VENEZUELA Y LA ALEGRIA DE UN TISICO
“El país celebro la
caída del tirano, pero la reacción brutal de colectivos y cuerpos represivos
recordó, en cuestión de horas, que el cartel de los soles sigue intacto, y que
Delcy no es una “mal menor” sino la personificación del mismo sistema criminal,
financiero y represivo que viene operando desde hace años” Benjamín Tripier. Vitrina Venezuela: “Trump cambio de juego, no de
objetivo. El Nacional. 9 de enero de 2026.
“Estamos en un
atolladero histórico. Cercenados en nuestros derechos, secuestrados por la
crueldad de unos carceleros con las llaves de la vendetta en la cintura. Detrás
de los barrotes están los demócratas juzgados injustamente por creer en la
libertad como el mayor de los beneplácitos que debe sostener una sociedad con justicia social… Para el que disiente no
existe Constitución que pueda amparar sus derechos. Sus extremidades legales
fueron amputadas. El debido proceso no existe en este inframundo de abusos y
castigos”. Alexander Cambero. La
Venezuela de la Libertad secuestrada. 10 de enero de 2026. El Nacional.
“Ellos, los derrotados, han querido montar una transición para
fortalecerse, reacomodarse, después de lo que pasó. Cuando en realidad lo que está planteado en un proceso de
restauración de la democracia. No solo pedir la libertad de los presos
políticos, que por supuesto es primordial, además pretenden dejarlos
enjuiciados por unos delitos que no existen con una medidas completamente
ilegitimas y alerto no se está cumpliendo lo que se acordó… Queremos una República no un comunismo”.
Dra. Blanca Rosa Mármol de León. Ex
magistrada del TSJ. 13 de enero de 2026. Programa Mingo TV.
En Venezuela hay una frase que se la escuche a mamá y otras
personas que dice: “esa es una alegría de
tísico” para identificar una alegría engañosa, efímera, no consolidada.
Como se sabe un tísico es un enfermo de tuberculosis que al ser tratado con
medicamentos adecuados, ellos contienen sustancias químicas antidepresivas que
elevan el estado de ánimo liberándolos de tristeza y ansiedad momentáneas. Así
nos pasó a los venezolanos en general, tanto los que están adentros como los
que estás afuera del país. Quienes por diferentes circunstancias estamos en
países extranjeros celebramos primero en
familia y luego salimos a algún punto de concentración para abrazarnos,
llorar de emoción y pensando que con la salida del tirano en tiempo muy breve recuperaríamos la democracia y la libertad,
además de la liberación de casi mil presos inocentes que hay en nuestras en más
de 120 centros de prisión. En territorio
venezolano no pasó igual, mientras se reponían de la extracción exitosa de su máximo líder usurpador ordenaron a sus colectivos y
fuerzas policiales impedir cualquier salida
a la calle, amenazando con represión y cárcel, que es lo único que saben
hacer. Y sin perder tiempo la Vicepresidente Delcy Rodríguez asumió el control
del régimen con el visto bueno del Tribunal Supremo de Justicia, mientras que
su hermano, Jorge Rodríguez, asumía el control del parlamento el lunes 5 de
enero de 2026. Como muy bien lo describe el escritor Ender Arena en El Nacional
del 8 de enero de 2026 titulado “La mañana que todo cambio para no cambiar
nada”:
“Ahora sí, como nunca,
el cuento del escritor guatemalteco Augusto Monterroso tiene perfecta vigencia, solo que
le agregaría un plural: Cuando (todos
despertamos), el dinosaurio todavía estaba allí”, no otra sentencia cabe
para su decisión de imponer a Delcy
Rodríguez como la jefa de la
transición. Esa decisión, que la cubre una hipótesis sombría, pues, la
señala como la que entregó a Maduro a Trump, deja, por un lado, intacta toda la siniestra maquinaria del
poder chavista, como si ella no
fuera cómplice de los desmanes de la corrupción, corresponsable de los delitos
de lesa humanidad cometidos por el régimen
y, en fin, en parte fundamental de la estructura criminal que, Trump,
decía combatir y, por otro lado, tal imposición es una nueva versión de lo que
Chávez y Maduro, habían iniciado, la entrega del país a los rusos, los chinos y
a los iraníes, etc. Esta vez la entrega se hace a un actor que está en las
antípodas de los primero, aun cuando tiene en común el signo del autoritarismo.”
