DE BUENOS AIRES A VENEZUELA: EL REGRESO A LA
INCERTIDUMBRE
“Lo mejor de Europa está en
Buenos Aires. La vida urbana que allí se ha venido tejiendo me reconforta. Una
vida de gente enamorada del fútbol, de las aceras de sus calles y del vino
tinto. La vida de una gente que supo adelantar con decoro el esplendor y luego
asumió con tristeza los bajones de la depresión económica, pero que desde hace
mucho luchan por articular un sentimiento de pertenencia, de nacionalidad, de
identidad”. Tomado de Rafael Arráiz
Luccas. Sellos de Pasaporte. Caracas; Alfadil Ediciones. 1994.
“Hay momentos en la historia en
que un país deja de existir antes de que sus instituciones caigan. No
desaparece en los mapas ni en los discursos oficiales, pero se desvanece en la
conciencia de sus ciudadanos. Lo que permanece es una estructura vacía, un
cascarón de poder que sigue funcionando por inercia, mientras la sociedad –
esas entidad más profunda y difícil de controlar – ya ha tomado otro camino”
Analista internacional Antonio de La Cruz. Abril 10, 2026. El Nacional.
“Cada elección en Venezuela es
una nueva cuerda floja, una nueva oportunidad, un nuevo precipicio, una
frustración en puertas, una expectación, un dolor, y sin embargo, la mayoría de
la población desea un cambio. Nadie puede ser ciudadano de un Estado fallido y
los venezolanos necesitan reconstruir espacios de legalidad, justicia,
bienestar y progreso”. Escritora venezolana Karina Sainz Borgo.
Entrevista Diario La Nación. 20 de julio de 2024.
Dentro de pocos días estaré de
regreso a mi patria, después de tres años viviendo en Buenos Aires. Vine en el
año 2023 con una doble misión: Compartir con la familia y publicar mi primera
novela “Eleonora Perfume de otros tiempos”. No pude regresar posterior a
las elecciones por el fraude electoral y la violencia desatada por el régimen
de Nicolás Maduro con asesinatos y miles de presos, entre hombre y mujeres de
diferentes edades. Fueron días difíciles que el regresar, y mucho más de
Argentina, representaba una detención casi segura. Hoy las situaciones han
cambiado, a partir de los acontecimientos del 3 de enero del presente año y
noto que está abierto un compás democrático con la liberación de un numeroso
grupo de presos políticos, se han detenido las persecuciones por motivos
políticos, hay movilizaciones de protestas por demandas sociales y ya se habla
de elecciones nacionales en un tiempo perentorio. Por tanto, he decidido
regresar, además que no soy un perseguido ni un exiliado político. Espero no
tener problemas en el ingreso al país, así como he salido y he regresado en
otros momentos de viajes turísticos y educativos (México, Cuba, Colombia y
Argentina). Se queda esposa y mi hijo que estudia en la Facultad de Veterinaria
de la UBA.
Amigos y allegados me interrogan
porque esa decisión de ir a Venezuela si todo sigue igual o peor en la baja
calidad de los servicios públicos (entre ellos la luz eléctrica y los apagones
casi a diarios), los salarios por debajo de un dólar, el hambre está haciendo
estragos, la situación política no ha cambiado sustancialmente, solo hay
expectativas a mediano y largo plazo. En fin, toda una serie de males que si
uno les pone atención o los toma como consejo es mejor quedarse tranquilo fuera
de Venezuela. Según las investigaciones y encuestas sobre la diáspora,
señalan que el 90% estaría dispuesta a regresar si hay garantías de seguridad y
cambia la situación económica y política. Otros amigos, que están en Venezuela me
dicen que notan cambios en la Venezuela de hoy, dado al emprendimiento
económico y comercial de mucha gente, que no hay tiempo para la pereza y la
perdida del tiempo, todo el mundo anda buscando algún sustento que le de al
menos para comer. Incluso si uno se deja llevar por videos de las redes, en la
semana santa, la gente acudió masivamente a las playas y sitios recreacionales.
