada.

Yo salgo sin odios frente a tanta  maldad que vi y que sufrí en carne propia, pido que nos reconciliemos como sociedad sin olvido, un perdón sin olvido, que vaya cónsona y proporcional a todo lo que vivimos. Porque hay algunos compañeros que dicen: “Bueno tienen que repararnos”. Yo digo, si tiene que repararnos, pero, ¿y mi mamá? , por ejemplo, ¿cómo se repara eso?  Eso no se repara nunca. Uno más bien lo restaura en el alma, poco a poco, y hay gente que ni siquiera logra repararse de una perdida como la mía. Pero en definitiva, esto,  estas heridas tan fuertes, es de un país entero desde Los Andes hasta el Llano venezolano.

A veces, postrado en el hospital, yo decía, bueno, pero como es esto que en pleno siglo XXI todavía tengamos inocentes encarcelados, a periodistas encarcelados, a abogados encarcelados, en fin, por opinar, por disentir. Leí mucha historia universal, sobre cómo se conciben las dictaduras en el mundo, para yo explicarle al mundo, explicarle a las generaciones que vienen, que fue lo que sufrimos nosotros en pleno siglo XXI. Hay que ser bien pedagógico para que entiendan lo del 28 de julio de 2024 y lo del 3 de enero de 2026 y tantas parteaguas que hemos tenido en Venezuela. Quiero anunciar que estoy haciendo un libro, que gran parte lo escribí en la cárcel, pero no quiero adelantarme. Yo me pregunto, con insistencia ¿en qué momento nosotros dejamos que nos pasara esto?

Miren, yo le pedí al juez de control, porque a mí me dio una primera parálisis facial frente al juez de control y  yo en silla de ruedas porque dos días después que yo llego en muleta a la cárcel me atropellan y me tumban y la cadera fue la que más sufrió. Y yo le decía, Usted está viendo la forma en que yo estoy. Y de ahí vino un rosario de peticiones y me pregunto yo, ¿Y cómo era posible que la respuesta del sistema hacía mí era que no me podían dan una medida cautelar para mi casa porque yo era una persona de alta peligrosidad y me podía escapar? No puedo caminar, casi ni podía hablar, mi mamá pidió 14 veces por una medida humanitaria y fue hace algunos meses atrás que me la concedieron para el  Hospital Domingo Luciani. Recuerdo que mi mamá iba todos los días y hasta se hizo amiga de los custodios y les llevaba comida también.

Fui militante del PSUV desde los 14 años, crecí al lado de muchos compañeros que creíamos en esos ideales de justicia e igualdad que se pregonaba, fui amigo de Robert Serra, y no me arrepiento, pero no me pregunten si voy a volver, solo mírame como he quedado. Fueron mis colegas quienes me ayudaron a conseguir la libertad, al principio me costó porque yo era chavista, después aparecieron los activistas y algunos políticos, pero nunca políticos ni amigos del PSUV. Ellos nunca  aparecieron. Tampoco les recrimino, pero me pregunto: ¿Qué voy a hacer cuando me vengan a abrazar?  Pasé mucho tiempo en soledad sin hablar con  nadie, leyendo al menos. Recuerdo una campana que me ataron a la silla de ruedas para avisar si podía ir al baño. A  veces tocaba y tocaba y el guardia llegaba cuando le daba la gana.



Hay personas que me recriminan por salir perdonando, pero no es tanto así, tiene que venir un proceso de justicia. El daño que me causaron es irreversible por lo que  creo en el perdón con justicia y memoria. Yo te puedo abrazar, pero quiero que recuerdes que me hiciste esto. Desde que salí, tras la primera cita de los tribunales mi mamá Omaira Navas, murió ´por un accidente cardiovascular. No he podido asimilar nada, tuve que enterrar a mi amada madre que fue la  gran luchadora por mi libertad y por mantenerme siempre la moral en alto. Ella hizo el primer milagro, que me olvidara los cuatro años que estuve preso y solo tengo recuerdo para ella y todo el amor que  me dio. Es mi heroína.

 


JESUS MEDINA. Reportero gráfico.

Soy de una barriada muy popular en Venezuela que es Petare. Allí crecí, pase mucha pobreza, fui un niño de la calle, estudie en un liceo militar y entre a estudiar comunicación social. Recuerdo que aprendí a tomar fotografías y como me gustaba hacer reportajes de calle, el dueño de un medio de comunicación me dijo: “Mira necesitamos a alguien con el perfil tuyo en la calle porque los periodistas no quieren cubrir los temas políticos, tenían miedo a la represión y que le robaran los equipos”. Entonces sin miedo yo asumía esos trabajos reporteriles teniendo que enfrentar grupos parapoliciales o lo que se conoce como colectivos. Yo entendía que para el gobierno y para la policía y sus cuerpos de seguridad, siempre ha sido un objetivo impedir que la prensa cumpla con su trabajo y mucho más las imágenes de las manifestaciones y la represión. De tal manera que esos nos llevó  a ser objetivo de secuestro político. Mira, yo estuve 11 veces preso y siempre me han inventado muchísimas cosas en las redes sociales para empañar la verdad.

Recuerdo que la primera vez fue cuando el referendo revocatorio del presidente Hugo Chávez y me agarra la DISIP, que hoy es el SEBIN, y nos sembraron unas cédulas de identidad diciendo que nosotros nos estábamos prestando para un fraude, nos mandan para un retén policial  que tiene en Plaza Venezuela y de allí demostramos nuestra condición de periodistas y producto de la denuncia pública pudimos salir en libertad. Y esto era constante, me ponían preso y me soltaban, hasta que la última vez cubriendo un reportaje con dos periodistas peruanos en la UCV, esperaron que saliera y en unas de las estaciones del metro me reconocieron y nos detuvieron, llamándome a mí por mi nombre. Al final sueltan a los peruanos y me llevan a la cárcel militar de Ramoverde. Eso fue en la época de las grandes manifestaciones de 2017/2018. Me ponen cinco delitos, instigación al odio, que es una ley nueva que hicieron para poder meter preso a los comunicadores sociales. Además de daño al patrimonio público de la nación, cuando  yo nunca he sido funcionario público. Me pusieron  asociación para delinquir y cuando revisan mi cuenta bancaria no tenía ni siquiera 150 dólares, al final era una  excusa para meterme preso.

La otra cosa que recuerdo es que me acusan que el Banco Mundial me está financiando, me preguntaban ¿para qué político trabajaba? Y yo le respondía, para los medios de comunicación. También recuerdo que me pasan a juicio y allí mismo le digo al juez que estaba recibiendo una llamada: “Usted está atendiendo una llamada para recibir instrucciones y eso es ilegal, tú no puedes recibir llamada mientras  estamos en audiencia”. Sin ninguna explicación me pasan a un tigrito en Ramoverde,  en un anexo donde estuvieron dirigentes políticos como Leopoldo López y Antonio Ledesma.  Allí pase dos años de mi vida que representaron una eternidad, me cambiaban de celda, me hostigaban, soporte los malos olores de letrinas, sufrí el hambre pareja, nos alimentaba con una arepa y agua de frijoles, yo perdí hasta la cabellera. Gracias a Dios me hice amigo de unos custodios y escribí cartas para hacerlas llegar afuera sobre  mi situación y las calamidades que estábamos sufriendo los presos. Logré pasar unas cámaras espías al penal donde pude grabar muchísimas cosas de lo que allí pasaba, donde se escuchan los gritos de algunos presos.

