miércoles, 4 de febrero de 2026

CRONICAS CARCELARIAS SADICAS EN LA VENEZUELA ACTUAL (1era parte. extranjeros)

 


  CRONICAS  CARCELARIAS  SADICAS  EN  LA  VENEZUELA  DEL  SIGLO XXI  (primera parte)

 

Primero la detención, inesperada para las víctimas, inocentes en su mayoría, enfrentadas repentinamente a la fuerza bruta. Un procedimiento que convierte a la persona humana en un paria, un desecho, sin derechos algunos, que pueda ser maltratado y condenado sin instrucciones ni juicio por medio del “OSO” (abreviación de  la Asamblea Especial, procedimiento mediante el cual al acusado se le entregaba directamente la sentencia escrita a máquina para su firma). Frecuentemente a esta detención seguían los arrestos de los familiares de las víctimas”. Irina Astrau. La Verdad  de SOLYENITSYN. Pág. 118. Sobre Archipiélago GULAC. Ediciones Marymar. Buenos Aires. 1974.



“…fui sepultado en La Rotunda cuando  el terror  gomecista alcanzaba su clima de horror y ensañamiento. Me pusieron unos grillos en mis tobillos y me metieron en el calabozo identificado con el número 41. Allí escuchaba el silbido del látigo de Nereo Pacheco, torturador de turno, el quejido de los apaleados, la tos desgarrada de los tísicos, el aullido de los torturadores, el clamor de los sedientos, el rugido de los envenenados, el estertor de los agonizantes, el silencio de los compañeros que morían. En esos calabozos se vive un miedo terrible, porque tú no sabes cuándo es tu turno. Cuantas veces no lloraba por el dolor que sufrían los otros presos en los calabozos, su agonía de muerte y cuando eran sacados por el buzón, una especie de abertura entre las rejas del calabozo, donde también se podía entrar”. José Rafael Pocaterra. Memorias de un venezolano de la decadencia. Tomo II. Ediciones Edime. Madrid, 1966.  



…Yo gritaba como un loco diciendo que era inocente y seguían golpeándome, primero con los puños, luego con mangueras, después con peinillas y por último con un tubo,  que fue el que más daño me hizo, porque me reventó todo por dentro. Pero encima de eso me montaron en un ring y para que no me bajara me guindaron del techo con dos grandes sogas atadas a las muñecas. Eso fue terrible, de paso me  seguían golpeando, yo estaba casi loco…” Diego Salazar. Los últimos días de Pérez Jiménez. Pág. 116. Ediciones Los Heraldos Negros. 2da edición. Caracas. 1998.

El castrismo es un cáncer que no termina sino con la muerte. Después de que muera, vamos a ver si podemos esta vez enseñarle al mundo todas las cosas terribles que ocurrieron en la isla. Porque el comunismo despareció, pero se ha propiciado un olvido casi total del desastre y  de sus crímenesEntrevista con el escritor cubano Carlos Franqui. Noviembre 2006. LETRAS LIBRES.

 


Las citas en exergo no tienen  desperdicio como un antecedente para hacer memoria de dónde venimos, ante de adentrarnos en el submundo del horror chavista-madurista. El escritor ruso Alexander Solschenizyn, soportó con estoicismo en campos de concentración siberiano por disentir del dictador José Stalin, de allí su famosa obra Archipiélago de Gulag, 1918-1956. El segundo es un venezolano y escritor  José Rafael Pocaterra, quien sufrió la prisión en los calabozos de la época de la  dictadura de Juan Vicente Gómez. El tercero,  nuestro querido escritor Diego Salazar, quien  dejo su memoria escrita de su pasantía por  las cárceles políticas de la dictadura  de Marcos Pérez Jiménez y de la época represiva de Rómulo Betancourt. Y por último el escritor y periodista Carlos Franqui, quién también dejo sus memorias escritas en un libro testimonial e histórico de  la revolución cubana y la manera como se fue cerrando ese proceso hasta convertirse en una dictadura de Fidel Castro, Retrato de familia con Fidel es su título, publicado en 1981. 