Parece que se aplica el viejo dicho “ver para creer” como dice la expresión atribuida
a Santo Tomás de Aquino. La decisión esta tomada y no hay vuelta atrás. En mi
caso, y la de muchos de edad adulta, el país natal lo siento desde el aire que
respiro, su clima, el paisaje, mi casa, el ambiente familiar me que rodea, etc.
hasta los amigos y las conversaciones útiles, el amor de la familia, aún
dividida por la fractura política y los duelos de mi madre Manuela y mi hermana
Rosalía, de mi hijo Eduardo Rafael, son heridas que nunca se cierran hasta que
yo muera. Hay un motivo especial en lo personal, recuperar mi modesta
biblioteca en la madurez que tengo para largas horas de lectura y honda
reflexión que me esperan. Por supuesto que me preocupa la situación política y
económica, aunque no soy tan optimista en comparación con mi querido amigo
Nicmer Evans, pero hay que tener esperanzas, que a fin de cuenta es lo único
que se posee mientras se tenga vida y un poco de salud. Quien no arriesga en la
vida no gana ni pierde, yo prefiero arriesgar.
A esta hora cuando tengo que
despedirme de Argentina y concretamente de Buenos Aires me pregunto que me
llevo en el recuerdo, que perdurará por siempre: la amabilidad ciudadana de los
argentinos que conocí, las imponentes cataratas de Iguazú en viaje familiar, el
ambiente hogareño y las responsabilidades cotidianas, la lectura diaria de los
periódicos en el quiosco del amigo Cesar y por supuesto las conversaciones sobre
el modo de ser argentino y su vehemente defensa de la causa peronista, las
conversaciones políticas con el librero Daniel, el recorrido por la gigantesca
Feria del Libro, en la cual tuve la oportunidad de estar en un foro con los
escritores Mario Vargas Llosa y el español Javier Cercas (además de conocer a
su hijo Alvaro y su madre Patricia en la
última edición de la Feria del Libro, ya había fallecido el célebre escritor); Pasar horas en quietas lecturas de autores no
conocidos y quedarme maravillado por sus creaciones literarias, como fue el
caso de la extensa biografía de Stephen Crane, escrita por Paul Auster, y de lo
cual consigue su celebre novela citada titulada “El rojo emblema del valor”,
Extasiarme en la lectura de Los Miserables de Víctor Hugo, la horrible realidad
del sistema carcelario ruso en tiempos de Stalin contado por Alexander Solschenizyn
en Archipiélago Gulag, las memorias de Alexei Navalny, preso político ruso que
murió envenenado por Vladimir Putin, la novela “En mi jardín pastan los héroes”
de Heberto Padilla, Obra de ensayos del escritor cubano Reinaldo Arenas, la
interesante obra “Vida del Muy Magnifico Señor Don Cristobal Colon por el
historiador Salvador Madariaga, etc.
Buenos Aires tiene su mirada en Europa por esta
habitada desde tiempos inmemoriales por ciudadanos europeos provenientes de sus
diferentes naciones, con el predominio de italianos, españoles, franceses,
ingleses, árabes, polacos, rusos. Y ellos han conformado la identidad
argentina. He notado un gran crecimiento de esta ciudad con sus diferencias
sociales, su juventud y sus infantes. No es una ciudad perfecta, ninguna lo es,
pero hay un buen transporte público, los servicios médicos hospitalarios y de
emergencia funcionan, a nadie persiguen por motivos políticos, hay una absoluta
libertad de expresión y prensa, goza de enormes parques vegetales y de
distracción, museos históricos, de bellas artes y teatro. Recientemente estuve de
observador en las elecciones de medio término del año pasado y me quedé
asombrado por ser un hecho normal en la ciudadanía el acto de las votaciones y
los resultados sin máquinas de votación en tiempo récord, el respeto y el trato
entre los miembros de mesa de los diferentes partidos, en fin, en la
transparencia y pulcritud del proceso de elecciones parlamentarias. Se observa
un índice inflacionario controlado, aunque elevado, alcanza para las compras de
la canasta alimentaria y el pago de los servicios, los jubilados gozan de una
buena pensión mensual, etc. Comparado
con Venezuela, esto es una realidad que ya quisiéramos nosotros tener. Los
argentinos tienen sus costumbres, su manera de compartir familiar y observo que
muy poco les dan entrada a otras nacionalidades. Aquí comprendí que América
Latina somos un solo territorio continental, que estamos unido por el idioma y
alguno que otro proceder humano, pero somos muy distinto cultural, histórico y
socialmente.
