CRONICAS
CARCELARIAS SADICAS EN
LA VENEZUELA DEL
SIGLO XXI (primera parte)
“Primero la detención,
inesperada para las víctimas, inocentes en su mayoría, enfrentadas
repentinamente a la fuerza bruta. Un procedimiento que convierte a la persona
humana en un paria, un desecho, sin derechos algunos, que pueda ser maltratado
y condenado sin instrucciones ni juicio por medio del “OSO” (abreviación de la
Asamblea Especial, procedimiento mediante el cual al acusado se le entregaba
directamente la sentencia escrita a máquina para su firma). Frecuentemente a
esta detención seguían los arrestos de los familiares de las víctimas”. Irina Astrau. La Verdad de SOLYENITSYN. Pág. 118. Sobre Archipiélago
GULAC. Ediciones Marymar. Buenos Aires. 1974.
“…fui sepultado en La
Rotunda cuando el terror
gomecista alcanzaba su clima de horror y ensañamiento. Me pusieron
unos grillos en mis tobillos y me metieron en el calabozo identificado con el
número 41. Allí escuchaba el silbido del látigo de Nereo Pacheco, torturador de turno, el quejido de los apaleados, la
tos desgarrada de los tísicos, el aullido de los torturadores, el clamor de los
sedientos, el rugido de los envenenados, el estertor de los agonizantes, el
silencio de los compañeros que morían. En esos calabozos se vive un miedo
terrible, porque tú no sabes cuándo es tu turno. Cuantas veces no lloraba por
el dolor que sufrían los otros presos en los calabozos, su agonía de muerte y
cuando eran sacados por el buzón, una especie de abertura entre las rejas del
calabozo, donde también se podía entrar”. José Rafael Pocaterra. Memorias de un venezolano de la decadencia. Tomo
II. Ediciones Edime. Madrid, 1966.
“…Yo gritaba como un loco diciendo que era inocente y seguían
golpeándome, primero con los puños, luego con mangueras, después con peinillas
y por último con un tubo, que fue el que
más daño me hizo, porque me reventó todo por dentro. Pero encima de eso me montaron en un ring y para que no me bajara me
guindaron del techo con dos grandes sogas atadas a las muñecas. Eso fue
terrible, de paso me seguían golpeando,
yo estaba casi loco…” Diego Salazar. Los últimos días de
Pérez Jiménez. Pág. 116. Ediciones Los Heraldos Negros. 2da edición. Caracas.
1998.
“El castrismo es un cáncer que no termina sino con la muerte. Después de que muera, vamos a ver si podemos esta vez enseñarle al
mundo todas las cosas terribles que ocurrieron en la isla. Porque el comunismo
despareció, pero se ha propiciado un olvido casi total del desastre y de sus crímenes” Entrevista con el escritor cubano Carlos Franqui. Noviembre 2006.
LETRAS LIBRES.
Las citas en exergo no tienen desperdicio como un antecedente para hacer memoria de dónde venimos, ante de adentrarnos en el submundo del horror chavista-madurista. El escritor ruso Alexander Solschenizyn, soportó con estoicismo en campos de concentración siberiano por disentir del dictador José Stalin, de allí su famosa obra Archipiélago de Gulag, 1918-1956. El segundo es un venezolano y escritor José Rafael Pocaterra, quien sufrió la prisión en los calabozos de la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez. El tercero, nuestro querido escritor Diego Salazar, quien dejo su memoria escrita de su pasantía por las cárceles políticas de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y de la época represiva de Rómulo Betancourt. Y por último el escritor y periodista Carlos Franqui, quién también dejo sus memorias escritas en un libro testimonial e histórico de la revolución cubana y la manera como se fue cerrando ese proceso hasta convertirse en una dictadura de Fidel Castro, Retrato de familia con Fidel es su título, publicado en 1981.
Todos han
fallecido físicamente, no obstante han
dejado su rastro protagónico por la libertad, los valores humanos y la
democracia. De todas esas experiencias carcelarias viene el chavismo-madurismo.