Todos han fallecido físicamente, no obstante  han dejado su rastro protagónico por la libertad, los valores humanos y la democracia. De todas esas experiencias carcelarias viene el chavismo-madurismo.



Hay en común esa pasión por la libertad, por el respeto a los derechos humanos, pero también una denuncia contra regímenes totalitarios y dictatoriales. Esa escuela rusa de índole comunista no ha desaparecido, es un cáncer que bajo la egida de Vladimir Putin ha continuado con su práctica de infundir el terror y el culto a la personalidad, el caso más reciente es la invasión a Ucrania y la muerte  en prisión de Alexei Navalni,  producto del aislamiento y las torturas aplicadas.  En América Latina, ese modelo hecho raíces en Cuba y ya lleva más sesenta años de práctica totalitaria sin paz ni bienestar para la población. La experiencia tiránica de Daniel Ortega en Nicaragua viene también de la escuela rusa y cubana que comenzó a partir del derrocamiento de la dinastía somocista en 1979, liderada entre otros por el mismo Daniel Ortega, representando al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y retomando el poder por vía electoral en el año 2007 hasta nuestros días con una dictadura abierta que encarcela, asesina, tortura y expulsa del país a sus opositores demócratas.   El caso de Venezuela es diferente, venimos de dos regímenes dictatoriales, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, que tuvo prácticas de asesinatos, torturas, desapariciones  y terrorismo policial, y que seguramente son ejemplos para lo que hemos seguido sufriendo como sociedad.  Sin embargo es considerada dictaduras modernas que dejo un legado reconocido en materia institucional y de infraestructuras, cuestión que contrasta con  el proceso chavista/madurista, que solo exhibe destrucción, pobreza y violencia. El  componente de unión  cívico-militar-policial-judicial es  de procedencia cubana, iraní y rusa,  justificada para   la defensa,  seguridad y la soberanía nacional, que dicho sea de paso  fracasó rotundamente con la extracción de Maduro y su esposa el pasado 3 de enero de 2026. Pero si ha  funcionado  a  la hora de la represión interna. Su descripción es importarte destacarla:  Cuadrantes de Paz, formados por vigilantes de calle que se interconectan con la Policía Nacional y  las policías de los estados. Esto a su vez estás supervisados por las Fuerzas Armadas, Zonas de Inteligencia (ZODI) y la Guardia Nacional. Pero a su vez las estructuras comunales como las UBCH (especie de los Comités de Defensa de la Revolución cubana), los consejos comunales, los CLAP y los llamados Jueces de Paz. Todo esto está bajo el monopolio del Ministerio de Relaciones Interiores que dirige el Capitán Diosdado Cabello Rondón. Este sistema que acabo de describir, a su vez está conectado con la policía política del SEBIN y el DGSIM, que tienen cara blanca para cumplir las órdenes superiores de detención con o sin autorización judicial, desaparecer al detenido, aplicar castigos físicos, etc. Esta red monopólica y piramidal tiene elementos de los sistemas policiales, represivos y de control social de Irán, Cuba, Rusia y China. Una especie de hibrido con su particularidad criolla.  Como se puede concluir las viejas dictaduras del siglo pasado en Venezuela, poco tienen que ver con este sistema de índole totalitario comunista. A las pruebas se remite que  extraen a Maduro y queda la estructura intacta, con un nuevo presidente encargado.



Después de esta larga introducción pasemos ahora a destacar los casos más crueles y emblemáticos que van a quedar en la memoria  venezolana y recordaremos como el período más trágico de nuestra historia de Venezuela, cuando finalmente recuperemos la democracia y la libertad.   Estos relatos e historias reales, posteriormente los recogeré en un libro, como memoria histórica del horror, especie de una  radiografía violenta del siglo XXI  carente  humanidad y antagónico a lo que una vez ofrecieron en  su retórica como justicia, igualdad y libertad. Los primeros protagonistas serán varias secuestrados extranjeros y  en una segunda entrega los  casos más emblemáticos de victimas  venezolanas. Se conocen como “presos políticos” y así lo expresan las denuncias, sin embargo en la mayoría de los casos no fueron detenidos por motivos políticos o por alguna acción contra El Estado y sus instituciones, siempre fueron rehenes, fichas de canje, utilizada con fines políticos por la dictadura de Nicolás Maduro.  