Y con respecto a Venezuela, más
allá del seguimiento de las redes sociales y los programas de Youtube dedicados
a Venezuela y su crisis, aquí los principales diarios mantienen informado a los
argentinos de los acontecimientos más importantes del mundo y en especial de
Venezuela. El Diario La Nación, es uno de ellos. Este sábado 11 de marzo de
2026 la periodista Adriana Balaguer le hace una amplia entrevista al Profesor y
experto en temas geopolíticos Federico Merke donde destaca que “Estados Unidos se
comporta como un Estado depredador, tirando abajo pilares centrales del orden
global” Y cuando la periodista le pregunta si Trump puede darse por satisfecho
el remplazo de Maduro por Delcy, el especialista responde:
“Con Venezuela, creo que por
ahora sí. Era un gobierno autoritario y antiimperialista. Hoy es un gobierno
autoritario que se convirtió en vasallo del gobierno de los Estados Unidos.
Esto no supone que haya habido un cambio de régimen en Venezuela. Lo que hubo
fue un cambio de la orientación internacional. Tenemos una Venezuela Trump friendly.
Eso en la práctica significa una apertura a mayor inversión y negocios con
empresas americanas que están viendo de volver a operar en Venezuela. Pero
después en lo fundamental todo sigue igual. El régimen está cambiando de piel,
pero para permanecer”.
Dos aspectos puedo deducir de
esta declaración. La primera es el efecto gatopardo que se significa “cambiar
todo para que nada cambie” Cambian el gabinete burocrático, para que
obedezca ahora al dúo Rodríguez/Cabello. Cambios de maquillaje con medidas a
medias que no satisfacen las demandas, como la chucuta Ley de Amnistía que no
favorece a todos los presos políticos y deja por fuera a los presos militares. Los
nombramientos en cargos importantes como el Ministerio de la Defensa, Ministerio
Público (Fiscal y Defensor del pueblo) continúan al mando de personas ligadas
al régimen. La intencionalidad es fortalecer el estatus quo chavista sin tocar sus
leyes represivas, que es la que les han garantizado y le garantizan preservar
el poder, como fin último. El segundo aspecto es la compra del tiempo y
de los laxos que garantice preservar el poder. Ya el TSJ declaro que no hay
falta absoluta del presidente ilegitimo Maduro, por lo que estamos en una real
incertidumbre, debido a lo que puede suceder en los próximos tres meses, para
tomar una decisión de convocar a elecciones presidenciales como lo establece la
Constitución Nacional o que Delcy Rodríguez continue como presidente interina
hasta completar el periodo presidencial. Se ha dicho reiteradamente que esto lo
tenemos que resolver los venezolanos, pero cómo.
Se necesita ser ciego para no
medir o sopesar cambios importantes en la orientación hegemónica internacional,
en las reformas petroleras y de minas que brindan una mayor apertura al capital
trasnacional, etc. Hay como un compás, una apertura semidemocrática muy tímida
que en los próximos meses puede ampliarse como demanda la sociedad venezolana o
cerrarse, porque la hegemonía política la tiene la siguen teniendo el chavismo,
ahora reformado. Esa es la Venezuela que voy a encontrar y ojalá que podamos en
paz lograr los cambios deseados y sobre todo recuperar la democracia. Falta el
regreso de los exiliados políticos, que cese las ordenes de persecución
política, que se recuperen los espacios radioeléctricos confiscados, que se
devuelvan los periódicos y sus instalaciones a sus dueños, como el caso de El
Nacional, que RCTV regrese, etc. Es posible que este soñando, pero eso es lo
que debe pasar.
Hoy me toca regresar a mí, mañana a mi familia, y pronto serán millones.
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