NOTAS PARA ENTENDER DOS MOMENTOS HISTORICOS: CAIDA DE
ALLENDE 1973 – EXTRACCION DE MADURO 2026.
“Toda la historia de este
siglo, en efecto, confirma un par de verdades. En vez de corregir
desigualdades, el Estado las intensifica ciegamente. Cuanto más espacio
confisca a la sociedad civil, más crece la desigualdad, la corrupción, el
despilfarro, el clientelismo político, las prebendas de unos pocos a costa de
los gobernados, la extorsión al ciudadano a base de las altas tributaciones,
tarifas costosas, pésimos servicios y, como consecuencia de todo lo anterior,
la desconfianza de ese ciudadano hacia las instituciones que teóricamente lo
representan…” Tomado de Manual del Perfecto Idiota
Latinoamericano. Varios autores. 1998. Plaza Janes Editores. España. Pág. 129.
“Yo interpreto que antes del 3
de enero se había intentado hacer de todo, seis o siete mesas de negociación
fallida, ciclos de protestas que terminaban en represión atroz, el gobierno
tratando de ganar tiempo, hasta que llegamos a las elecciones del 28 de julio y
no las robaron, entonces que podíamos hacer si estábamos frente a un gobierno
de facto. Entonces la cabeza de ese régimen de facto fue capturada con Cilia
Flores, que también es parte de ese grupo de poder, ´pero subió la
vicepresidencia que pertenece a ese grupo, con la diferencia que ahora estamos
tutelado por Estados Unidos…” Historiadora Margarita López Maya. 1 de
febrero de 2026. Entrevista Efecto Cocuyo.
“Salvador estaba optimista al
principio. Creyó que no solo iba a gobernar seis años, a pesar de que en Chile
no hay reelección. Y cuando empezaron las dificultades, siempre pensó que enfrentarlas
y entregarle el gobierno a su sucesor en 1976, a alguien de la Unidad Popular.”
Hortensia Bussi de Allende (viuda de Salvador Allende) Ciudad de México. 21-10-1973.
(LATIN).
Entre el derrocamiento de
Salvador Allende en Chile (1973) producto de un golpe de Estado dirigida por el
General Augusto Pinochet y la captura de Nicolas Maduro y su esposa Cilia
Flores el 3 de enero de 2026, hay una larga separación temporal de más de
medio siglo (53 años). Mucha agua ha corrido debajo del puente y sin
embargo la historia política parece repetirse una y otra vez, con las grandes
diferencias de tiempos, contextos históricos regionales. Las lecciones han sido
muy duras, marcadas por la violencia, las crueldades y torturas, asesinatos
políticos, movimientos guerrilleros, elecciones democráticas. Podemos decir que
hoy la democracia impera en casi toda América Latina con sus variantes y posturas
distintas. Solo dos países con regímenes dictatoriales, como lo es la siempre
Cuba y la nueva es Nicaragua con el ya anciano dictador Daniel Ortega. No creo
que podamos hablar de solidez democrática en la actualidad porque persisten problemas
considerables de índole social, afanes personalistas presidenciales en las
naciones latinoamericanas, sin embargo no se ve en perspectivas el regreso a
una dictadura cruenta como la de Augusto Pinochet que duro 17 años (11 de
septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990) ni tampoco que se repita la
historia del chavismo venezolano con un
modelo fracasado, que hoy todavía resiste y
el proceso transicional a la democracia es demasiado lento.
Mi intención en el presente
ensayo es establecer un cuadro comparativo entre Chile y Venezuela, entre el
significado de esos dos momentos históricos que quedaron grabados para la
historia de ambos países y de Latinoamérica. El 11 de septiembre de 1973 y el 3
de enero de 2026, causas y consecuencias, lecciones aprendidas y lo que falta
por aprender, las diferencias entre una y otro, uno de un gobierno civil
derrotado por un golpe militar (Chile) y el otro, un gobierno civil-militar,
cuyo presidente de facto, escondido en el Fuerte Tiuna, fue capturado por
fuerzas militares de los Estados Unidos. En este ensayo voy a estudiar de
manera sucinta cada proceso, sus particularidades, su antes y después, y
analizar las comparaciones. La importancia de este estudio es presentar un
panorama lo más objetivo posible, evitando las especulaciones y tener más claro
las expectativas, sobre todo el caso venezolano que se encuentra en pleno
desarrollo.