Hay en común esa pasión por la libertad, por el respeto a los
derechos humanos, pero también una denuncia contra regímenes totalitarios y
dictatoriales. Esa escuela rusa de
índole comunista no ha desaparecido, es un cáncer que bajo la egida de Vladimir Putin ha continuado con su
práctica de infundir el terror y el culto a la personalidad, el caso más
reciente es la invasión a Ucrania y la muerte
en prisión de Alexei Navalni, producto del aislamiento y las torturas
aplicadas. En América Latina, ese modelo hecho raíces en Cuba y ya lleva más sesenta años de práctica totalitaria sin paz ni
bienestar para la población. La experiencia tiránica de Daniel Ortega en Nicaragua viene también de la escuela rusa y
cubana que comenzó a partir del derrocamiento de la dinastía somocista en 1979,
liderada entre otros por el mismo Daniel Ortega, representando al Frente Sandinista de Liberación Nacional
(FSLN) y retomando el poder por vía electoral en el año 2007 hasta nuestros
días con una dictadura abierta que encarcela, asesina, tortura y expulsa del
país a sus opositores demócratas. El caso
de Venezuela es diferente, venimos de dos regímenes dictatoriales, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez,
que tuvo prácticas de asesinatos, torturas, desapariciones y terrorismo policial, y que seguramente son
ejemplos para lo que hemos seguido sufriendo como sociedad. Sin
embargo es considerada dictaduras modernas que dejo un legado reconocido en
materia institucional y de infraestructuras, cuestión que contrasta con el proceso chavista/madurista, que solo
exhibe destrucción, pobreza y violencia.
El componente de unión cívico-militar-policial-judicial es de procedencia cubana, iraní y rusa, justificada para la defensa, seguridad y la soberanía nacional, que dicho
sea de paso fracasó rotundamente con la
extracción de Maduro y su esposa el pasado 3 de enero de 2026. Pero si ha funcionado a la
hora de la represión interna. Su descripción es importarte destacarla: Cuadrantes
de Paz, formados por vigilantes de calle que se interconectan con la Policía Nacional y las policías de los estados. Esto a su
vez estás supervisados por las Fuerzas
Armadas, Zonas de Inteligencia (ZODI) y la Guardia Nacional. Pero a su vez las estructuras comunales como las UBCH (especie
de los Comités de Defensa de la Revolución cubana), los consejos comunales, los
CLAP y los llamados Jueces de Paz. Todo
esto está bajo el monopolio del Ministerio de Relaciones Interiores que dirige
el Capitán Diosdado Cabello Rondón. Este
sistema que acabo de describir, a su vez está conectado con la policía política
del SEBIN y el DGSIM, que tienen cara blanca para cumplir las órdenes
superiores de detención con o sin autorización judicial, desaparecer al
detenido, aplicar castigos físicos, etc. Esta
red monopólica y piramidal tiene elementos de los sistemas policiales,
represivos y de control social de Irán, Cuba, Rusia y China. Una especie de
hibrido con su particularidad criolla. Como se puede concluir las viejas
dictaduras del siglo pasado en Venezuela, poco tienen que ver con este sistema
de índole totalitario comunista. A las pruebas se remite que extraen a Maduro y queda la estructura
intacta, con un nuevo presidente encargado.
Después de esta larga introducción pasemos ahora a destacar los casos más crueles y emblemáticos que
van a quedar en la memoria venezolana
y recordaremos como el período más trágico de nuestra historia de Venezuela,
cuando finalmente recuperemos la democracia y la libertad. Estos relatos e historias reales, posteriormente
los recogeré en un libro, como memoria histórica del horror, especie de
una radiografía violenta del siglo
XXI carente humanidad y antagónico a lo que una vez
ofrecieron en su retórica como justicia,
igualdad y libertad. Los primeros protagonistas serán varias secuestrados
extranjeros y en una segunda entrega los
casos más emblemáticos de victimas venezolanas. Se conocen como “presos políticos” y así lo expresan
las denuncias, sin embargo en la mayoría de los casos no fueron detenidos por
motivos políticos o por alguna acción contra El Estado y sus instituciones,
siempre fueron rehenes, fichas de canje, utilizada con fines políticos por la
dictadura de Nicolás Maduro.