IVAN COLMENARES Y NAHUEL GALLO (colombiano y argentino)

Iván Colmenares, abogado,  de 35 años, de nacionalidad colombiana, fue detenido en noviembre de 2024, trabajaba en la defensa de los intereses del Ejército de Colombia y en una ONG. Lo detienen en un paso fronterizo, interrogado en la frontera y solo le dicen que va a una entrevista en Caracas, que no tenía por qué preocuparse si estaba limpio, es decir sin antecedentes penales. En la Dirección General  de Contrainteligencia Militar (DGCIM) fue detenido sin explicación alguna y solo le decían por averiguaciones. Allí  durmió en un cuarto en  el piso con decenas de personas hasta ser trasladado al Servicio Especial de Máxima Seguridad (SESMA). Le suministraron un uniforme celeste que significaba que estaba en proceso judicial. “llegué a contabilizar 35 nacionalidades diferentes, todas fueron víctimas de torturas psicológicas, violencia verbal, malos tratos, para mí y para tanta gente que conocí allí, esto era una verdadera pesadilla. A las 5 de la mañana nos despertaban para el conteo, luego el desayuno que consistía en un pan con mortadela y un jugo, de esos de papeleta, una hora en el patio y ya. Vivíamos encerrado 23 horas del día. Todo se daba dentro de la celda. Las condiciones de salubridad eran pésimas: cucarachas por todos lados, heces fecales nuestras por todos lados, había mal olor todo el tiempo. Todo era suciedad, humedad, oscuridad. Estábamos dos por celda, sin visibilidad, solo una línea de barrotes en la parte de arriba. En la parte de abajo, todo estaba cubierto, solo había un hueco donde nos pasaban la comida. No teníamos ni sabana, apenas un colchón viejo. Las cobijas y las sabanas no las quitaron porque unos compañeros que eran de Yemen se intentaron colgar varias veces. Entonces nos quitaron las sabanas a todos. Un método de saber noticias o de poder tener contacto con el mundo era escuchar el programa de Diosdado Cabello, que todos los jueves lo colocaban a  través de parlantes. Uno sacaba cuenta que tan bien o tal mal estaban las relaciones con cada país, los ataques a Milei y la defensa de la revolución a todas costa. Después de mucho tiempo comprendí que éramos unas fichas de cambio y que si ese gobierno extranjero no estaba bien  con Venezuela  iba  repercutir en nuestra liberación. Cuando se está incomunicado, escuchar alguna noticia informativa y/o desinformativa era algo para  escuchar, porque no teníamos acceso a nada. El aburrimiento era absoluto aparte del hambre que no se te quitaba por la mala y poca comida. Recuerdo que invente con Nahuel un juego de ajedrez, hicimos las fichas con papel higiénico y jabón, me  quedaron  muy buenas y armamos un tablero con un pedazo de cartón. En la celda se alargan las horas y es peor cuando uno sabe que no lo pueden acusar de nada porque nada ha hecho. Soy abogado, fui liberado después de la llamada extracción de Maduro y su esposa, que dicho sea de paso me enteré al salir de la prisión”.