Hubo una epidemia dentro de muchos prisioneros y descubrimos que el agua estaba contaminada porque al lavar nosotros mismos  el tanque de agua, sacamos ratas y sapos. Llegó la Cruz Roja y nos dio unas pastillas purificantes de agua, con eso se pudo medio solventar. Y el hacinamiento ni se diga, 56 personas en un espacio de 10 metros, dime  tú, quien se puede recrear así. Cuando yo salgo en libertad tengo problemas para caminar porque allí uno se le olvida hasta caminar, problemas de la vista por tanta oscuridad y sombras, de no reconocer a familiares y amigos. Cuando uno se enfermaba nos asustábamos todos por el  hacinamiento. Además la suciedad producía muchos ácaros que nos rascábamos, muchas veces hasta sangrar. Los roedores convivían con nosotros y poco dormíamos para que no nos hicieran daños de mordeduras infecciosas.

La convivencia en la celda es otro problema, no es como se ve en las redes sociales, aquí sale a relucir el individuo, por cualquier cosa se pelea, porque me estas mirando mal, porque tomaste más agua de la cuenta, porque este vaso es mío y tú no me lo tocas, porque se perdió algo entre nosotros y nadie asume la responsabilidad, etc. La convivencia carcelaria no es fácil y menos cuando no nos conocemos. Cuando se presentaba alguna discusión y hasta un conflicto de peleas, todos actuábamos para apaciguar porque de llegar la guardia, entonces la pagábamos todos con requisa, atropello y tirarnos al piso boca abajo.

Otra cosa importante es que un preso sin recursos, sin vistas permanentes, aburrido allí y sin esperanzas llega un momento que piensa que nunca va a salir de la prisión y decide suicidarse. Allí presenciamos varios casos, hasta yo mismo lo iba a hacer en dos oportunidades. La gente piensa que uno es fuerte pero es que no es fácil. Tenía una hojilla y le dije al Director: “toma tengo esta hojilla y diez más y si no me trasladan me asesino yo mismo”. La otra oportunidad fue hice unas trenzas con una sábana y los compañeros habían bajado al patio, entonces uno se dio cuenta y alertó a los demás impidiendo el hecho. Ya estaba cansado, yo sentía que al final a la sociedad no le importaba los que estábamos presos, que estábamos allí  por luchar por el país, por causas injustas. Además los compañeros de la prensa nos habían abandonados, los amigos, la familia. Uno sentía que a los presos políticos los abandonan todos, solo cuando van a salir hacen bulla. Quien me dio la fuerza fue la pareja con que yo estaba.

Las secuelas que me quedaron tienen que ver recuperar la confianza en el otro. A veces en la noche me levanto paranoico. Les tengo pavor a los perros que no me secuestraron. Me ponían perros para que me ladrara y decían que me iba a morder. Yo con los perros de  lejos ahorita. Yo creo que la secuela más importante que me quedó fue desconfiar de todo porque los mismos compañeros de la prensa me vendieron, compañeros que hoy son famosos por el simple hecho de salvar su pellejo para que no le hagan nada. Yo no permito ni paso la traición. Eso es un código de honor para mí. Yo salí y me tatué aquí en los hombros las palabras HONOR Y LEALTAD, porque eso me enseño la cárcel.

Mi salida del penal no fue fácil, llegan los custodios y me dicen que me va a trasladar, entonces llegó a uno de los presos del ELN (Ejército de Liberación Nacional) y les dijo de manera amenazante: “si ustedes lo trasladan, les volteo el penal. A él no lo van a sacar de aquí”. En ese momento llega el Director del penal y me dice: “Mira no te lo puedo mostrar,  pero es una orden del Ministro de la Defensa Vladimir Padrino López, donde manda que te alistaran  porque vas en libertad”. Yo agarre mis cosas y después que me llevaron a tribunales y me trajeron nuevamente a la celda, me despedí de los compañeros y estaba muy asustado porque la cárcel militar es una montaña y abajo un terraplén solo de puro bosque, todo estaba oscuro. Gracias a Dios estaban unos compañeros de la prensa que se habían enterado de mi liberación y así pude llegar hasta la capital, hasta Caracas. Por cierto que me llamó la atención un mural en Caracas donde estaba la imagen de Neomar Lander, que es un joven que murió asesinado en las protestas, del otro estaba  lado estaba se encontraba el funcionario Oscar Pérez, que tuvo los miembros bien puestos en alzarse contra un estado dictatorial y en el medio estaba yo. Lamentablemente el único que queda vivo soy yo. Ese mural lo mandó a borrar el gobierno porque es un emblema que los acusa.

Yo salí de la cárcel sin pasaporte, ni cédula de identidad, sin poder salir del área metropolitana, no tenía ni siquiera cuenta bancaria. Y lo digo públicamente, aquí estoy con el pueblo. Me escondo, estoy en la clandestinidad  y después de las elecciones decidí salir de Venezuela porque me estaban persiguiendo. Dure 5 días saliendo del país y me agarra la PNB, me pone el teléfono en la cara, hace el reconocimiento facial en Google y me detienen y como yo tenía más de doscientos dólares producto de la venta de mis pertenencias les ofrezco la mayor parte y después de dos horas y pico salí normal en un autobús y salí en moto por el puente Simón Bolívar a Cúcuta.   

 


JUAN CARLOS OCHOA.