IVAN COLMENARES Y
NAHUEL GALLO (colombiano y argentino)
Iván Colmenares, abogado, de 35 años, de nacionalidad colombiana, fue
detenido en noviembre de 2024, trabajaba en la defensa de los intereses del
Ejército de Colombia y en una ONG. Lo detienen en un paso fronterizo,
interrogado en la frontera y solo le dicen que va a una entrevista en Caracas,
que no tenía por qué preocuparse si estaba limpio, es decir sin antecedentes
penales. En la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) fue detenido sin explicación
alguna y solo le decían por averiguaciones. Allí durmió en un cuarto en el piso con decenas de personas hasta ser
trasladado al Servicio Especial de Máxima Seguridad (SESMA). Le suministraron un uniforme celeste que significaba que
estaba en proceso judicial. “llegué a
contabilizar 35 nacionalidades diferentes, todas fueron víctimas de torturas
psicológicas, violencia verbal, malos tratos, para mí y para tanta gente que
conocí allí, esto era una verdadera pesadilla. A las 5 de la mañana nos
despertaban para el conteo, luego el desayuno que consistía en un pan con
mortadela y un jugo, de esos de papeleta, una hora en el patio y ya. Vivíamos
encerrado 23 horas del día. Todo se daba dentro de la celda. Las condiciones de
salubridad eran pésimas: cucarachas por todos lados, heces fecales nuestras por
todos lados, había mal olor todo el tiempo. Todo era suciedad, humedad,
oscuridad. Estábamos dos por celda, sin visibilidad, solo una línea de barrotes
en la parte de arriba. En la parte de abajo, todo estaba cubierto, solo había
un hueco donde nos pasaban la comida. No teníamos ni sabana, apenas un colchón
viejo. Las cobijas y las sabanas no las quitaron porque unos compañeros que
eran de Yemen se intentaron colgar varias veces. Entonces nos quitaron las
sabanas a todos. Un método de saber noticias o de poder tener contacto con el
mundo era escuchar el programa de
Diosdado Cabello, que todos los jueves lo colocaban a través de parlantes. Uno sacaba cuenta que
tan bien o tal mal estaban las relaciones con cada país, los ataques a Milei y
la defensa de la revolución a todas costa. Después de mucho tiempo comprendí
que éramos unas fichas de cambio y que si ese gobierno extranjero no estaba
bien con Venezuela iba
repercutir en nuestra liberación. Cuando se está incomunicado, escuchar
alguna noticia informativa y/o desinformativa era algo para escuchar, porque no teníamos acceso a nada.
El aburrimiento era absoluto aparte del hambre que no se te quitaba por la mala
y poca comida. Recuerdo que invente con
Nahuel un juego de ajedrez, hicimos las fichas con papel higiénico y jabón,
me quedaron muy buenas y armamos un tablero con un pedazo
de cartón. En la celda se alargan las horas y es peor cuando uno sabe que no lo
pueden acusar de nada porque nada ha hecho. Soy abogado, fui liberado después
de la llamada extracción de Maduro y su esposa, que dicho sea de paso me enteré
al salir de la prisión”.