Quizás sea muy temprano para establecer conjeturas ciertas,
pero la historia no miente y más temprano que tarde se sabrá que fue lo que
sucedió en los preludios de esta “extracción”, que toca más la hegemonía
norteamericana sobre la economía petrolera venezolana, soslayando la base democrática del país, totalmente
desecha por el clan de Maduro-Cabello-Padrino-Rodríguez,
y punto fundamental de nuestra tragedia.
Los analistas políticos y económicos se equivocaron, porque siempre se
afirmó que la solución era eminentemente política basada en una transición
hacia la democracia con los ganadores de la contienda electoral del 28 de julio
del año pasado y nunca les pasó por la mente esta baraja escondida, o también
llego a plantearse una cohabitación
entre Maduro y la oposición permitida. Nadie llegó a pasearse por esa hipótesis
del escenario de “la extracción” y
quedarse la misma gente del entorno gobernante. Esto dejo a todos boquiabiertos y sin saber
que decir, porque el clamor popular democrático
y sus líderes consecuentes quedaron por fuera, como la guayabera. O Como aquel refrán muy común “no se vista que no va”. Tuvo que venir,
Marcos Rubio, el secretario privado de Donald Trump, aclarar que
todo se haría por fases, primero el control económico, luego la estabilización del país y por último el
restablecimiento de la democracia y sus futuras elecciones, sin fechas
posibles. Solo planteamientos, nada en concreto. Porque lo que si sabemos los
venezolanos es que el chavismo ha desarrollado el ganar tiempo para el
reacomodo.
En verdad pienso que nuestra
Historia de Venezuela habrá que reescribirla, sobre todos los textos
escolares y universitarios porque hay muchas interrogantes sobre lo que nos
está pasando, como llegó a desdibujarse la democracia hasta convertirse en
cenáculos de partidos clientelares, como al final, los mismos representantes del Pacto de Punto
Fijo, o lo que quedaba de él, echaron las bases para llegar a esta dictadura
antiimperialista y que al final de su estruendosa caída tiene que pactar con su
enemigo, entregando a su máxima ficha: El
Rey, pero dejando La Reina,
alterando así lo que debía ser el jaque
mate en el ajedrez. Esto no se puede pasar por desapercibido, solo comparado
con aquellos regímenes de los países comunistas del Este que al presentarse
conflictos políticos y sociales, ajustaban los mecanismos del poder y de la
represión para mantener siempre los mismos actores en el poder, o la visión absolutista del régimen cubano,
nicaragüense, ruso o chino. Y lo que asombra es que una potencia, por
excelencia, identificada con los valores
democráticos pueda creer en las palabras
de los que han oprimido al pueblo venezolano
en un cuarto de siglo, incluso con el antecedente del engaño al anterior
presidente norteamericano Joe Bidem. A
mi juicio la llamada transición no ha comenzado, solo hay promesas, porque
actualmente se observa que el clan de la tiranía está recomponiendo su
estructura de poder antidemocrática, aplicando la lógica, un pasito atrás
para luego dar dos adelante. Por lo pronto han dicho que no abandonaran el legado de Chávez y Maduro, lo cual puede ser en
parte retórica, pero con estos
personajes de la multitud promiscúales no se puede esperar nada bueno.
El periodista y analista político Alonso Moleiro, en reciente entrevista, hizo una extensa reflexión
del momento político, que queda para entender la historia contemporánea de
Venezuela:
“El debate es complejo.