En realidad, como venezolano comprendí las diferencias entre vivir en democracia y dictadura, por eso yo empiezo en las protestas de 2014, que fueron muy duras, me dolió muchísimo ver hermanos de lucha que perdieron la vida, que fueron presos injustamente. Luego en 2017 y en 2019 cuando Juan Guaido se juramenta como presidente interino y fui elegido entre mis compañeros para subir a la tarima el 23 de enero de 2019 porque yo sentía que estábamos a punto  de un cambio importante y así lo dije. Eso fue en un sitio céntrico de Maracaibo. Recuerdo que a los días un amigo que trabaja para los cuerpos de seguridad en el Zulia me dijo: “Escóndete un poco. Tus fotos están en las carteleras, trata de no brillar  en ningún lado porque donde te vean en una nueva manifestación te van a detener.” Llegó la época de la pandemia y con mi moto me puse a trabajar en delivery por la alta demanda y en una de esas me interceptan tres  hombres armados y me enseñan mi fotografía en su celular y me preguntan ¿Este eres tú? Yo ya sabía que me iban a detener, por lo que consideré que era inútil que opusiera resistencia. Los primeros cuatro días fueron terribles en la sede de Inteligencia de Investigaciones Penales. Me quitaron la caja de cigarrillos y me ofrecen uno a la que yo acepto. Después de media hora me prepararan para un interrogatorio y me dicen ¿quieres otro cigarro? Y yo les digo que sí. Y él me dice: “Bueno yo te voy a dar otro, pero ¿cuándo tú me  digas lo que yo quiero saber?” Yo le pregunto, ¿qué es lo que quieres saber? ¿Dónde están las armas? Y yo les digo que no sabía de lo que me estaban hablando, que no sabía nada de armas. Entonces ellos me dicen, “Sí, nosotros sabemos que tu conversas cosas con unas armas”. Y mi respuesta fue, Bueno, pero ustedes no son inteligencia, ahí está mi teléfono, yo no tengo nada que decirles. Y en ese momento me dicen, “Pásalo al cuartico”. Y ahí es donde comienzan las peores horas de mi vida. Fui golpeado brutalmente, fui asfixiado con gasoil, con baigón. Cuando se les acabo el baigón le echaban gasoil o diésel con una brocha para ponérmela en la cara. Eso mojado se te pega en la cara y no hay forma que puedas respirar. Yo me desmaye unas 5 o 6 veces y ya cuando vuelvo en sí comienza el abuso sexual de su parte. Todavía me cuesta decirlo, pero es la manera de decirlo para sanarlo. Eso lo hacen para humillarte, para destruir tu vida. Fíjate que te  queda una marca de por vida. Yo en este momento todavía a dos años y algo de haber salido no soy un hombre 100% funcional, todavía estoy en el proceso psíquico de reparar todo ese daño. Queda uno con mucha inseguridad en lo que hace.  Después vinieron las descargas eléctricas y más golpes. Me llevan casi  inconsciente al Hospital General del Sur de Maracaibo y la Doctora pregunta si me habían atropellado, porque yo llegué hecho pipi, hecho pupú, con la cara hinchada y ya estaba escupiendo sangre, ya había vomitado. Fueron los días más terribles de todo lo que fue el proceso de desaparición.

El 12 de abril de 2020 me trasladan a Caracas, a la sede de la Contrainteligencia del FAES en la quebradita. Allí estuve confinado en un espacio muy cerrado con otros cinco presos políticos. Recuerdo que un muchacho que fue funcionario del SEBIN, que estaba detenido allí, me preguntaba “Por qué lloras tanto maracucho? Yo no le respondía lo que sentía en el fondo de mí. Acababan de  destruirme la vida, acababan de romper todo lo que había de valor en mí, la hombría, ser humillado todo ese tipo de cosas. Y bueno, ahí fueron seis meses de secuestro y además la incertidumbre, o sea, sin saber  seis meses de secuestro y aislamiento. Mi familia no sabía nada de mí, no sabía dónde yo estaba hasta octubre me llevan a un sitio de detención en donde si había comunicación. De allí me trasladan a la cárcel de ZONA 7 en Boleita donde paso a unas celdas de preso común, distinto a las áreas donde están los presos políticos que están más acondicionadas para cuidarlos un poquito más. Pero el que no, que fue miembro de la RESISTENCIA, el manifestante, cae en ese mundo, es decir preso común. Yo conocí la violencia real, todo se resuelve con violencia, consumo de drogas. Yo consumí drogas estando ese tiempo allí, tratando de aislarme, de no despertar, de siempre estar aletargado como en el tiempo, como de  no pensar. Presencie un motín terrible, iban a meterse a hacer una masacre por el sitio donde estaba ubicado y para la gloria de Dios se pudo negociar, se pudo llegar a un acuerdo.

Yo salgo en libertad condicionada el 20 de diciembre de 2023. Tuvo que ver las negociaciones que hubo a finales de 2023 con los Estados Unidos y el gobierno venezolano. Ellos le entregaron a Maduro a Alex  Saab, a cambio de 23 presos políticos. Fuimos unas meras fichas de canje. Lo lamentable es que la oposición se sienta a conversar con el gobierno para favorecer sus intereses personales sin importar las víctimas, sin importar los muertos y en el país todo sigue igual. Entrégame algo y yo te suelto tantos presos políticos Ahora las cosas están cambiando, aunque los están excarcelando con condicionamiento y a cuentagotas. Hay una orden de los Estados Unidos de liberar a todos los presos políticos y eso no está pasando.



La otra cosa que el mundo sepa, es como se vive en una cárcel de estas tan horribles, que contratan con la modernidad. No había poceta, solo un pequeño urinario muy cerca de la ducha, pero las necesidades si hacían en bolsa plástica, se le hacían un nudito y por un huequito  se lanzaba hacia afuera. Las condiciones de salud eran deplorable, ese olor a heces y a orina era permanente, las  moscas, eran un caldo de cultivo para los abscesos. Había muchos presos con cinco, seis abscesos al mismo tiempo, por el  calor, la humedad y las malas condiciones de higiene.

Para finalizar quiero decir que Nosotros como venezolanos somos muy inteligentes, muy entregados a la vida. Si al venezolano nos dicen: los vamos a dejar sin recursos pero vamos acabar con ese régimen. Todos diríamos que no importa, porque lo que queremos es que cese 25 años de represión, 25 años de persecución, 25 años de desaparición, 25 años de miedo. Sabemos que el precio de la libertad es muy alto. Si la libertad vale todo el petróleo que tenemos, hay que cederlo, estoy satisfecho. Y eso que no hemos hablado de los cientos de fallecidos, familias sufriendo porque a sus  seres queridos se los mataron, y eso está más que comprobado. Perdidas de jóvenes que les truncaron su futuro.

Por los momentos estar libre de Maduro da un alivio, llena un poco de esperanza, pero para lo que hemos vivido la magnitud de las garras de la dictadura y hemos vivido lo peor, sin embargo no minimiza ni repara los daños ocasionados, porque el hecho de que Nicolás Maduro este preso no significo que la dictadura se haya acabado.

 


 

JORGE YÉSPICA DÁVILA. Doctor, ginecólogo. 66 años de edad.

Originario de Valladolid, España, pero residenciado desde hace décadas en Venezuela. Es muy conocido en el Estado Aragua por su labor en ginecología, obstetricia y ecografía. Nos cuenta su historia de cómo por ejercer sus derechos constitucionales terminó encarcelado durante 14 meses en la cárcel de Tocorón: Fui detenido el 1 de noviembre de 2024 cuando salía de una cirugía en un hospital local, y sin orden de detención, solo se me dijo que por denuncias contra mí. Todo  por ejercer  mis derechos políticos y publicar en la red social TikTok que Nicolás Maduro estaba usurpando el cargo de presidente porque cometió un fraude al alterar los resultados de las votaciones y atribuirse un triunfo que le pertenecía a Edmundo González Urrutia, violando la soberanía popular, igual abogue por la liberación de los presos políticos de Tocorón.  Además que  participé  en una marcha en defensa de los derechos de los menores detenidos, todos inocentes de los cargos que se les acusaban y los sufrimientos que padecían en esos tenebrosos lugares. Lo hice y lo volvería a hacer porque aparte de médico, los principios de solidaridad con el prójimo son esenciales en mi carrera profesional.  Los médicos también pensamos y nos duele lo que le suceda a nuestros semejantes y más en las condiciones de indefensión a que están sometidos.