EL CASO CHILENO
Salvador Allende, un
político demócrata experimentado, de tendencia socialista, apoyado por la Unidad Popular, una coalición democrática de organizaciones de izquierda gana las
elecciones, sin mayoría en el Congreso, en septiembre de 1970 y asume la
presidencia el 3 de noviembre de ese mismo año. Dura tan solo tres años al
ser derrocado por una Junta Militar comandada por el General Augusto Pinochet.
Su gestión, de tendencia socialista nunca la oculto, incluso en su programa de
gobierno contemplaba medidas nacionalistas y revolucionarias de contenido
socialista. En ese corto tiempo introdujo un proyecto de Reforma Agraria que
beneficiara a los pequeños agricultores y minifundistas, programas de
asistencia social a los sectores empobrecidos, atacar la inflación con el
control de precios, prescindir del FMI, cese a la especulación, fin de la
justicia de clase, nacionalización del cobre, estatizaciones de algunas
empresas e industrias básicas, etc. En fin, un gobierno que privilegia a los
sectores populares y a los trabajadores frente a la amplia clase media y los
diversos sectores de la burguesía.
Se considera esos tres años de
intensas movilizaciones sociales, tomas de fábricas por los trabajadores,
demandas socialistas desde las asambleas populares conducidas por las
dirigencias sindicales y de los partidos de izquierda. Salvador Allende y su partido
nunca desarrollo una estrategia armada, porque se pensaba que se podía avanzar
hacia el socialismo bajo el sistema democrático establecido, respetando el
Estado de Derecho, la división de los Poderes y la constitucionalidad de la
Fuerzas Armadas. Sin embargo, dos hechos marcaron el rumbo definitivo, uno
fue el levantamiento de un sector de la Fuerzas Armadas en junio de 1973 (que
fue controlado) y el otro el clima de guerra civil que se respiraba en el
ambiente, con manifestaciones de sectores de la clase media, las inspecciones
de desarme en las industrias tomadas, la negación en el Congreso de la
solicitud de Poderes extraordinarios para el presidente Salvador Allende, las
permanentes protestas en Santiago de Chile. Llegó un momento incontrolable
de crisis económica con inflación, especulación y escasez de productos de
primera necesidad, bien porque lo escondían para crear una crisis artificial o
por la paralización de las empresas. Incluso la huelga de los camioneros y de
transporte fue significativo.
El secretario general Carlos
Altamirano del Partido Socialista de Chile, dice en su libro “Dialéctica de
una derrota (Editorial Siglo XXI. México) una importante reflexión:
“La vía elegida -pacífica-
estaba implícita en el programa. Las medidas a través de las cuales se
construiría el nuevo Estado. Se concebía en el respeto irrestricto al
régimen jurídico vigente. Se sobreentendía que la institucionalidad
chilena, suficientemente elástica como para modernizarse sin interrupciones
violentas, en el curso de la larga evolución política y social del país, lo era
también para generar en su seno la nueva institucionalidad socialista (…) Se consideraba, la más importante, la
de mayor incidencia en el éxito del proyecto, era la posesión del Poder
Ejecutivo, concebido como el núcleo dominante del Estado, desde cuya extensa
área de influencia se intentaría el “copamiento” progresivo del conjunto.
La influencia atribuida al gobierno -en tanto expresión del Poder Ejecutivo-
partía de una realidad constitucional, ratificada por la práctica política del
último medio siglo. En Chile desde 1925, existía un régimen presidencial.
Al amparo de sus disposiciones jurídicas, era la voluntad del presidente de la
República la que normalmente prevalecía en la solución de los conflictos con
los demás poderes del Estado.”
Como podemos observar se confiaba
mucho en que las fuerzas vivas de la sociedad, las elites económicas, el
partido socialcristiano y social demócrata y los altos mandos militares
respetarían la Constitución de la Republica y no se prestarían para un golpe de
Estado. A la luz del análisis, los Estados Unidos y la Central de Inteligencia
(CIA) tomaron un papel protagónico y se jugaron el todo por el todo con las Fuerzas
Armadas Chilenas, porque no podemos olvidar que estábamos en pleno proceso
de la guerra fría y no se iba a permitir otra Cuba en América Latina.
