jueves, 17 de septiembre de 2026

NOTAS PARA ENTENDER DOS MOMENTOS HISTORICOS: CAIDA DE ALLENDE 1973 Y EXTRACCION DE MADURO 2026

 


NOTAS PARA ENTENDER DOS MOMENTOS HISTORICOS: CAIDA DE ALLENDE 1973 – EXTRACCION DE MADURO 2026.

 

“Toda la historia de este siglo, en efecto, confirma un par de verdades. En vez de corregir desigualdades, el Estado las intensifica ciegamente. Cuanto más espacio confisca a la sociedad civil, más crece la desigualdad, la corrupción, el despilfarro, el clientelismo político, las prebendas de unos pocos a costa de los gobernados, la extorsión al ciudadano a base de las altas tributaciones, tarifas costosas, pésimos servicios y, como consecuencia de todo lo anterior, la desconfianza de ese ciudadano hacia las instituciones que teóricamente lo representan…Tomado de Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano. Varios autores. 1998. Plaza Janes Editores. España. Pág. 129.



Yo interpreto que antes del 3 de enero se había intentado hacer de todo, seis o siete mesas de negociación fallida, ciclos de protestas que terminaban en represión atroz, el gobierno tratando de ganar tiempo, hasta que llegamos a las elecciones del 28 de julio y no las robaron, entonces que podíamos hacer si estábamos frente a un gobierno de facto. Entonces la cabeza de ese régimen de facto fue capturada con Cilia Flores, que también es parte de ese grupo de poder, ´pero subió la vicepresidencia que pertenece a ese grupo, con la diferencia que ahora estamos tutelado por Estados Unidos…” Historiadora Margarita López Maya. 1 de febrero de 2026. Entrevista Efecto Cocuyo.

Salvador estaba optimista al principio. Creyó que no solo iba a gobernar seis años, a pesar de que en Chile no hay reelección. Y cuando empezaron las dificultades, siempre pensó que enfrentarlas y entregarle el gobierno a su sucesor en 1976, a alguien de la Unidad Popular.” Hortensia Bussi de Allende (viuda de Salvador Allende) Ciudad de México. 21-10-1973. (LATIN).

 


Entre el derrocamiento de Salvador Allende en Chile (1973) producto de un golpe de Estado dirigida por el General Augusto Pinochet y la captura de Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores el 3 de enero de 2026, hay una larga separación temporal de más de medio siglo (53 años). Mucha agua ha corrido debajo del puente y sin embargo la historia política parece repetirse una y otra vez, con las grandes diferencias de tiempos, contextos históricos regionales. Las lecciones han sido muy duras, marcadas por la violencia, las crueldades y torturas, asesinatos políticos, movimientos guerrilleros, elecciones democráticas. Podemos decir que hoy la democracia impera en casi toda América Latina con sus variantes y posturas distintas. Solo dos países con regímenes dictatoriales, como lo es la siempre Cuba y la nueva es Nicaragua con el ya anciano dictador Daniel Ortega. No creo que podamos hablar de solidez democrática en la actualidad porque persisten problemas considerables de índole social, afanes personalistas presidenciales en las naciones latinoamericanas, sin embargo no se ve en perspectivas el regreso a una dictadura cruenta como la de Augusto Pinochet que duro 17 años (11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990) ni tampoco que se repita la historia del chavismo venezolano  con un modelo fracasado, que hoy todavía resiste y  el proceso transicional a la democracia es demasiado lento.

Mi intención en el presente ensayo es establecer un cuadro comparativo entre Chile y Venezuela, entre el significado de esos dos momentos históricos que quedaron grabados para la historia de ambos países y de Latinoamérica. El 11 de septiembre de 1973 y el 3 de enero de 2026, causas y consecuencias, lecciones aprendidas y lo que falta por aprender, las diferencias entre una y otro, uno de un gobierno civil derrotado por un golpe militar (Chile) y el otro, un gobierno civil-militar, cuyo presidente de facto, escondido en el Fuerte Tiuna, fue capturado por fuerzas militares de los Estados Unidos. En este ensayo voy a estudiar de manera sucinta cada proceso, sus particularidades, su antes y después, y analizar las comparaciones. La importancia de este estudio es presentar un panorama lo más objetivo posible, evitando las especulaciones y tener más claro las expectativas, sobre todo el caso venezolano que se encuentra en pleno desarrollo.



EL CASO CHILENO

Salvador Allende, un político demócrata experimentado, de tendencia socialista, apoyado por la Unidad Popular, una coalición democrática de organizaciones de izquierda gana las elecciones, sin mayoría en el Congreso, en septiembre de 1970 y asume la presidencia el 3 de noviembre de ese mismo año. Dura tan solo tres años al ser derrocado por una Junta Militar comandada por el General Augusto Pinochet. Su gestión, de tendencia socialista nunca la oculto, incluso en su programa de gobierno contemplaba medidas nacionalistas y revolucionarias de contenido socialista. En ese corto tiempo introdujo un proyecto de Reforma Agraria que beneficiara a los pequeños agricultores y minifundistas, programas de asistencia social a los sectores empobrecidos, atacar la inflación con el control de precios, prescindir del FMI, cese a la especulación, fin de la justicia de clase, nacionalización del cobre, estatizaciones de algunas empresas e industrias básicas, etc. En fin, un gobierno que privilegia a los sectores populares y a los trabajadores frente a la amplia clase media y los diversos sectores de la burguesía.