La Fiscalía me imputó por incitación al odio y un juez de un  Tribunal de Aragua ordenó mi  reclusión en el Centro Penitenciario de Aragua, conocido como Tocorón. Fueron 14 meses infames, donde sufrí un progresivo deterioro en  mi salud, aislamiento y torturas que dejaron hematoma en mi cuerpo. Nunca se me permitió la comunicación con mi madre Carmen Dávila, sin considerar que eso le afectaba sus condiciones de salud por  la edad avanzada de 91 años. Lo más que me duele en el alma es que a tan solo horas de mi libertad, mi madre se haya ido para siempre sin un abrazo de su adorado hijo. Mi madre fue hospitalizada de emergencia por un cuadro crítico de hipertensión arterial. Mi madre nunca dejo de luchar y pedir de todo corazón por mi libertad. Y lo hacía públicamente, sin miedo.

Fueron 14 meses de reclusión en condiciones infrahumanas que no se las deseo a nadie.

 


ANGEL GODOY. Foto reportero  y miembro del MDI

“Mucho antes de las elecciones presidenciales de 2024 he venido participando en el Movimiento Democracia e Inclusión, cuyas demandas  ciudadanas son de orden legitimas. Últimamente veníamos trabajando en luchas colectivas, el tema electoral y la auditoria electoral. En virtud que el pasado 28 de julio de 2024 nos quitaron las elecciones desconociendo la voluntad de la gente y desatando una violencia contra el reclamo de la población, entonces decidimos pasar a una nueva fase de organizar las luchas colectivas en forma pacífica para generar cambios y transformaciones, pero siempre de la mano de la ley. Lo último que hicimos fue organizar con otros sectores políticos y populares una protesta de cara al 10 de enero de 2025 para mostrar la inconformidad colectiva al fraude y el respeto a los verdaderos resultados electorales.

El 8 de enero de 2025 yo estaba justo frente a mi casa y llegan unos sujetos encapuchados y me dicen –“Buenos días Ingeniero Ángel Godoy, te venimos a detener porque estas alborotando la calle”. En ese momento mire alrededor y vi a muchos amigos que estaban muy cerca y pensé, si opongo resistencia podía ocurrir cualquier cosa y detener a mis compañeros, a mis amigos de toda la vida. Entonces decidí no oponer resistencia y les dije: -“Miren hagan su trabajo que yo voy a seguir haciendo el mío”. En ese momento iba pasando un ahijado y le dije: -“Dile a tu madrina que me está deteniendo el SEBIN” Luego le dije a los amigos que ya estaba de regreso. Todo esto fue sin presentar una orden de aprensión. Primero le llevan a una oficinas en La Macarena, en Los Teques, allí me reseñan y después a una sede del SEBIN de Maiquetía, en La Guaira. Allí pasé 20 días prácticamente secuestrado sin ver a mi familia y lo peor sin ellos saber dónde me tenían preso. De allí me sacan encapuchado a un lugar que nunca llegué a saber dónde estaba porque unos les preguntaba y ellos decían que no lo podía saber por cuestiones de  seguridad. Total que pase casi tres días hasta que me trasladan para El Helicoide sin saber las razones y  cargos de mi traslado a esa horrible prisión que en la calle tiene mala fama. Entonces comienzan a interrogarme y me entregan el acta policial para que firme, de la cual recuerdo que se las devolví nueve veces porque colocaban cuestiones que no se correspondían con la realidad. Entonces firmé las seis hojitas  y me encierran en una celda preventiva. A los días me hacen una presentación de imputación vía telemática, es decir vía teléfono celular y me imputan de terrorismo e incitación al odio. Yo asombrado por ese vil patraña, el juez me dice, -“¿Usted tiene algo que decir?” Entonces yo le respondo: -“Por supuesto que tengo mucho que decir, ustedes están violando el debido proceso en el artículo 49 en todos literales y esto lo voy a plantear con el abogado defensor que ustedes me colocaron porque ni siquiera tengo derecho a  nombrarlo por mi cuenta”. En El Helicoide pasé 9 meses, allí conocí muchos presos, los de la causa de GEDEON, muy atentos y cordiales en todo momento. Yo pensaba que no podía deprimirme ni pensar que mañana iba a salir porque es peor, mejor es tener buen ánimo y darnos aliento entre nosotros mismos.



 De allí me trasladan a la cárcel de Yare , recuerdo que fue el 14 de octubre de 2025. Recuerdo que ese día tuve la oportunidad de hacerle una llamada a mi esposa y fue muy breve, pero uno se contenta escuchar una  voz  familiar y de que todo esté bien aparentemente. Allí me metieron en un tigrito, es prácticamente una celda de castigo cuyas dimensiones son de 3 X 2 en donde solo cuentas con una letrina nauseabunda que hasta gusano tenía, carecía hasta de lavamanos. La comida es horrible que yo prefería no comerla, muchas,  veces para no enfermarme. Y no quiero hablar que fui torturado para no comprometer el expediente en curso y el régimen que se me impuso.

Por último debo decirte que me dolió mucho el ensañamiento contra mi esposa, que después de tener 21 años de servicios  en la  CANTV, que es una empresa estatal, sin más ni más, la votaron y le dijeron que ya no tenía compromisos con la empresa sin darle razones legales de su despido ilegal y arbitrario. Las reparaciones deben  estar en una Ley de Amnistía porque no solamente metiste preso injustamente a Ángel Godoy, sino que afectaste la vida de su hogar. Finalmente quiero agregar que para que  esa ley de amnistía sea una verdadera Ley de Amnistía primero no debe contemplar excepciones, sino favorecer a todos los presos políticos civiles y  militares, y segundo no puede considerarse una ley del perdón porque más bien son ellos quienes incurrieron en violación de nuestros derechos contemplados en la carta Magna. 



Esta es una mínima muestra de las tantas infamias cometidas, y que se siguen cometiendo, contra seres humanos indefensos, todos inocentes de lo que se les imputa y que se identifican como “presos políticos”, del cual el régimen los reconoce como “privados de libertad”. Lo curioso de esto es que cuando se luchaban contra la democracia representativa desde la década de los años sesenta, los de tendencia de izquierda, que son los que gobiernan, los calificaban de presos políticos. Estas declaraciones escuchadas de viva voz de los protagonistas duele y quizás la única alegría es que pueden vivir para contarlos, otros quedaron asesinados en las torturas, las enfermedades contraídas en la cárcel y  en la desesperanza, la tristeza,  la amargura de no ver el sol.