Salvador Allende fue un político experimentado, de amplia participación en la
vida parlamentaria del sistema democrático, incluso había competido cuatro
veces en elecciones anteriores por la presidencia, confiaba en la vía pacífica al socialismo
y no previo que era imposible por cuanto tenía que afectar a otros sectores
sociales y económicos que a la final se iban a oponer e iban a buscar apoyo
extraconstitucional. No resultaba fácil suplantar el sistema capitalista
liberal por otro socialista estatista. Quizás fue demasiado rápido, su amistad
con Fidel Castro fue perjudicial, incluso su presencia en campaña de actos
masivos. Allende nunca pensó que tres años era demasiado rápido y que el modelo
cubano no era el paradigma por seguir, no solo por la forma distinta como llegó
al poder sino los asesinatos cometidos por el castrismo y develarse como lo que
siempre ha sido, una dictadura comunista, disfrazada de socialista y
humanista. Salvador Allende muere
como un líder demócrata equivocado, víctima de sus errores, de las divisiones
internas entre las tendencias radicales y reformistas. Esto es clave
entenderlo.
El cierre de este intento por vía
pacífica de establecer un modelo socialista tuvo su corolario en el
planteamiento tardío de Allende en llamar a un plebiscito, que nunca llegó a
materializarse. Y el segundo, el golpe militar pinochetista que se estableció
desde ese aciago día, 11 de septiembre de 1973, extendido por 17 años, hasta el
11 de marzo de 1990, con un saldo cruento y doloroso para la historia de ese
país. Las cifras son demasiado trágicas y escandalosas, que opacan la
recuperación de su economía como único éxito de la dictadura.
El académico Mauricio Fuentes,
del programa de Bioestadísticas de la Escuela de Salud Pública, en base a los
datos disponibles del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, presenta
algunas estadísticas respeto a la muertes y desapariciones ocurridas durante la
dictadura cívico-militar en Chile, veamos el siguiente párrafo escalofriante:
“Durante los 16 años y 6 meses
que duró la dictadura cívico-militar en Chile, hubo 2123 personas asesinadas y
hasta la fecha existen 1093 personas detenidas desaparecidas cuyo destino final
aún se desconoce. En total fueron 3.216 personas ejecutadas o hechas
desaparecer por el régimen. De estas cifras globales tenemos que en
promedio se asesinó o se hizo desaparecer a 195 personas al año, o 16 personas
al mes durante la dictadura. Si esto no logra dar una idea de lo que significó,
pensemos que equivale a la muerte o desaparición de una persona cada dos días.
(…) Asombra al analizar las cifras y encontrar 191 menores de edad, el grupo
mas numeroso de víctimas fue el comprendido entre 18 y 34 años, con 2180
personas. Por otro lado, a pesar de que los perseguidos eran quienes
militaban en o simpatizaban con los partidos de la Unidad Popular y con el
gobierno del presidente Allende, sin embargo, encontramos a 1812 personas, un
56 por ciento sin militancia política”.
Estas son solo cifras frías, ya
existe una amplia literatura que registra testimonios, averiguaciones, centros
de tortura, la saña criminal, etc. que ensombrecen estos tenebrosos años de terror.
EL CASO VENEZOLANO
Desde 1999 hasta 2026 hemos
tenido dos presidentes, Hugo Chávez Fría y Nícolas Maduro. El primero es un
militar que intento dar un golpe de Estado en 1992 y fracasó.
Posteriormente participa en las elecciones presidenciales de 1998 y gana la
presidencia. Su oferta electoral era fortalecer la democracia con una nueva
Constitución Nacional, respetar el Estado de Derecho, autonomía de los poderes,
libertad de prensa y comunicación, Derechos Humanos e Indígenas, además de respetar
la propiedad privada como columna vertebral de la sociedad. Para su momento, el
sistema democrático venezolano se considera estable, aunque con serios
problemas de gobernabilidad y deficiencias de sus instituciones. Hugo Chávez
prometía cambios importantes, no radicales, y solicitó, al ser presidente, que
el pueblo nombrara una Asamblea Constituyente y se discutiera una nueva carta
magna que fortaleciera el sistema democrático. A grandes rasgos esa nueva
Constitución Nacional era similar a la anterior del 61, pero mas avanzada en
materia legislativa, de la creación de nuevos poderes públicos y derechos
sociales. Por ejemplo, reducción de las cámaras de diputados y senadores a una
sola, creación de la defensoría del pueblo, ampliación de los derechos humanos
e indígenas, aumento del periodo presidencial a seis años con reelección, el
poder electoral y la figura del referendo revocatorio a mitad del periodo de la
gestión presidencial, etc. Después se llamó a la población a referendo para la