Lo que veo con el acuerdo planteado es que es un poco frágil de lo que parece,
ciertamente Delcy Rodríguez está cediendo, el gobierno necesita bajar la
presión y la presión es muy alta, pero
lo que no sabemos es si van a ceder las zonas de gobernabilidad del Estado, de
lo que ellos han llamado “El Estado Revolucionario”, hay que ver un
poco más, no niego que se ha producido
cosas, como el tema de los presos políticos, pero esto puede dar retrocesos. Creo que en la población se ha ido
extendiendo el agotamiento con el actual régimen político. Yo creo, además, que en Venezuela se ha ido consolidando un
anticomunismo muy profundo que no existía y ahora si existe y define un poco al
venezolano dentro y fuera. Me da la impresión, por otro lado, que hay sectores en el gobierno que están
sinceramente interesados en bajar, en buscar acuerdos para sobrevivir, es abrir
espacios para la reconciliación, sin embargo siento que en el régimen hay un
sector dominante que tiene unos valores,
unos principios políticos a los que rinden culto de manera ciega, fanatizada y
ahí está parte del problema. Hay una interpretación de la historia que tiene sesgo fanático y que ha tocado al
ejército, el culto a Bolívar es uno de ellos. Y hay una doctrina puesta allí
frente a un país que quiere cambio, han exhibido un control interno, un control
militar, del país territorial, pocas
fisuras se ven, si las hay sigue siendo un sofisma, una hipótesis. Cuando
los hechos se concreten, la oposición
democrática se vuelve a encontrar con la misma pared. La falta de interés
de las Fuerzas Armadas, de motivación, de sensibilidad a las demandas, a los
planteamientos, a los intereses del campo democrático que lo que desea es
restaurar la democracia en su formato clásico. A veces siento que hay sectores
que tienden a no ver eso…Yo dificulto
que Delcy Rodríguez, de buenas a primera, va a entregar la revolución a pesar
de tener una pistola en la cabeza..”
Lo que nos está diciendo es sencillamente que este proceso,
que tiene 26 años de ejecución, ya tiene
un piso político y una arquitectura que
ellos defienden a capa y espada, pese a que perdieron las raíces de índole popular que la sostenía, veamos por
ejemplo, los miles de presos después del 28 de julio de 2024 son gente del
pueblo, no de la clase media, de los barrios pobres. Solo
una capa burocrática estatal, unos
cuantos fanáticos parásitos del Estado y una estructura de poder que ha
permeado todo el sistema político y de gobernanza, desde lo municipal, estatal,
hasta lo nacional, mantenida a base de dadivas, la amenaza y
la vigilancia. Hoy día buscan que estén unidas en una sola voz y bajo un
solo mando, pasando la página de “la
invasión yanqui” con el secuestro del presidente usurpador, y calibrando
como ganan tiempo para recomponerse. El
Politólogo e internacionalista Carlos Sánchez Berzaín asevera que la
dictadura no esta caída, sino que pasa por un momento transicional que le
impone la realidad, cede el gobierno, pero no el poder, pierde al dictador,
pero no la dictadura, entrega espacios
pero mantiene el sistema y de esa manera permanece. No reconocen que
enterraron a un país entero en la
miseria, la represión, la tortura, el crimen,
la ilegalidad constitucional y la diáspora de casi ocho millones de
personas. Están dispuestos a entregar su
alma al diablo, verbigracia Los Estados Unidos, pero jamás una verdadera
transición que los lleve a dejar el poder
reconociendo los resultados del 28 de julio de 2024 o en unas nuevas elecciones verdaderamente libres.
En Venezuela, tuvimos
dos experiencias de transición de regímenes dictatoriales a la democracia,
aunque cabe decirlo, incompletos y por lo cual llegamos a estos 26 años de
chavismo/madurismo.
Con la muerte de Juan Vicente Gómez
el 17 de diciembre de 1935 se abre una
apertura transicional y le correspondió asumirla como presidente encargado
al General
Eleazar López Contreras, Ministro de Guerra y Marina de las Fuerzas Armadas
del dictador Juan Vicente Gómez. Se considera que hizo un buen papel. El historiador Kleber Ramírez afirma:
“El presidente López,
perfectamente ubicado en su momento político, comprende que el Estado gomecista
ha tocado techo y está urgido de una serie de reformas necesarias para su sobrevivencia
y su fortalecimiento. Introduce
importante innovaciones como la reducción del período presidencial de 7 a 5 años, la creación del Banco Central
de Venezuela, la promulgación de la Ley del Trabajo, la creación de la
Contraloría General de la República, el Ministerio de Sanidad, el Banco
Industrial de Venezuela, la Guardia Nacional, la fundación del Instituto
Pedagógico de Caracas, fomento de varias facultades de la UCV; la demolición de la prisión de La Rotunda y
la construcción en su lugar de la Plaza
de la Concordia… además López constituyó
un gabinete con brillantes intelectuales como Luis Gerónimo Pietri, Rómulo
Gallegos, Enrique Tejera Paris, etc” Tomado
del libro Venezuela la IV República o la total transformación del Estado. Pag.
52.