Para esos ciudadanos víctimas  que recuperan su libertad hay un antes  y un después, ya no se es el mismo. Unos quedan atemorizados hasta de hablar, de contar lo que paso y de salir a la calle. Otros se recuperan y en poco tiempo se llenan de alegría y templanza. Lo cierto del caso es que es una huella imborrable de lo que nunca debió pasar. Será la democracia, todavía sin llegar, la que permita la alegría y el respiro oxigenante de la libertad.

miércoles, 4 de febrero de 2026

CRONICAS CARCELARIAS SADICAS EN LA VENEZUELA ACTUAL (1era parte. extranjeros)

 


  CRONICAS  CARCELARIAS  SADICAS  EN  LA  VENEZUELA  DEL  SIGLO XXI  (primera parte)

 

Primero la detención, inesperada para las víctimas, inocentes en su mayoría, enfrentadas repentinamente a la fuerza bruta. Un procedimiento que convierte a la persona humana en un paria, un desecho, sin derechos algunos, que pueda ser maltratado y condenado sin instrucciones ni juicio por medio del “OSO” (abreviación de  la Asamblea Especial, procedimiento mediante el cual al acusado se le entregaba directamente la sentencia escrita a máquina para su firma). Frecuentemente a esta detención seguían los arrestos de los familiares de las víctimas”. Irina Astrau. La Verdad  de SOLYENITSYN. Pág. 118. Sobre Archipiélago GULAC. Ediciones Marymar. Buenos Aires. 1974.



“…fui sepultado en La Rotunda cuando  el terror  gomecista alcanzaba su clima de horror y ensañamiento. Me pusieron unos grillos en mis tobillos y me metieron en el calabozo identificado con el número 41. Allí escuchaba el silbido del látigo de Nereo Pacheco, torturador de turno, el quejido de los apaleados, la tos desgarrada de los tísicos, el aullido de los torturadores, el clamor de los sedientos, el rugido de los envenenados, el estertor de los agonizantes, el silencio de los compañeros que morían. En esos calabozos se vive un miedo terrible, porque tú no sabes cuándo es tu turno. Cuantas veces no lloraba por el dolor que sufrían los otros presos en los calabozos, su agonía de muerte y cuando eran sacados por el buzón, una especie de abertura entre las rejas del calabozo, donde también se podía entrar”. José Rafael Pocaterra. Memorias de un venezolano de la decadencia. Tomo II. Ediciones Edime. Madrid, 1966.  



…Yo gritaba como un loco diciendo que era inocente y seguían golpeándome, primero con los puños, luego con mangueras, después con peinillas y por último con un tubo,  que fue el que más daño me hizo, porque me reventó todo por dentro. Pero encima de eso me montaron en un ring y para que no me bajara me guindaron del techo con dos grandes sogas atadas a las muñecas. Eso fue terrible, de paso me  seguían golpeando, yo estaba casi loco…” Diego Salazar. Los últimos días de Pérez Jiménez. Pág. 116. Ediciones Los Heraldos Negros. 2da edición. Caracas. 1998.

El castrismo es un cáncer que no termina sino con la muerte. Después de que muera, vamos a ver si podemos esta vez enseñarle al mundo todas las cosas terribles que ocurrieron en la isla. Porque el comunismo despareció, pero se ha propiciado un olvido casi total del desastre y  de sus crímenesEntrevista con el escritor cubano Carlos Franqui. Noviembre 2006. LETRAS LIBRES.

 


Las citas en exergo no tienen  desperdicio como un antecedente para hacer memoria de dónde venimos, ante de adentrarnos en el submundo del horror chavista-madurista. El escritor ruso Alexander Solschenizyn, soportó con estoicismo en campos de concentración siberiano por disentir del dictador José Stalin, de allí su famosa obra Archipiélago de Gulag, 1918-1956. El segundo es un venezolano y escritor  José Rafael Pocaterra, quien sufrió la prisión en los calabozos de la época de la  dictadura de Juan Vicente Gómez. El tercero,  nuestro querido escritor Diego Salazar, quien  dejo su memoria escrita de su pasantía por  las cárceles políticas de la dictadura  de Marcos Pérez Jiménez y de la época represiva de Rómulo Betancourt. Y por último el escritor y periodista Carlos Franqui, quién también dejo sus memorias escritas en un libro testimonial e histórico de  la revolución cubana y la manera como se fue cerrando ese proceso hasta convertirse en una dictadura de Fidel Castro, Retrato de familia con Fidel es su título, publicado en 1981. 

Todos han fallecido físicamente, no obstante  han dejado su rastro protagónico por la libertad, los valores humanos y la democracia. De todas esas experiencias carcelarias viene el chavismo-madurismo.



Hay en común esa pasión por la libertad, por el respeto a los derechos humanos, pero también una denuncia contra regímenes totalitarios y dictatoriales. Esa escuela rusa de índole comunista no ha desaparecido, es un cáncer que bajo la egida de Vladimir Putin ha continuado con su práctica de infundir el terror y el culto a la personalidad, el caso más reciente es la invasión a Ucrania y la muerte  en prisión de Alexei Navalni,  producto del aislamiento y las torturas aplicadas.  En América Latina, ese modelo hecho raíces en Cuba y ya lleva más sesenta años de práctica totalitaria sin paz ni bienestar para la población. La experiencia tiránica de Daniel Ortega en Nicaragua viene también de la escuela rusa y cubana que comenzó a partir del derrocamiento de la dinastía somocista en 1979, liderada entre otros por el mismo Daniel Ortega, representando al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y retomando el poder por vía electoral en el año 2007 hasta nuestros días con una dictadura abierta que encarcela, asesina, tortura y expulsa del país a sus opositores demócratas.   El caso de Venezuela es diferente, venimos de dos regímenes dictatoriales, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, que tuvo prácticas de asesinatos, torturas, desapariciones  y terrorismo policial, y que seguramente son ejemplos para lo que hemos seguido sufriendo como sociedad.  Sin embargo es considerada dictaduras modernas que dejo un legado reconocido en materia institucional y de infraestructuras, cuestión que contrasta con  el proceso chavista/madurista, que solo exhibe destrucción, pobreza y violencia. El  componente de unión  cívico-militar-policial-judicial es  de procedencia cubana, iraní y rusa,  justificada para   la defensa,  seguridad y la soberanía nacional, que dicho sea de paso  fracasó rotundamente con la extracción de Maduro y su esposa el pasado 3 de enero de 2026. Pero si ha  funcionado  a  la hora de la represión interna. Su descripción es importarte destacarla:  Cuadrantes de Paz, formados por vigilantes de calle que se interconectan con la Policía Nacional y  las policías de los estados. Esto a su vez estás supervisados por las Fuerzas Armadas, Zonas de Inteligencia (ZODI) y la Guardia Nacional. Pero a su vez las estructuras comunales como las UBCH (especie de los Comités de Defensa de la Revolución cubana), los consejos comunales, los CLAP y los llamados Jueces de Paz. Todo esto está bajo el monopolio del Ministerio de Relaciones Interiores que dirige el Capitán Diosdado Cabello Rondón. Este sistema que acabo de describir, a su vez está conectado con la policía política del SEBIN y el DGSIM, que tienen cara blanca para cumplir las órdenes superiores de detención con o sin autorización judicial, desaparecer al detenido, aplicar castigos físicos, etc. Esta red monopólica y piramidal tiene elementos de los sistemas policiales, represivos y de control social de Irán, Cuba, Rusia y China. Una especie de hibrido con su particularidad criolla.  Como se puede concluir las viejas dictaduras del siglo pasado en Venezuela, poco tienen que ver con este sistema de índole totalitario comunista. A las pruebas se remite que  extraen a Maduro y queda la estructura intacta, con un nuevo presidente encargado.