Compartí celda con NAHUEL AGUSTIN GALLO, tan joven como yo. Éramos amigos desde que él llego al SESMA. Era apoyarnos el uno al otro porque ahí realmente no tenemos a nadie más. Su preocupación por su hijo, su compañera, su familia era permanente y mira que después de siete meses nos dejaron llamar a familiares. A Nahuel le hicieron lo mismo que a mí, en el paso fronterizo entre Colombia y Venezuela. El mismo método, que si tenía toda su documentación en regla y no tenía antecedentes no tenía por qué temer. Me comentó que estaba loco por ver a  su hijo, Víctor Benjamín, de apenas dos años y a su esposa María Gómez. Me dijo que demostró todo el itinerario  que hizo desde Luján de Cuyo, Mendoza, con la intención de pasar diciembre junto a la familia de su esposa en el Estado Anzoátegui, porque tenía nueve meses sin verla, además que gozaba de sus vacaciones de la policía donde trabajaba como funcionario policial. Llegó el sábado 7 de diciembre de 2024 y de allí lo remitieron a Caracas, con el mismo procedimiento que a mí. Hicimos una gran amistad, nos consolábamos y nos llenábamos de esperanzas uno al otro. Nahuel comprende y razona como yo, llega un momento en que tienes que adaptarte sabiendo que eres totalmente inocente y lo peor de un preso no saber de qué se le acusa, porque está allí. Fue un vigilante que nos dijo que las relaciones diplomáticas entre Argentina y Venezuela estaban rotas y que por ahí venia el asunto, hasta que en el programa de Diosdado Cabello habló pestes de Milei y que tenía planes injerencistas en Venezuela apoyando a los bandidos de la oposición. Ahí sacamos cuentas que todos los extranjeros que estaban allí eran fichas de cambio y que unos valían más que otros. Nahuel es un atleta, muy buena persona y le gusta practicar lo que llaman el runnig, le gusta escalar cerros y es amante de los viajes y las fotografías. Me dio mucha  tristeza la despedida, pero le asomé que no cayera en desespero, que en Colombia iba a colaborar por su libertad  y que cuando saliera en libertad nos íbamos a ver en su país para hacer una fiesta. Espero que las autoridades argentinas hagan todo lo necesario para que él pueda volver a su casa, pueda estar en brazos de su hijo, de su familia, porque realmente lo necesita. Eso es lo que uno se aferra ahí dentro.

Esas últimas palabras de Iván recordando a su amigo Nahuel, sentí que se le quebró  la voz, y no era para menos. Más de 400 días en cautiverio deja una honda huella entre la vida y la muerte, entre el sometimiento carcelario y la ansiada libertad. Nunca se es el mismo después de ser víctima de los verdugos de un país sometido a sus designios. Iván pudo contarlo porque no es venezolano, no tiene familia en Venezuela  y  Colombia tiene democracia y libertades, a pesar que el gobernante sea amigo de Maduro.

 

 


YEVHENII TRUSH (ucraniano)

Este joven de 19 años sufrió una experiencia inimaginable. Salió de Ucrania con su novia y su suegra buscando un mejor futuro, escapando de la invasión rusa a su país. Le dijeron que en Venezuela se podía vivir tranquilo sin meterse en política. Estudiante de química, había reunido un monto considerable de euros con el aporte de su novia y de la suegra. Resulta que el 20 de octubre de 2024 en la oficina de emigración del Puente Simón Bolívar del Estado Táchira, lo separaron de sus acompañantes y bajo la excusa de hacerle una entrevista los agentes del SEBIN  lo trasladaron  a Caracas sin dar explicación ni información a donde lo llevaban. La suegra y la novia se dirigieron a diferentes organismos policiales, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo sin lograr que le dijeran a donde lo habían llevado. El mayor desespero era que este joven padece de asperger, uno de los trastornos del espectro autista y sufre de enfermedades estomacales crónicas. En  la sede del DGSIM en Caracas tuvieron que buscar un traductor porque los agentes policiales no entendían lo que respondía en el interrogatorio. Al  final le informaron que estaba detenido por averiguaciones, que no se preocupara que no le iba a pasar nada y que recibiría atención médica si lo necesitaba. Recluido en una celda con otros compañeros, sin saber que pasaba con su novia y su suegra, al principio entro en crisis y desesperación, pero cuando se enteró por completo por lo que pasaba en Venezuela,  sumergido en una dictadura, comprendió el error cometido. Solo una vez se pudo comunicar con su novia y su suegra por cinco minutos por teléfono, lo cual pudo bajar la tensión sobre su paradero. En la cárcel no sufrió atropellos físicos, sin embargo nunca llegó a sonreír, de poco hablar y acostumbrado a la rutina diaria, tirado en una colchoneta usada, soportando los malos olores y sus propias descompensaciones por la mala calidad de los alimentos. Es así que producto de la diligencias de los familiares el 5 de abril de 2025 la  Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó una medida cautelar en favor de Yevhnii Trush, tras considerar que se encontraba en “una situación de gravedad y urgencia de riego de daño irreparable a sus derechos”. Sin embargo la dictadura de Nicolás Maduro hizo caso omiso a esa petición y no es sino después que se produce la extracción del Presidente usurpador, que es liberado el pasado sábado 17 de enero de 2026. Nunca le dijeron porque estaba detenido, de que lo acusaban. En la cárcel fue que entendió que era un rehén de la dictadura, una ficha de canje internacional.