Advierto, este proceso no fue en paz, hubo manifestaciones y
hasta control policial para evitar los excesos, de allí la conocida consigna de
López Contreras de “calma y cordura”. Posteriormente el Congreso controlado por los diputados
gomecistas, acordaron por unanimidad al
General Isaías Medina Angarita para
un nuevo período presidencial, quien gobernó con las más extensas libertades
democráticas y con una mayor amplitud en las tareas de gobierno. No obstante
las ambiciones de poder de Rómulo
Betancourt, conjuntamente con una camarilla militar promovieron un golpe de
Estado contra Medina Angarita y cuando se enteró de la asonada militar renunció
a la presidencia para no ocasionar una
tragedia. De tal forma que el proceso de
transición a la democracia se vio ensombrecido por este hecho y a pesar del
trienio adeco y la elección democrática de Rómulo Gallegos, el 24 de noviembre
de 1948, el mal estaba hecho. Resulta que por el sectarismo y la
prepotencia adeca, esa misma “gloriosa
juventud militar” depuso al presidente Gallegos y de nuevo una dictadura
militar comandada por el General Marcos Pérez Jiménez. Aquí se terminó el ensayo democrático que inició López Contreras.
La segunda experiencia transicional marcada entre dictadura y
democracia fue el derrocamiento de la dictadura del General Marcos Pérez
Jiménez el 23 de enero de 1958. Veamos
lo que nos dice el escritor venezolano Simón Muñoz, en el prólogo de la novela “Los
últimos días de Pérez Jiménez” del escritor Diego Salazar (+):
“La nueva dictadura fue también favorita de los grandes intereses
petroleros y monopolistas extranjeros que apoyaron a Gómez. Realizó obras de cemento armado, pero
la negación de las libertades
ciudadanas, la persecución a los intelectuales, a los estudiantes y a los trabajadores, concitó el repudio de
la gran mayoría de la sociedad venezolana. Después de diversos intentos
fracasados para su derrocamiento, el anhelo nacional se unió en las combativas
jornadas que se iniciaron con las acciones de los estudiantes de la UCV en las
postrimerías de 1957, se consolidaron con la
formación de la Junta Patriótica, generaron la adhesión rápidamente
progresiva de distintos sectores de la sociedad, finalmente forzaron la acción
de sectores democráticos de la
oficialidad de las Fuerzas Armadas y culminaron con la huida del dictador en la
madrugada del 23 de enero de 1958”. Pág. 10 y 11.
Ese proceso transicional a la democracia fue más breve, por
cuanto se conformó una Junta Cívica Militar entre empresarios, civiles y
militares afecto a la causa democrática. Cabe señalar el papel relevante de los
partidos políticos, como URD, AD, COPEI
y el PCV a través de sus líderes y militancia. Destacando el importante papel del Presidente de la Junta de Gobierno,
el Comandante de Marina Wolfang Larrazábal, quien desempeñó un liderazgo de apertura
democrática, de dialogo con las multitudes, regreso respetuoso de los exiliados
dando una gran lección de unidad nacional. Además de un plan de emergencia
para atender a los sectores más necesitados. Así llegamos a las elecciones democráticas
de diciembre de 1958 que ganó Rómulo Betancourt, y viene aquí la segunda tragedia transicional hacía la democracia,
por cuanto el ahora Presidente
Betancourt no entendió que debía hacer un gobierno unitario con todos los
sectores políticos y sociales por cuanto si bien el camino estaba allanado
hacia la democracia, sin embargo no estaba consolidada. De tal manera que
al crear un pacto político, conocido como el
Pacto de Punto Fijo, con el partido Copei de Rafael Caldera, URD
liderado por Jovito Villalba y su partido AD, excluyendo al liderazgo del
Partido Comunista de Venezuela, actuando de manera sectaria, se encontró
con grandes manifestaciones sociales lideradas por este sector político e
incluso trajo descontento en su propio partido Acción Democrática. Al
final, asesinados, lucha armada,
levantamientos militares, campos de concentraciones (TO) y presos políticos. Al final se impuso la tesis de paz democrática, pero dejo una semilla
de resentimiento político que fue trabajada hábilmente por sectores de la
llamada “ultraizquierda” que penetró los cuarteles, y de allí surgió Hugo
Chávez Frías y los llamado comacates. De allí vienes los lodos que estamos
padeciendo. Incluso el mismo Rafael
Caldera termino de sepultar la democracia con la anuencia que le dio a los
golpistas y por supuesto el indulto presidencial con todos sus derechos
políticos. Ha sido el peor momento de nuestra democracia, abriéndole las
compuertas al coctel antidemocrático absolutamente tóxico y que no tiene
referente en nuestra historia.