aprobación o no de la nueva carta magna y de nuevo se renovaron todos los
poderes públicos. Jugada maestra de Chávez ya que le dio mayoría absoluta en
todo el sistema de gobierno. Allí empezó a avanzar rápidamente en su
hegemonía política y medidas inconsultas como La Ley de Tierras, expropiaciones
de tierras, el caso emblemático del Agricultor Franklin Brito que nunca fue
resuelto y murió en una huelga de hambre indefinida. En el año 2002 supera el
golpe cívico-militar y las grandes movilizaciones que pedía su renuncia. Soporta
el paro petrolero 2002-2003 y logra el control. En el año 2005 se declara socialista y la
lucha contra el capitalismo. En el 2006 fue
reelecto para un nuevo período, siguió avanzando con el copamiento institucional,
crea el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como un centro de
dominación absoluta en el control y mando de todos los poderes, gobiernos
regionales, alcaldías, etc. En el año 2007 Chávez propuso una reforma
constitucional que buscaba reformar 69 artículos de la Constitución de 1999
para profundizar el modelo socialista donde planteaba la reelección indefinida,
modificaciones en la estructura territorial, la propiedad comunitaria y una
estructura piramidal presidencialista aumentando así los poderes absolutistas
del presidente. (una edición corregida y aumentada de la Constitución Cubana). Esto
ni fue aprobada por la población, y luego intento introducir algunas leyes por
vía de decretos presidenciales. Transformación de la estructura de mando de las
Fuerzas Armadas, formación académica socialista y bolivariana, culto a la
personalidad de Chávez y creación de un quinto componente, las milicias
bolivarianas, especie de guardia pretoriana del régimen. HCF trató de revivir
la figura del caudillo que plantea Laureano Vallenilla Lanz en su obra
Cesarismo Democrático de 1919.
Hugo Chávez, ya enfermo, gana las
elecciones presidenciales para 2012, y después viaja a Cuba
para curarse un cáncer, donde finalmente fallece y es trasladado a Venezuela en
marzo de 2013, dejando a su sucesor Nícolas Maduro como su candidato en las
elecciones de abril de 2013, ganando las elecciones presidenciales a
Henrique Capriles, quien acuso de fraude ante el estrecho margen y solicito
contar las papeletas, cuestión que fue negada.
De allí en adelante se abre una nueva etapa, caracterizada por una
dictadura de tendencia totalitaria hasta la captura por fuerzas especiales
norteamericanas. Su balance será recordado por el más cruel, hambreador,
miserable, entreguista a Cuba, torturador, fraudulento, asesino. Las cifras
están allí, 2014, 2017, 2018, 2019 y los más recientes 2024 con el más alto
número de presos políticos por tan solo el hecho de votar en su contra, además
de los crímenes que sobrepasa dos decenas en tan solo tres días, además de las
muertes en las cárceles bajo custodia del Estado por desnutrición, enfermedades
contraídas y enfermedades no atendidas a tiempo.
“El informe de la ONU de 2020 exige la
Estado venezolano cuentas a los y las responsables de las ejecuciones
extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias la tortura e
impedir que se produzca nuevos actos de esa naturaleza. La misión investigó 223
casos de los cuales 48 se incluyen como estudio de casos exhaustivos en el
informe de 443 páginas. Adicionalmente, la Misión examinó otros 2.891 casos
para corroborar los patrones de violaciones y crímenes. La Misión encontró motivos
razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas
han planificado y ejecutado desde 2014 violaciones de los derechos humanos,
incluyendo las ejecuciones y el uso sistemático de la tortura, que constituyen
crímenes de lesa humanidad.” Además, denuncia la creación de organismos
paramilitares especiales del CICPC, el FAES (Fuerza de Acciones
Especiales) con carta blanca para detener a ciudadanos, torturar y desaparecer.
Mención aparte merece el maltrato a los
militares detenidos en expedientes fabricados y la muerte por tortura del
Capitan Acosta Arévalo ante los tribunales, lo más reciente de la
desaparición de Víctor Hugo Quero, que la madre de 82 años, Carmen Terresa Navas,
buscaba de cárcel en cárcel y nunca le dieron con su paradero porque se les
murió sin la atención médica a tiempo y hasta la crueldad llega al límite que le dijeron que estaba vivo. Igual
con el escandaloso caso de teniente Ronald Ojeda, que se encontraba con
su familia en Chile, asilado, y hasta allí llegó la mano larga de la dictadura
a través del grupo delictivo Tren de Aragua, del cual en la actualidad
se le sigue juicio a los que han capturado. La Justicia Chilena sabe quienes
son los autores intelectuales de ese crimen atroz.