 


MARIO BURLO Y ALBERTO TRENTINI (italianos)

Mario Burló viajaba a Venezuela en noviembre de 2024 para intentar para intentar poner en marcha un negocio comercial, ya se había comunicado con algunos empresarios venezolanos. De nacionalidad italiana. En el paso fronterizo del Puente Simón Bolívar, entre Cúcuta y San Antonio del Estado Táchira, al pasar por las oficinas y mostrar su documentación y chequeo de maleta fue conducido a una entrevista sinrazón aparente. Se le dijo que todos sus derechos estaban  garantizados y que sería trasladado a Caracas por averiguaciones, que lo más seguro es que allí sería puesto en libertad sin problemas. El calvario comenzó cuando en las oficinas del SEBIN, después de horas de espera, se le dijo que iba ser llevado a una cárcel por una detención preventiva, aunque rechazó la medida, la voz del funcionario policial fue tajante: “Usted es un ciudadano extranjero y nosotros estamos en el derecho internacional de averiguar su interés y comprobar el móvil de su visita, tiene toda su documentación en regla, pero eso no basta, Venezuela está bajo asedio internacional y tenemos que protegernos, no oponga ninguna resistencia porque puede irle peor”.  El impacto de esas palabras lo inmovilizó y tras reclamo no le quedó más remedio que  aceptar ser trasladado a la cárcel, luego se enteró que era El Rodeo I en Guatire. Pidió llamar  sus familiares para informar de su paradero y estuvieran tranquilos, cuestión que fue negada.



Mario Burló de 52 años, empresario turinés y director de varias compañías,  fue recluido en un pequeño calabozo de 3 X 2 metros, sin posibilidad de ver hacia afuera, solo con una pequeña abertura en la parte de debajo de la puerta por donde le pasaban los alimentos. Dormía en una diminuta colchoneta usada  y allí mismo tenía una letrina para sus necesidades fisiológicas. Era peor que la cárcel de Alcatraz, durante el día y más de noche salían las cucarachas por todos lados y si me descuidaba se montaban en mi cuerpo, era muy asqueroso todo.  Lo único que me quedaba era encomendarme a Dios, bajar la desesperación y buscar la manera de informar a mi familia en Italia de mi situación sin entrar en detalles para no desesperarlo más de la cuenta. Lo peor es que el tiempo se te hace más largo, los días y las noches sin  novedad y esperar la hora diaria  que nos sacaban al patio, el pase de lista a las 5.30 am. El aire que respirabas en el patio era mejor que el del calabozo, por el hedor de la letrina, aunque un guardia le echaba un balde de agua dos veces al día y a veces de la misma agua que nos daban había que usarla para el baño. En marzo de 2025 logré mandar un mensaje desde la prisión a mis familiares mediante la solidaridad de otros detenidos que tenían derecho a visita. Allí conocí a Alberto Trentini, un gran amigo, también  de Italia, y tanto él como yo ansiábamos esa hora para conversar de quienes éramos, la familia y las esperanzas de salir pronto de ese cautiverio insoportable. Creo que si no hubiera sido por Alberto, fuera peor, aunque perdí casi 30 kilos de peso.



Alberto Trentini, de 47  años, nacido en Venecia,  fue detenido el 15 de noviembre de 2024 en un control de carreteras, cuando viajaba de Caracas a Guasdualito, trabajador humanitario y desde enero de 2024 se desempeñaba en Venezuela con la ONG Humanity & Inclusion. De amplia experiencia a nivel de varios países recorridos, además es historiador, le sucedió lo mismo que a  su amigo Burló. Después de seis meses fue que pudo comunicarse con su familia durante 5  minutos. En la cárcel del Rodeo I comprendió que su detención  era parte de una trama del gobierno para utilizarlo como ficha de cambio y presionar al gobierno italiano y la solidaridad con la lucha democrática. La condición de la prisión es muy dura, estaban aparte de los presos venezolanos e incluso el trato hacía nosotros los extranjeros era diferente a los venezolanos, mucho más maltratados, eso no solo se podía ver en algunos momentos sino también escuchar gritos y lamentaciones. En verdad que fueron 14 meses de estupor y desesperación. Me hice muy amigo de Mario, él tiene un carácter extrovertido y me ayudaba a mantener la moral alta. Las condiciones de la prisión eran terribles y de higiene ni se diga. El hedor era  insoportable y tenía que elegir entre soportarlo o usar el agua que tenía para beber, que tampoco era buena.