Los momentos históricos
de estas tres dictaduras son distintas, me atrevo a asegurar que son muy pocas
los rasgos de las similitudes entre una y otra, tanto en su nacimiento,
desarrollo como el ocaso. La primera de Juan Vicente Gómez duró 27 años (1908-1935). Era una Venezuela rural, analfabeta y
estaba dando sus primeros pasos hacia la era petrolera, no existían los
derechos humanos y apenas la sociedad sabía lo que era un partido político, sin
embargo habían expresiones de vanguardia democráticas que fueron combatidas y Gómez terminó
convirtiéndose en un dictador de tendencia liberal conservador. Sin embargo hubo un desarrollo de una elite
culta que fraguo en la formación universitaria un pensamiento
liberal-democrático. JVG no dejó deuda externa y la nueva generación militar representado en López Contreras y Medina
Angarita impulsaron el desarrollo económico, educativo y social. En cuanto
a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez que duro apenas 10 años (1948-1958)
desarrolló grandes obras apuntalando un país a la modernidad, con sus infamias de los agentes de la
policía política de la Seguridad Nacional en el orden de las libertades
políticas. Pero ¿que nos ha dejado
la gestión del chavismo-madurismo en 26 años? Su balance es aterrador: Recibió un país
moderno, con una estructura institucional democrática con sus tres poderes
perfectibles; una Fuerzas Armadas profesionales; un avance educativo en todos
los niveles; un desarrollo agrícola que
abastecía el mercado nacional y algunos
rublos internacionales; la palabra
“preso político” no existía; un mediano desarrollo industrial que exigía cambios
y superar la dependencia de la renta petrolera; una industria petrolera con una
producción de aproximadamente tres millones de barriles diarios; unas
industrias básicas en pleno desarrollo; servicio públicos de gas, electricidad
y agua suficientes, nadie se quejaba de eso; Libertad de expresión con diversos
medios de comunicación, en su mayoría privadas, etc. ¿Que exhibe hoy Venezuela ante
el mundo? Un país arruinado, destruida su economía, etc. Basta imaginarse lo contrario de lo que
acabas de leer. Y habría que sumar
la diáspora de ocho millones de venezolanos por el mundo, y por si fuera poco
la edificación de todo un aparataje represivo fascista que ve en los presos
piezas de canje, bestias dóciles que no piensan y que no les importa si llegan
a morir en cautiverio, como en efecto está pasando con 27 compatriotas
fallecidos en prisión de los mil que hay en este momento. Y con todos estos
resultados palpables, la ilegal Vicepresidenta, hoy presidente
encargada, por las circunstancias que analizaremos en otro ensayo, ha dicho
que seguirá defendiendo al “Estado
Revolucionario”, el legado
chavista-madurista y que el presidente usurpador, ladrón de elecciones, sigue
siendo el presidente de Venezuela. Este sistema instaurado conocido como “el socialismo del siglo XXI” nada
puede exhibir como positivo, solo
terror, miedo, hambre, mediocridad,
decadencia y sangre. Con este
balance las dictaduras de JVG y MPJ
salen airosas, definitivamente.
Particularmente pienso que el proceso de transición hacia la democracia no ha comenzado. Esta incólume todo el sistema totalitario
del poder en todos los órdenes. La genuflexión, la sumisión, los intereses
subalternos, las zancadillas, las trampas, las mentiras, las falsas
negociaciones, todo está en una
arquitectura piramidal, de lo cual en su vértice superior están varias
serpientes o zamuros disputándose lo que hay y buscando salvarse. Con la
lógica que si matas una te quedan otras más, igual de peligrosa que la que
lograste matar. Así es este infierno es que hemos caído con esta jauría que si
sabemos de dónde salió (y lo hemos dicho en otros ensayos publicados)
“Venezuela no está en aún en transición. Está en la etapa más difícil:
la de crear las condiciones para que una transición sea posible. Ese tiempo
exige menos retórica y más
responsabilidad histórica. Menos euforia y más arquitectura institucional.
Porque las naciones no se rehacen con prisa, sino con control efectivo de la
fuerza, con justicia reconstruida y con un liderazgo que comprenda que cada
decisión genera derechos, deberes y deudas con la historia”. Profesor
académico Luis Manuel Marcano. La transición que necesitamos. El Nacional 12 de
enero de 2026.