Compartí celda con NAHUEL AGUSTIN GALLO, tan joven como
yo. Éramos amigos desde que él llego al SESMA. Era apoyarnos el uno al otro
porque ahí realmente no tenemos a nadie más. Su preocupación por su hijo, su
compañera, su familia era permanente y mira que después de siete meses nos
dejaron llamar a familiares. A Nahuel le hicieron lo mismo que a mí, en el paso
fronterizo entre Colombia y Venezuela. El mismo método, que si tenía toda su
documentación en regla y no tenía antecedentes no tenía por qué temer. Me comentó que estaba loco por ver a su hijo, Víctor Benjamín, de apenas dos años
y a su esposa María Gómez. Me dijo que demostró todo el itinerario que hizo desde Luján de Cuyo, Mendoza, con la
intención de pasar diciembre junto a la familia de su esposa en el Estado
Anzoátegui, porque tenía nueve meses sin verla, además que gozaba de sus
vacaciones de la policía donde trabajaba como funcionario policial. Llegó el
sábado 7 de diciembre de 2024 y de allí lo remitieron a Caracas, con el mismo
procedimiento que a mí. Hicimos una gran amistad, nos consolábamos y nos
llenábamos de esperanzas uno al otro. Nahuel comprende y razona como yo, llega
un momento en que tienes que adaptarte sabiendo que eres totalmente inocente y lo peor de un preso no saber de qué se le
acusa, porque está allí. Fue un vigilante que nos dijo que las relaciones
diplomáticas entre Argentina y Venezuela estaban rotas y que por ahí venia el
asunto, hasta que en el programa de
Diosdado Cabello habló pestes de Milei y
que tenía planes injerencistas en Venezuela apoyando a los bandidos de la
oposición. Ahí sacamos cuentas que todos los extranjeros que estaban allí
eran fichas de cambio y que unos valían más que otros. Nahuel es un atleta, muy buena persona y le gusta practicar lo que
llaman el runnig, le gusta escalar cerros y es amante de los viajes y las
fotografías. Me dio mucha tristeza
la despedida, pero le asomé que no cayera en desespero, que en Colombia iba a
colaborar por su libertad y que cuando
saliera en libertad nos íbamos a ver en su país para hacer una fiesta. Espero
que las autoridades argentinas hagan todo lo necesario para que él pueda volver
a su casa, pueda estar en brazos de su hijo, de su familia, porque realmente lo
necesita. Eso es lo que uno se aferra ahí dentro.
Esas últimas palabras de Iván recordando a su amigo Nahuel,
sentí que se le quebró la voz, y no era
para menos. Más de 400 días en cautiverio deja una honda huella entre la vida y
la muerte, entre el sometimiento carcelario y la ansiada libertad. Nunca se es
el mismo después de ser víctima de los verdugos de un país sometido a sus
designios. Iván pudo contarlo porque no
es venezolano, no tiene familia en Venezuela y Colombia tiene democracia y libertades, a
pesar que el gobernante sea amigo de Maduro.
YEVHENII TRUSH (ucraniano)
Este joven de 19 años sufrió una experiencia inimaginable. Salió de Ucrania con su novia y su suegra
buscando un mejor futuro, escapando de la invasión rusa a su país. Le
dijeron que en Venezuela se podía vivir tranquilo sin meterse en política.
Estudiante de química, había reunido un monto considerable de euros con el
aporte de su novia y de la suegra. Resulta
que el 20 de octubre de 2024 en la oficina de emigración del Puente Simón
Bolívar del Estado Táchira, lo separaron de sus acompañantes y bajo la excusa
de hacerle una entrevista los agentes del SEBIN
lo trasladaron a Caracas sin dar
explicación ni información a donde lo llevaban. La suegra y la novia se
dirigieron a diferentes organismos
policiales, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo sin lograr que le
dijeran a donde lo habían llevado. El mayor desespero era que este joven padece
de asperger, uno de los trastornos del espectro autista y sufre de enfermedades
estomacales crónicas. En la sede del
DGSIM en Caracas tuvieron que buscar un traductor porque los agentes policiales
no entendían lo que respondía en el interrogatorio. Al final le informaron que estaba detenido por
averiguaciones, que no se preocupara que no le iba a pasar nada y que recibiría
atención médica si lo necesitaba. Recluido en una celda con otros compañeros,
sin saber que pasaba con su novia y su suegra, al principio entro en crisis y
desesperación, pero cuando se enteró por completo por lo que pasaba en
Venezuela, sumergido en una dictadura,
comprendió el error cometido. Solo una vez se pudo comunicar con su novia y su
suegra por cinco minutos por teléfono, lo cual pudo bajar la tensión sobre su
paradero. En la cárcel no sufrió atropellos físicos, sin embargo nunca llegó a
sonreír, de poco hablar y acostumbrado a la rutina diaria, tirado en una
colchoneta usada, soportando los malos olores y sus propias descompensaciones
por la mala calidad de los alimentos. Es así que producto de la diligencias de
los familiares el 5 de abril de 2025
la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos otorgó una medida cautelar en favor de Yevhnii Trush, tras considerar que se encontraba en “una
situación de gravedad y urgencia de riego de daño irreparable a sus derechos”.
Sin embargo la dictadura de Nicolás Maduro hizo caso omiso a esa petición y no
es sino después que se produce la
extracción del Presidente usurpador, que es liberado el pasado sábado 17 de
enero de 2026. Nunca le dijeron porque estaba detenido, de que lo acusaban.