Después de esta larga introducción pasemos ahora a destacar los casos más crueles y emblemáticos que van a quedar en la memoria  venezolana y recordaremos como el período más trágico de nuestra historia de Venezuela, cuando finalmente recuperemos la democracia y la libertad.   Estos relatos e historias reales, posteriormente los recogeré en un libro, como memoria histórica del horror, especie de una  radiografía violenta del siglo XXI  carente  humanidad y antagónico a lo que una vez ofrecieron en  su retórica como justicia, igualdad y libertad. Los primeros protagonistas serán varias secuestrados extranjeros y  en una segunda entrega los  casos más emblemáticos de victimas  venezolanas. Se conocen como “presos políticos” y así lo expresan las denuncias, sin embargo en la mayoría de los casos no fueron detenidos por motivos políticos o por alguna acción contra El Estado y sus instituciones, siempre fueron rehenes, fichas de canje, utilizada con fines políticos por la dictadura de Nicolás Maduro.  

IVAN COLMENARES Y NAHUEL GALLO (colombiano y argentino)

Iván Colmenares, abogado,  de 35 años, de nacionalidad colombiana, fue detenido en noviembre de 2024, trabajaba en la defensa de los intereses del Ejército de Colombia y en una ONG. Lo detienen en un paso fronterizo, interrogado en la frontera y solo le dicen que va a una entrevista en Caracas, que no tenía por qué preocuparse si estaba limpio, es decir sin antecedentes penales. En la Dirección General  de Contrainteligencia Militar (DGCIM) fue detenido sin explicación alguna y solo le decían por averiguaciones. Allí  durmió en un cuarto en  el piso con decenas de personas hasta ser trasladado al Servicio Especial de Máxima Seguridad (SESMA). Le suministraron un uniforme celeste que significaba que estaba en proceso judicial. “llegué a contabilizar 35 nacionalidades diferentes, todas fueron víctimas de torturas psicológicas, violencia verbal, malos tratos, para mí y para tanta gente que conocí allí, esto era una verdadera pesadilla. A las 5 de la mañana nos despertaban para el conteo, luego el desayuno que consistía en un pan con mortadela y un jugo, de esos de papeleta, una hora en el patio y ya. Vivíamos encerrado 23 horas del día. Todo se daba dentro de la celda. Las condiciones de salubridad eran pésimas: cucarachas por todos lados, heces fecales nuestras por todos lados, había mal olor todo el tiempo. Todo era suciedad, humedad, oscuridad. Estábamos dos por celda, sin visibilidad, solo una línea de barrotes en la parte de arriba. En la parte de abajo, todo estaba cubierto, solo había un hueco donde nos pasaban la comida. No teníamos ni sabana, apenas un colchón viejo. Las cobijas y las sabanas no las quitaron porque unos compañeros que eran de Yemen se intentaron colgar varias veces. Entonces nos quitaron las sabanas a todos. Un método de saber noticias o de poder tener contacto con el mundo era escuchar el programa de Diosdado Cabello, que todos los jueves lo colocaban a  través de parlantes. Uno sacaba cuenta que tan bien o tal mal estaban las relaciones con cada país, los ataques a Milei y la defensa de la revolución a todas costa. Después de mucho tiempo comprendí que éramos unas fichas de cambio y que si ese gobierno extranjero no estaba bien  con Venezuela  iba  repercutir en nuestra liberación. Cuando se está incomunicado, escuchar alguna noticia informativa y/o desinformativa era algo para  escuchar, porque no teníamos acceso a nada. El aburrimiento era absoluto aparte del hambre que no se te quitaba por la mala y poca comida. Recuerdo que invente con Nahuel un juego de ajedrez, hicimos las fichas con papel higiénico y jabón, me  quedaron  muy buenas y armamos un tablero con un pedazo de cartón. En la celda se alargan las horas y es peor cuando uno sabe que no lo pueden acusar de nada porque nada ha hecho. Soy abogado, fui liberado después de la llamada extracción de Maduro y su esposa, que dicho sea de paso me enteré al salir de la prisión”.



Compartí celda con NAHUEL AGUSTIN GALLO, tan joven como yo. Éramos amigos desde que él llego al SESMA. Era apoyarnos el uno al otro porque ahí realmente no tenemos a nadie más. Su preocupación por su hijo, su compañera, su familia era permanente y mira que después de siete meses nos dejaron llamar a familiares. A Nahuel le hicieron lo mismo que a mí, en el paso fronterizo entre Colombia y Venezuela. El mismo método, que si tenía toda su documentación en regla y no tenía antecedentes no tenía por qué temer. Me comentó que estaba loco por ver a  su hijo, Víctor Benjamín, de apenas dos años y a su esposa María Gómez. Me dijo que demostró todo el itinerario  que hizo desde Luján de Cuyo, Mendoza, con la intención de pasar diciembre junto a la familia de su esposa en el Estado Anzoátegui, porque tenía nueve meses sin verla, además que gozaba de sus vacaciones de la policía donde trabajaba como funcionario policial. Llegó el sábado 7 de diciembre de 2024 y de allí lo remitieron a Caracas, con el mismo procedimiento que a mí. Hicimos una gran amistad, nos consolábamos y nos llenábamos de esperanzas uno al otro. Nahuel comprende y razona como yo, llega un momento en que tienes que adaptarte sabiendo que eres totalmente inocente y lo peor de un preso no saber de qué se le acusa, porque está allí. Fue un vigilante que nos dijo que las relaciones diplomáticas entre Argentina y Venezuela estaban rotas y que por ahí venia el asunto, hasta que en el programa de Diosdado Cabello habló pestes de Milei y que tenía planes injerencistas en Venezuela apoyando a los bandidos de la oposición. Ahí sacamos cuentas que todos los extranjeros que estaban allí eran fichas de cambio y que unos valían más que otros. Nahuel es un atleta, muy buena persona y le gusta practicar lo que llaman el runnig, le gusta escalar cerros y es amante de los viajes y las fotografías. Me dio mucha  tristeza la despedida, pero le asomé que no cayera en desespero, que en Colombia iba a colaborar por su libertad  y que cuando saliera en libertad nos íbamos a ver en su país para hacer una fiesta. Espero que las autoridades argentinas hagan todo lo necesario para que él pueda volver a su casa, pueda estar en brazos de su hijo, de su familia, porque realmente lo necesita. Eso es lo que uno se aferra ahí dentro.

Esas últimas palabras de Iván recordando a su amigo Nahuel, sentí que se le quebró  la voz, y no era para menos. Más de 400 días en cautiverio deja una honda huella entre la vida y la muerte, entre el sometimiento carcelario y la ansiada libertad. Nunca se es el mismo después de ser víctima de los verdugos de un país sometido a sus designios. Iván pudo contarlo porque no es venezolano, no tiene familia en Venezuela  y  Colombia tiene democracia y libertades, a pesar que el gobernante sea amigo de Maduro.