Mario comentó que el único vínculo con el mundo exterior era la televisión chavista, que se podía ver algunos días a la semana, sobre todo los jueves con el programa de El Mazo Dando, que nos orientaba en lo que estaba pasando aunque sabíamos que eran noticias distorsionadas. Era asombrosa la cantidad de extranjeros, yo logré contar 94 extranjeros de 34 nacionalidades. No siento que hubo contra nosotros atropello físico, pero el sólo hecho de estar en prisión 423 días, sin que la familia se enteraba dónde estábamos y porque ya era suficiente castigo al que nos sometieron.  

Por su parte Alberto señala que de manera periódica lo sacaban de sus celdas encapuchados y los cambiaban de pabellón, con la finalidad de aumentar la desorientación psicológica, esto era una tortura blanda para que tuviéramos miedo y sintiéramos terror.  No se les permitía libros, solo una biblia en español.

La liberación de Mario Burló y Alberto Trentini se produjo la noche del domingo 11 de enero de 2026.Sin saber hacía donde nos llevaban, fuimos sacados de la  celdas, nos entregaron ropa limpia y nos raparon la cabeza, ya sabíamos que era una práctica habitual cuando se deja libre a un detenido, además nos inspeccionan la piel por si tenemos marcas de posibles golpes. Fuimos llevados  a la residencia del Embajador italiano y al día siguiente de regreso a Italia. Detrás dejamos una amarga experiencia que nos acompañará por siempre, una prisión injusta en un lugar de oscuridad, encierro, silencio y desagradable para cualquier ser humano. Lo peor sin ninguna acusación en más de 14 meses de prisión”.



MARCOS ANTONIO MADRID MARTINEZ (peruano)

Este joven de aproximadamente 35 años se encontraba radicado en Valencia, Edo. Carabobo, con su esposa venezolana e hijo de apenas dos años de edad. Era un agente viajero que prestaba mis  servicios para una empresa española de comunicaciones y ya había establecido tres sucursales. En  mayo  de 2024   le llega un empleado español  de la empresa con visa de turista, que es detenido  en   la  capital valenciana, en diciembre de 2024,    por Inteligencia Militar (SEBIN)  y muestra toda su documentación legal, le suministra mi nombre como jefe autorizado de la empresa en el país y van a buscarme a mi oficina. Yo confiado e inocente voy a las oficinas del cuerpo policial y al final me doy cuenta que no era para una entrevista sino su objetivo era prácticamente secuestrarme. Me hicieron preguntas, ¿Qué hacía en el país? Yo les mostraba todo digitalizado lo que me pedían, después me pidieron una documentación de la empresa y les mostré todo digitalizado. Me pidieron pasaporte, yo lo tenía en casa, por lo que me pidieron acompañarme para ir a buscarlo, yo sospechaba que algo andaba mal y les dije que yo lo mandaría a buscar y en efecto pasado un cuarto de hora un amigo me entregó el pasaporte, lo revisaron, vieron que todo estaba en orden, se fueron a un costado a conversar en secreto y posteriormente se acercan  y uno de ellos recibe una llamada, es la voz de una mujer que le dice: “No tiene nada, no hemos encontrado nada, te lo mando? …al final me llevaron a Caracas,  a las oficinas policiales y allí me hicieron esperar casi dos horas hasta que llegaron dos soldados con unas armas tipo Kaláshnikov  y me dijeron que estaba detenido, entonces yo protesto y reclamé por mis derechos y alegaba toda la legitimidad de  mis papeles en regla, y nada, solo decían, no ofrezca resistencia porque puede ser peor, es por averiguación, pronto lo dejaremos en libertad, les  dije déjeme llamar a mi esposa y me lo negaron, me pidieron que les entregara toda mis pertenencias. Todo eso ocurrió el 19 de diciembre de 2024.