En la cárcel fue que entendió que era un rehén de la dictadura, una ficha de
canje internacional.
MARIO BURLO Y ALBERTO
TRENTINI (italianos)
Mario Burló viajaba a Venezuela en noviembre de
2024 para intentar para intentar poner en marcha un negocio comercial, ya se
había comunicado con algunos empresarios venezolanos. De nacionalidad italiana.
En el paso fronterizo del Puente Simón Bolívar, entre Cúcuta y San Antonio del
Estado Táchira, al pasar por las oficinas y mostrar su documentación y chequeo
de maleta fue conducido a una entrevista sinrazón aparente. Se le dijo que
todos sus derechos estaban garantizados
y que sería trasladado a Caracas por averiguaciones, que lo más seguro es que
allí sería puesto en libertad sin problemas. El calvario comenzó cuando en las oficinas del SEBIN, después de horas
de espera, se le dijo que iba ser llevado a una cárcel por una detención
preventiva, aunque rechazó la medida, la voz del funcionario policial fue
tajante: “Usted es un ciudadano
extranjero y nosotros estamos en el derecho internacional de averiguar su
interés y comprobar el móvil de su visita, tiene toda su documentación en
regla, pero eso no basta, Venezuela está bajo asedio internacional y tenemos
que protegernos, no oponga ninguna resistencia porque puede irle peor”. El impacto de esas palabras lo inmovilizó y
tras reclamo no le quedó más remedio que
aceptar ser trasladado a la cárcel, luego se enteró que era El Rodeo I en Guatire. Pidió
llamar sus familiares para informar de
su paradero y estuvieran tranquilos, cuestión que fue negada.
Mario Burló de 52 años,
empresario turinés y director de varias compañías, fue recluido en un pequeño calabozo de 3 X 2
metros, sin posibilidad de ver hacia afuera, solo con una pequeña abertura en
la parte de debajo de la puerta por donde le pasaban los alimentos. Dormía en
una diminuta colchoneta usada y allí
mismo tenía una letrina para sus necesidades fisiológicas. Era peor que la cárcel de Alcatraz,
durante el día y más de noche
salían las cucarachas por todos lados y si me descuidaba se montaban en mi
cuerpo, era muy asqueroso todo. Lo único
que me quedaba era encomendarme a Dios, bajar la desesperación y buscar la
manera de informar a mi familia en Italia de mi situación sin entrar en
detalles para no desesperarlo más de la cuenta. Lo peor es que el tiempo se te hace más largo, los días y las noches
sin novedad y esperar la hora
diaria que nos sacaban al patio, el pase
de lista a las 5.30 am. El aire que respirabas en el patio era mejor que el
del calabozo, por el hedor de la letrina, aunque un guardia le echaba un balde
de agua dos veces al día y a veces de la misma agua que nos daban había que
usarla para el baño. En marzo de 2025
logré mandar un mensaje desde la prisión a mis familiares mediante la
solidaridad de otros detenidos que tenían derecho a visita. Allí conocí a Alberto Trentini, un gran amigo,
también de Italia, y tanto él como yo
ansiábamos esa hora para conversar de quienes éramos, la familia y las
esperanzas de salir pronto de ese cautiverio insoportable. Creo que si no hubiera sido por Alberto, fuera peor, aunque perdí casi
30 kilos de peso.
Alberto Trentini, de
47 años, nacido en Venecia, fue detenido el 15 de noviembre de 2024 en un
control de carreteras, cuando viajaba de Caracas a Guasdualito, trabajador
humanitario y desde enero de 2024 se desempeñaba en Venezuela con la ONG Humanity & Inclusion. De
amplia experiencia a nivel de varios países recorridos, además es historiador,
le sucedió lo mismo que a su amigo
Burló. Después de seis meses fue que
pudo comunicarse con su familia durante 5
minutos. En la cárcel del
Rodeo I comprendió que su detención era
parte de una trama del gobierno para utilizarlo como ficha de cambio y
presionar al gobierno italiano y la solidaridad con la lucha democrática.