 

 


YEVHENII TRUSH (ucraniano)

Este joven de 19 años sufrió una experiencia inimaginable. Salió de Ucrania con su novia y su suegra buscando un mejor futuro, escapando de la invasión rusa a su país. Le dijeron que en Venezuela se podía vivir tranquilo sin meterse en política. Estudiante de química, había reunido un monto considerable de euros con el aporte de su novia y de la suegra. Resulta que el 20 de octubre de 2024 en la oficina de emigración del Puente Simón Bolívar del Estado Táchira, lo separaron de sus acompañantes y bajo la excusa de hacerle una entrevista los agentes del SEBIN  lo trasladaron  a Caracas sin dar explicación ni información a donde lo llevaban. La suegra y la novia se dirigieron a diferentes organismos policiales, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo sin lograr que le dijeran a donde lo habían llevado. El mayor desespero era que este joven padece de asperger, uno de los trastornos del espectro autista y sufre de enfermedades estomacales crónicas. En  la sede del DGSIM en Caracas tuvieron que buscar un traductor porque los agentes policiales no entendían lo que respondía en el interrogatorio. Al  final le informaron que estaba detenido por averiguaciones, que no se preocupara que no le iba a pasar nada y que recibiría atención médica si lo necesitaba. Recluido en una celda con otros compañeros, sin saber que pasaba con su novia y su suegra, al principio entro en crisis y desesperación, pero cuando se enteró por completo por lo que pasaba en Venezuela,  sumergido en una dictadura, comprendió el error cometido. Solo una vez se pudo comunicar con su novia y su suegra por cinco minutos por teléfono, lo cual pudo bajar la tensión sobre su paradero. En la cárcel no sufrió atropellos físicos, sin embargo nunca llegó a sonreír, de poco hablar y acostumbrado a la rutina diaria, tirado en una colchoneta usada, soportando los malos olores y sus propias descompensaciones por la mala calidad de los alimentos. Es así que producto de la diligencias de los familiares el 5 de abril de 2025 la  Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó una medida cautelar en favor de Yevhnii Trush, tras considerar que se encontraba en “una situación de gravedad y urgencia de riego de daño irreparable a sus derechos”. Sin embargo la dictadura de Nicolás Maduro hizo caso omiso a esa petición y no es sino después que se produce la extracción del Presidente usurpador, que es liberado el pasado sábado 17 de enero de 2026. Nunca le dijeron porque estaba detenido, de que lo acusaban. En la cárcel fue que entendió que era un rehén de la dictadura, una ficha de canje internacional.

 


MARIO BURLO Y ALBERTO TRENTINI (italianos)

Mario Burló viajaba a Venezuela en noviembre de 2024 para intentar para intentar poner en marcha un negocio comercial, ya se había comunicado con algunos empresarios venezolanos. De nacionalidad italiana. En el paso fronterizo del Puente Simón Bolívar, entre Cúcuta y San Antonio del Estado Táchira, al pasar por las oficinas y mostrar su documentación y chequeo de maleta fue conducido a una entrevista sinrazón aparente. Se le dijo que todos sus derechos estaban  garantizados y que sería trasladado a Caracas por averiguaciones, que lo más seguro es que allí sería puesto en libertad sin problemas. El calvario comenzó cuando en las oficinas del SEBIN, después de horas de espera, se le dijo que iba ser llevado a una cárcel por una detención preventiva, aunque rechazó la medida, la voz del funcionario policial fue tajante: “Usted es un ciudadano extranjero y nosotros estamos en el derecho internacional de averiguar su interés y comprobar el móvil de su visita, tiene toda su documentación en regla, pero eso no basta, Venezuela está bajo asedio internacional y tenemos que protegernos, no oponga ninguna resistencia porque puede irle peor”.  El impacto de esas palabras lo inmovilizó y tras reclamo no le quedó más remedio que  aceptar ser trasladado a la cárcel, luego se enteró que era El Rodeo I en Guatire. Pidió llamar  sus familiares para informar de su paradero y estuvieran tranquilos, cuestión que fue negada.



Mario Burló de 52 años, empresario turinés y director de varias compañías,  fue recluido en un pequeño calabozo de 3 X 2 metros, sin posibilidad de ver hacia afuera, solo con una pequeña abertura en la parte de debajo de la puerta por donde le pasaban los alimentos. Dormía en una diminuta colchoneta usada  y allí mismo tenía una letrina para sus necesidades fisiológicas. Era peor que la cárcel de Alcatraz, durante el día y más de noche salían las cucarachas por todos lados y si me descuidaba se montaban en mi cuerpo, era muy asqueroso todo.  Lo único que me quedaba era encomendarme a Dios, bajar la desesperación y buscar la manera de informar a mi familia en Italia de mi situación sin entrar en detalles para no desesperarlo más de la cuenta. Lo peor es que el tiempo se te hace más largo, los días y las noches sin  novedad y esperar la hora diaria  que nos sacaban al patio, el pase de lista a las 5.30 am. El aire que respirabas en el patio era mejor que el del calabozo, por el hedor de la letrina, aunque un guardia le echaba un balde de agua dos veces al día y a veces de la misma agua que nos daban había que usarla para el baño. En marzo de 2025 logré mandar un mensaje desde la prisión a mis familiares mediante la solidaridad de otros detenidos que tenían derecho a visita. Allí conocí a Alberto Trentini, un gran amigo, también  de Italia, y tanto él como yo ansiábamos esa hora para conversar de quienes éramos, la familia y las esperanzas de salir pronto de ese cautiverio insoportable. Creo que si no hubiera sido por Alberto, fuera peor, aunque perdí casi 30 kilos de peso.



Alberto Trentini, de 47  años, nacido en Venecia,  fue detenido el 15 de noviembre de 2024 en un control de carreteras, cuando viajaba de Caracas a Guasdualito, trabajador humanitario y desde enero de 2024 se desempeñaba en Venezuela con la ONG Humanity & Inclusion. De amplia experiencia a nivel de varios países recorridos, además es historiador, le sucedió lo mismo que a  su amigo Burló. Después de seis meses fue que pudo comunicarse con su familia durante 5  minutos. En la cárcel del Rodeo I comprendió que su detención  era parte de una trama del gobierno para utilizarlo como ficha de cambio y presionar al gobierno italiano y la solidaridad con la lucha democrática. La condición de la prisión es muy dura, estaban aparte de los presos venezolanos e incluso el trato hacía nosotros los extranjeros era diferente a los venezolanos, mucho más maltratados, eso no solo se podía ver en algunos momentos sino también escuchar gritos y lamentaciones. En verdad que fueron 14 meses de estupor y desesperación. Me hice muy amigo de Mario, él tiene un carácter extrovertido y me ayudaba a mantener la moral alta. Las condiciones de la prisión eran terribles y de higiene ni se diga. El hedor era  insoportable y tenía que elegir entre soportarlo o usar el agua que tenía para beber, que tampoco era buena.

Mario comentó que el único vínculo con el mundo exterior era la televisión chavista, que se podía ver algunos días a la semana, sobre todo los jueves con el programa de El Mazo Dando, que nos orientaba en lo que estaba pasando aunque sabíamos que eran noticias distorsionadas. Era asombrosa la cantidad de extranjeros, yo logré contar 94 extranjeros de 34 nacionalidades. No siento que hubo contra nosotros atropello físico, pero el sólo hecho de estar en prisión 423 días, sin que la familia se enteraba dónde estábamos y porque ya era suficiente castigo al que nos sometieron.  