Hasta acá esta relatoría de
Nicolas Maduro y su grupo más allegado de Poder. El trabajo, las averiguaciones
sobre tantos crímenes, ahora es que se deben investigar, porque lo cierto es
que Chávez echo las bases de la dictadura madurista, le allanó el camino con
los poderes públicos cooptados y las fuerzas represivas que ejecutaban a las órdenes
presidenciales. Esta fue la segunda parte del proyecto Socialismo del siglo
XXI, que deja como legado muerte, destrucción, deuda pública, más de ocho
millones que han emigrado, una colosal corrupción administrativa, un país
hipotecado y un aparato productivo quebrado. Gracias a Chávez que murió, a
Maduro que está preso en los Estados Unidos y a centenares de funcionarios de
todos los rangos que actuaban sin contemplación, lo único que saben es
obedecer.
Si el lector ha llegado hasta
aquí en este largo historial puede sacar sus conclusiones entre el
experimento del Socialismo por vía pacífica en Chile (1970-1973) y el resultado
del cruento golpe militar que llegó hasta el 11 de marzo de 1990 (17 años en
total) Y los 27 años ininterrumpidos del proyecto Socialismo del Siglo XXI, que
del siglo XXI solo tenía él nombre porque hizo lo que han hecho todas
esas sociedad comunistas ya fracasadas: culto
a la personalidad, hegemonía absolutista
del Poder Político, un solo partido, criminalización de la justicia, cárceles y
crímenes de lesa humanidad para disidentes y opositores, cancelación de
libertades ciudadanos, cierre de medios de comunicación, ruina productiva, etc.
En Chile solo duro tres años el experimento y no pudo avanzar por el golpe
militar, aunque se debe advertir que en nada se puede comparar la personalidad
política de Salvador Allende y el dúo Chávez-Maduro. Allende cometió errores,
no mató a nadie, pensó que por la vía constitucional podía avanzar en un
socialismo democrático, y lamentablemente anido esas fuerzas ocultas reaccionarias
fascistas que se destaparon con Augusto Pinochet y se mantuvo por 17 años. Allende
no tuvo la claridad y el liderazgo para detener a los radicales del lado
comunista o se le escapo hasta donde podía llegar el proyecto socialista porque
era una verdadera ilusión que los diferentes sectores sociales, económicos y
militares iban a aceptar expropiaciones y perdidas de sus privilegios.
Es notorio acotar que Salvador Allende muere con las botas puestas defendiendo en lo que creía desde el Palacio de la Moneda, su trinchera de lucha, mientras Nícolas Maduro se entrega a los marines norteamericanos, apenas es sacado de su madriguera en el Fuerte Tiuna. Paradojas que da la vida, días antes había dicho en tono valentón: “Vengan por mí Yankis de mierda, aquí los espero”.
La izquierda latinoamericana
tiene una larga historia que proviene del siglo pasado hasta el presente. Su
escuela tradicional ha sido China, Rusia y Cuba, con la salvedad que a partir
de los cambios significativos mundiales con la caída del Muro de Berlín que
dividía a las dos Alemanias, la perestroika de Gorbachov en Rusia, la apertura
capitalista en China, etc. ha contribuido a nuevas tendencias democráticas y
liberales en caso de México, Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, Colombia, El
Salvador, etc. excepto la siempre tiranía comunista de Cuba, su seguidor más
reciente Los esposos Ortega en Nicaragua y nuestra sufrida Venezuela que ya lleva
27 años de regresión arcaica, con esperanzas de salir pronto de esta perversa
aventura.
Para culminar este ensayo, no
puedo dejar de nombrar a un personaje de la vida política venezolana, que desde
finales de la década de los años sesenta, contemplando y analizando el
significado histórico de la invasión rusa a Checoslovaquia en enero de 1968,
dio un verdadero giro hacia el pensamiento democrático sin abandonar las ideas
socialistas. Me refiero a Teodoro Petkoff, quien sostiene autocríticamente
su posición:
“Es importante reconocer el
error. Fue una etapa de mi vida que me marcó, porque indujo reflexiones muy
importantes que fueron más allá de la lucha armada, que me condujeron a poner
en cuestionamiento a todo el movimiento comunista mundial, al marxismo-
leninismo como tesis, al partido único y la concepción del partido y el modelo soviético.
A descubrir la democracia, no como una “paja” de la burguesía, como una
categoría instrumental que se usa mientras te puedas valer de ella y luego la
destruyes desde el poder. Todo lo contrario, sin democracia no se puede
construir el poder popular. Todavía opino eso”. Tomado del libro SOLO LOS ESTUPIDOS NO
CAMBIAN DE OPINION. 1926. Entrevista de Alonso Moleiro. Pág. 127.