La condición de la prisión es muy dura, estaban aparte de los presos
venezolanos e incluso el trato hacía nosotros los extranjeros era diferente a
los venezolanos, mucho más maltratados, eso no solo se podía ver en algunos
momentos sino también escuchar gritos y lamentaciones. En verdad que fueron 14 meses de
estupor y desesperación. Me hice muy amigo de Mario, él tiene un
carácter extrovertido y me ayudaba a mantener la moral alta. Las
condiciones de la prisión eran terribles y de higiene ni se diga. El hedor era insoportable y tenía que elegir entre
soportarlo o usar el agua que tenía para beber, que tampoco era buena.
Mario comentó que el
único vínculo con el mundo exterior era la televisión chavista, que se podía
ver algunos días a la semana, sobre todo los jueves con el programa de El Mazo
Dando, que nos orientaba en lo que estaba pasando aunque sabíamos que eran
noticias distorsionadas. Era asombrosa la cantidad de extranjeros, yo logré contar 94 extranjeros de 34 nacionalidades. No siento que
hubo contra nosotros atropello físico, pero el sólo hecho de estar en prisión 423 días, sin que la
familia se enteraba dónde estábamos y porque ya era suficiente castigo al que
nos sometieron.
Por su parte Alberto
señala que de manera periódica lo sacaban de sus celdas encapuchados y los
cambiaban de pabellón,
con la finalidad de aumentar la desorientación psicológica, esto era una
tortura blanda para que tuviéramos miedo y sintiéramos terror. No se
les permitía libros, solo una biblia en español.
La liberación de Mario
Burló y Alberto Trentini se produjo la noche del domingo 11 de enero de 2026. “Sin saber hacía donde nos
llevaban, fuimos sacados de la celdas, nos
entregaron ropa limpia y nos raparon la cabeza, ya sabíamos que era una
práctica habitual cuando se deja libre a un detenido, además nos inspeccionan
la piel por si tenemos marcas de posibles golpes. Fuimos llevados a la
residencia del Embajador italiano y al día siguiente de regreso a Italia.
Detrás dejamos una amarga experiencia que nos acompañará por siempre, una
prisión injusta en un lugar de oscuridad, encierro, silencio y desagradable
para cualquier ser humano. Lo peor sin ninguna acusación en más de 14 meses de
prisión”.
MARCOS ANTONIO MADRID
MARTINEZ (peruano)
Este joven de
aproximadamente 35 años se encontraba radicado en Valencia, Edo. Carabobo, con
su esposa venezolana e hijo de apenas dos años de edad. Era
un agente viajero que prestaba mis servicios para una empresa española de
comunicaciones y ya había establecido tres sucursales. En mayo
de 2024 le llega un empleado
español de la empresa con visa de
turista, que es detenido en la capital valenciana, en diciembre de
2024, por Inteligencia Militar (SEBIN) y muestra toda su
documentación legal, le suministra mi nombre como jefe autorizado de la empresa
en el país y van a buscarme a mi oficina. Yo
confiado e inocente voy a las oficinas del cuerpo policial y al final me doy
cuenta que no era para una entrevista sino su objetivo era prácticamente
secuestrarme. Me hicieron preguntas, ¿Qué hacía en el país? Yo les mostraba
todo digitalizado lo que me pedían, después me pidieron una documentación de la
empresa y les mostré todo digitalizado. Me pidieron pasaporte, yo lo tenía en
casa, por lo que me pidieron acompañarme para ir a buscarlo, yo sospechaba que
algo andaba mal y les dije que yo lo mandaría a buscar y en efecto pasado un
cuarto de hora un amigo me entregó el pasaporte, lo revisaron, vieron que todo
estaba en orden, se fueron a un costado a conversar en secreto y posteriormente
se acercan y uno de ellos recibe una
llamada, es la voz de una mujer que le dice: “No tiene nada, no hemos encontrado nada, te lo mando? …al final me
llevaron a Caracas, a las oficinas
policiales y allí me hicieron esperar casi dos horas hasta que llegaron dos soldados con unas armas tipo
Kaláshnikov y me dijeron que estaba
detenido, entonces yo protesto y reclamé por mis derechos y alegaba toda la
legitimidad de mis papeles en regla, y
nada, solo decían, no ofrezca
resistencia porque puede ser peor, es por averiguación, pronto lo dejaremos en
libertad, les dije déjeme llamar a mi esposa
y me lo negaron, me pidieron que les entregara toda mis pertenencias. Todo eso
ocurrió el 19 de diciembre de 2024.