Por su parte Alberto señala que de manera periódica lo sacaban de sus celdas encapuchados y los cambiaban de pabellón, con la finalidad de aumentar la desorientación psicológica, esto era una tortura blanda para que tuviéramos miedo y sintiéramos terror.  No se les permitía libros, solo una biblia en español.

La liberación de Mario Burló y Alberto Trentini se produjo la noche del domingo 11 de enero de 2026.Sin saber hacía donde nos llevaban, fuimos sacados de la  celdas, nos entregaron ropa limpia y nos raparon la cabeza, ya sabíamos que era una práctica habitual cuando se deja libre a un detenido, además nos inspeccionan la piel por si tenemos marcas de posibles golpes. Fuimos llevados  a la residencia del Embajador italiano y al día siguiente de regreso a Italia. Detrás dejamos una amarga experiencia que nos acompañará por siempre, una prisión injusta en un lugar de oscuridad, encierro, silencio y desagradable para cualquier ser humano. Lo peor sin ninguna acusación en más de 14 meses de prisión”.



MARCOS ANTONIO MADRID MARTINEZ (peruano)

Este joven de aproximadamente 35 años se encontraba radicado en Valencia, Edo. Carabobo, con su esposa venezolana e hijo de apenas dos años de edad. Era un agente viajero que prestaba mis  servicios para una empresa española de comunicaciones y ya había establecido tres sucursales. En  mayo  de 2024   le llega un empleado español  de la empresa con visa de turista, que es detenido  en   la  capital valenciana, en diciembre de 2024,    por Inteligencia Militar (SEBIN)  y muestra toda su documentación legal, le suministra mi nombre como jefe autorizado de la empresa en el país y van a buscarme a mi oficina. Yo confiado e inocente voy a las oficinas del cuerpo policial y al final me doy cuenta que no era para una entrevista sino su objetivo era prácticamente secuestrarme. Me hicieron preguntas, ¿Qué hacía en el país? Yo les mostraba todo digitalizado lo que me pedían, después me pidieron una documentación de la empresa y les mostré todo digitalizado. Me pidieron pasaporte, yo lo tenía en casa, por lo que me pidieron acompañarme para ir a buscarlo, yo sospechaba que algo andaba mal y les dije que yo lo mandaría a buscar y en efecto pasado un cuarto de hora un amigo me entregó el pasaporte, lo revisaron, vieron que todo estaba en orden, se fueron a un costado a conversar en secreto y posteriormente se acercan  y uno de ellos recibe una llamada, es la voz de una mujer que le dice: “No tiene nada, no hemos encontrado nada, te lo mando? …al final me llevaron a Caracas,  a las oficinas policiales y allí me hicieron esperar casi dos horas hasta que llegaron dos soldados con unas armas tipo Kaláshnikov  y me dijeron que estaba detenido, entonces yo protesto y reclamé por mis derechos y alegaba toda la legitimidad de  mis papeles en regla, y nada, solo decían, no ofrezca resistencia porque puede ser peor, es por averiguación, pronto lo dejaremos en libertad, les  dije déjeme llamar a mi esposa y me lo negaron, me pidieron que les entregara toda mis pertenencias. Todo eso ocurrió el 19 de diciembre de 2024.



Después de allí comienza otra historia, yo estaba en la práctica desparecido para mi familia, mi esposa desesperada me buscó por todas partes, hasta que un amigo le dijo que se fuera a Caracas y preguntara directamente en las cárceles donde tenían extranjeros. Así fue que se enteró que estaba en El Rodeo I en Guatire y logré recibir al menos dos paqueterías y  saber de mi esposa y  mi hijo que estaban bien.  Yo exigía mi derecho a un abogado privado, cuestión que se me fue negada y en  su lugar me llegó un defensor público que me dijo textualmente que “se te  está acusando de financiamiento al terrorismo, asociación para delinquir, traición a la patria” y yo asombrado alcance  a decirle, de donde han sacado eso, y traición a la patria ¿Por qué? Si no soy venezolano”. Hacen lo que les da la gana con los presos y las falsas acusaciones. A nosotros los extranjeros nos mantenían con esperanzas, “ya se van a ir” nos decían, “ustedes son fichas de cambio, sus países lo van a reclamar”. El Director nos decía: “tranquilo, Colombia se lleva bien con Venezuela, ya se van, o tú, el peruano, el ecuatoriano”. En total éramos como 96 extranjeros. La gente nos crítica y dice ¿Por qué fuiste a Venezuela?...Realmente no sabíamos que Venezuela estaba regida por una organización criminal. Ningún diplomático se  nos acercó allí para saber cómo estábamos cuando fuimos secuestrados. En Venezuela no hay ningún gobierno, porque eso no existe, son cuatro o cinco las personas que rigen a su antojo lo que ellos quieren.

Y las condiciones carcelarias ni se diga, hay que tener mucha resistencia para no llegar al suicidio, porque aparte de la mala comida, teníamos dificultades para respirar por lo nocivo de los olores de esos lugares, porque uno defeca donde come, duerme  y pasa las 24  horas al día. Nos inyectaban cada vez que nos veían mal, tirados en la celda por dolores estomacales, fiebre, no sabíamos si era un sedante, un dopante, medicamento o no. El agua que consumíamos tenia oxido. Los extranjeros en la hora de patio nos dábamos ánimo.  

Hoy cuando fui liberado, (en la tercera semana de enero 2026),  no tengo miedo es decir lo que siento: Las prisiones en ese país son campos de concentración, yo rechazo la categoría de preso político, fue un secuestro y recibí golpes y maltratos, y denuncio que el trato a los venezolanos es peor. Fui liberado no por una negociación diplomática,  sino fuimos liberados, todos mis compañeros y yo (y los que quedan aún) gracias a una intervención militar que los amenazó. Ninguno de nosotros somos activistas políticos ni hemos hecho vida política en Venezuela. Somos trabajadores, empresarios, turistas… que nos utilizaron para  chantajear y extorsionar de manera política y por la fuerza a distintos gobiernos.



Finalmente, con la templanza que da haber pasado por esta experiencia amarga,  Marcos Antonio Madrid expresó: más que una descripción, es que yo he salido de un coma, tanto mis compañeros como yo hemos encapsulado nuestras vidas y hemos vuelto a nacer porque allí no puede uno  ni siquiera dormir tranquilo porque piensas que en la madrugada te pueden pegar un tiro, en cualquier momento. A nosotros se nos ha destruido la vida económicamente hablando, socialmente hablando, públicamente hablando, sin repercusión alguna y sin indemnización. Yo todavía no sé si mi país va a tomar acciones legales contra esa organización criminal porque es un  error que muchos gobiernos y diplomáticos cometen cuando lo llaman régimen o gobierno, cuando en realidad es una organización criminal. No sé qué me puede pasar a mí y  mi familia por hacer declaraciones públicas a los medios, pero de llegar a pasar algo los únicos responsables son esa gente, pero no puedo ser inhumano en callar lo que está sucediendo en Venezuela…”