Después de allí comienza otra historia, yo estaba en la práctica desparecido para mi familia, mi esposa desesperada me buscó por todas partes, hasta que un amigo le dijo que se fuera a Caracas y preguntara directamente en las cárceles donde tenían extranjeros. Así fue que se enteró que estaba en El Rodeo I en Guatire y logré recibir al menos dos paqueterías y  saber de mi esposa y  mi hijo que estaban bien.  Yo exigía mi derecho a un abogado privado, cuestión que se me fue negada y en  su lugar me llegó un defensor público que me dijo textualmente que “se te  está acusando de financiamiento al terrorismo, asociación para delinquir, traición a la patria” y yo asombrado alcance  a decirle, de donde han sacado eso, y traición a la patria ¿Por qué? Si no soy venezolano”. Hacen lo que les da la gana con los presos y las falsas acusaciones. A nosotros los extranjeros nos mantenían con esperanzas, “ya se van a ir” nos decían, “ustedes son fichas de cambio, sus países lo van a reclamar”. El Director nos decía: “tranquilo, Colombia se lleva bien con Venezuela, ya se van, o tú, el peruano, el ecuatoriano”. En total éramos como 96 extranjeros. La gente nos crítica y dice ¿Por qué fuiste a Venezuela?...Realmente no sabíamos que Venezuela estaba regida por una organización criminal. Ningún diplomático se  nos acercó allí para saber cómo estábamos cuando fuimos secuestrados. En Venezuela no hay ningún gobierno, porque eso no existe, son cuatro o cinco las personas que rigen a su antojo lo que ellos quieren.

Y las condiciones carcelarias ni se diga, hay que tener mucha resistencia para no llegar al suicidio, porque aparte de la mala comida, teníamos dificultades para respirar por lo nocivo de los olores de esos lugares, porque uno defeca donde come, duerme  y pasa las 24  horas al día. Nos inyectaban cada vez que nos veían mal, tirados en la celda por dolores estomacales, fiebre, no sabíamos si era un sedante, un dopante, medicamento o no. El agua que consumíamos tenia oxido. Los extranjeros en la hora de patio nos dábamos ánimo.  

Hoy cuando fui liberado, (en la tercera semana de enero 2026),  no tengo miedo es decir lo que siento: Las prisiones en ese país son campos de concentración, yo rechazo la categoría de preso político, fue un secuestro y recibí golpes y maltratos, y denuncio que el trato a los venezolanos es peor. Fui liberado no por una negociación diplomática,  sino fuimos liberados, todos mis compañeros y yo (y los que quedan aún) gracias a una intervención militar que los amenazó. Ninguno de nosotros somos activistas políticos ni hemos hecho vida política en Venezuela. Somos trabajadores, empresarios, turistas… que nos utilizaron para  chantajear y extorsionar de manera política y por la fuerza a distintos gobiernos.



Finalmente, con la templanza que da haber pasado por esta experiencia amarga,  Marcos Antonio Madrid expresó: más que una descripción, es que yo he salido de un coma, tanto mis compañeros como yo hemos encapsulado nuestras vidas y hemos vuelto a nacer porque allí no puede uno  ni siquiera dormir tranquilo porque piensas que en la madrugada te pueden pegar un tiro, en cualquier momento. A nosotros se nos ha destruido la vida económicamente hablando, socialmente hablando, públicamente hablando, sin repercusión alguna y sin indemnización. Yo todavía no sé si mi país va a tomar acciones legales contra esa organización criminal porque es un  error que muchos gobiernos y diplomáticos cometen cuando lo llaman régimen o gobierno, cuando en realidad es una organización criminal. No sé qué me puede pasar a mí y  mi familia por hacer declaraciones públicas a los medios, pero de llegar a pasar algo los únicos responsables son esa gente, pero no puedo ser inhumano en callar lo que está sucediendo en Venezuela…”