Después de allí comienza otra historia, yo estaba en la práctica desparecido para mi familia, mi esposa
desesperada me buscó por todas partes, hasta que un amigo le dijo que se fuera
a Caracas y preguntara directamente en las cárceles donde tenían extranjeros. Así
fue que se enteró que estaba en El Rodeo
I en Guatire y logré recibir al menos dos paqueterías y saber de mi esposa y mi hijo que estaban bien. Yo
exigía mi derecho a un abogado privado, cuestión que se me fue negada y en su lugar me llegó un defensor público que
me dijo textualmente que “se te está acusando de financiamiento al
terrorismo, asociación para delinquir, traición a la patria” y yo asombrado
alcance a decirle, de donde han sacado
eso, y traición a la patria ¿Por qué? Si no soy venezolano”. Hacen
lo que les da la gana con los presos y las falsas acusaciones. A nosotros los extranjeros nos mantenían
con esperanzas, “ya se van a ir” nos decían, “ustedes son fichas de cambio, sus
países lo van a reclamar”. El Director nos decía: “tranquilo, Colombia se
lleva bien con Venezuela, ya se van, o tú, el peruano, el ecuatoriano”. En
total éramos como 96 extranjeros. La gente nos crítica y dice ¿Por qué fuiste a
Venezuela?...Realmente no sabíamos que Venezuela estaba regida por una
organización criminal. Ningún diplomático se
nos acercó allí para saber cómo estábamos cuando fuimos secuestrados. En Venezuela no hay ningún gobierno, porque
eso no existe, son cuatro o cinco las personas que rigen a su antojo lo que
ellos quieren.
Y las condiciones carcelarias ni se diga, hay que tener mucha resistencia
para no llegar al suicidio, porque aparte de la mala comida, teníamos dificultades para respirar por lo
nocivo de los olores de esos lugares, porque uno defeca donde come, duerme y pasa las 24
horas al día. Nos inyectaban cada vez que nos veían mal, tirados en
la celda por dolores estomacales, fiebre, no sabíamos si era un sedante, un
dopante, medicamento o no. El agua que
consumíamos tenia oxido. Los extranjeros en la hora de patio nos dábamos ánimo.
Hoy cuando fui liberado,
(en la tercera
semana de enero 2026), no tengo miedo es decir lo que siento: Las prisiones en ese país son campos de
concentración, yo rechazo la
categoría de preso político, fue un secuestro y recibí golpes y maltratos, y
denuncio que el trato a los venezolanos es peor. Fui liberado no por una negociación diplomática, sino fuimos liberados, todos mis compañeros y
yo (y los que quedan aún) gracias a una intervención militar que los amenazó.
Ninguno de nosotros somos activistas
políticos ni hemos hecho vida política en Venezuela. Somos trabajadores,
empresarios, turistas… que nos utilizaron para
chantajear y extorsionar de manera política y por la fuerza a distintos
gobiernos.
Finalmente, con la
templanza que da haber pasado por esta experiencia amarga, Marcos Antonio Madrid expresó: más que una descripción, es que yo he salido
de un coma, tanto mis compañeros como yo hemos encapsulado nuestras vidas y
hemos vuelto a nacer porque allí no puede uno
ni siquiera dormir tranquilo porque piensas que en la madrugada te
pueden pegar un tiro, en cualquier momento. A nosotros se nos ha destruido la vida económicamente hablando,
socialmente hablando, públicamente hablando, sin repercusión alguna y sin
indemnización. Yo todavía no sé si mi país va a tomar acciones legales
contra esa organización criminal porque es un
error que muchos gobiernos y diplomáticos cometen cuando lo llaman
régimen o gobierno, cuando en realidad
es una organización criminal. No sé qué
me puede pasar a mí y mi familia por
hacer declaraciones públicas a los medios, pero de llegar a pasar algo los
únicos responsables son esa gente, pero no puedo ser inhumano en callar lo que
está sucediendo en Venezuela…”