Se considera esos tres años de intensas movilizaciones sociales, tomas de fábricas por los trabajadores, demandas socialistas desde las asambleas populares conducidas por las dirigencias sindicales y de los partidos de izquierda. Salvador Allende y su partido nunca desarrollo una estrategia armada, porque se pensaba que se podía avanzar hacia el socialismo bajo el sistema democrático establecido, respetando el Estado de Derecho, la división de los Poderes y la constitucionalidad de la Fuerzas Armadas. Sin embargo, dos hechos marcaron el rumbo definitivo, uno fue el levantamiento de un sector de la Fuerzas Armadas en junio de 1973 (que fue controlado) y el otro el clima de guerra civil que se respiraba en el ambiente, con manifestaciones de sectores de la clase media, las inspecciones de desarme en las industrias tomadas, la negación en el Congreso de la solicitud de Poderes extraordinarios para el presidente Salvador Allende, las permanentes protestas en Santiago de Chile. Llegó un momento incontrolable de crisis económica con inflación, especulación y escasez de productos de primera necesidad, bien porque lo escondían para crear una crisis artificial o por la paralización de las empresas. Incluso la huelga de los camioneros y de transporte fue significativo.



El secretario general Carlos Altamirano del Partido Socialista de Chile, dice en su libro “Dialéctica de una derrota (Editorial Siglo XXI. México) una importante reflexión:

La vía elegida -pacífica- estaba implícita en el programa. Las medidas a través de las cuales se construiría el nuevo Estado. Se concebía en el respeto irrestricto al régimen jurídico vigente. Se sobreentendía que la institucionalidad chilena, suficientemente elástica como para modernizarse sin interrupciones violentas, en el curso de la larga evolución política y social del país, lo era también para generar en su seno la nueva institucionalidad socialista (…)  Se consideraba, la más importante, la de mayor incidencia en el éxito del proyecto, era la posesión del Poder Ejecutivo, concebido como el núcleo dominante del Estado, desde cuya extensa área de influencia se intentaría el “copamiento” progresivo del conjunto. La influencia atribuida al gobierno -en tanto expresión del Poder Ejecutivo- partía de una realidad constitucional, ratificada por la práctica política del último medio siglo. En Chile desde 1925, existía un régimen presidencial. Al amparo de sus disposiciones jurídicas, era la voluntad del presidente de la República la que normalmente prevalecía en la solución de los conflictos con los demás poderes del Estado.”

Como podemos observar se confiaba mucho en que las fuerzas vivas de la sociedad, las elites económicas, el partido socialcristiano y social demócrata y los altos mandos militares respetarían la Constitución de la Republica y no se prestarían para un golpe de Estado. A la luz del análisis, los Estados Unidos y la Central de Inteligencia (CIA) tomaron un papel protagónico y se jugaron el todo por el todo con las Fuerzas Armadas Chilenas, porque no podemos olvidar que estábamos en pleno proceso de la guerra fría y no se iba a permitir otra Cuba en América Latina. Salvador Allende fue un político experimentado, de amplia participación en la vida parlamentaria del sistema democrático, incluso había competido cuatro veces en elecciones anteriores por la presidencia,  confiaba en la vía pacífica al socialismo y no previo que era imposible por cuanto tenía que afectar a otros sectores sociales y económicos que a la final se iban a oponer e iban a buscar apoyo extraconstitucional. No resultaba fácil suplantar el sistema capitalista liberal por otro socialista estatista. Quizás fue demasiado rápido, su amistad con Fidel Castro fue perjudicial, incluso su presencia en campaña de actos masivos. Allende nunca pensó que tres años era demasiado rápido y que el modelo cubano no era el paradigma por seguir, no solo por la forma distinta como llegó al poder sino los asesinatos cometidos por el castrismo y develarse como lo que siempre ha sido, una dictadura comunista, disfrazada de socialista y humanista.  Salvador Allende muere como un líder demócrata equivocado, víctima de sus errores, de las divisiones internas entre las tendencias radicales y reformistas. Esto es clave entenderlo.



El cierre de este intento por vía pacífica de establecer un modelo socialista tuvo su corolario en el planteamiento tardío de Allende en llamar a un plebiscito, que nunca llegó a materializarse. Y el segundo, el golpe militar pinochetista que se estableció desde ese aciago día, 11 de septiembre de 1973, extendido por 17 años, hasta el 11 de marzo de 1990, con un saldo cruento y doloroso para la historia de ese país. Las cifras son demasiado trágicas y escandalosas, que opacan la recuperación de su economía como único éxito de la dictadura.

El académico Mauricio Fuentes, del programa de Bioestadísticas de la Escuela de Salud Pública, en base a los datos disponibles del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, presenta algunas estadísticas respeto a la muertes y desapariciones ocurridas durante la dictadura cívico-militar en Chile, veamos el siguiente párrafo escalofriante:



“Durante los 16 años y 6 meses que duró la dictadura cívico-militar en Chile, hubo 2123 personas asesinadas y hasta la fecha existen 1093 personas detenidas desaparecidas cuyo destino final aún se desconoce. En total fueron 3.216 personas ejecutadas o hechas desaparecer por el régimen. De estas cifras globales tenemos que en promedio se asesinó o se hizo desaparecer a 195 personas al año, o 16 personas al mes durante la dictadura. Si esto no logra dar una idea de lo que significó, pensemos que equivale a la muerte o desaparición de una persona cada dos días. (…) Asombra al analizar las cifras y encontrar 191 menores de edad, el grupo mas numeroso de víctimas fue el comprendido entre 18 y 34 años, con 2180 personas. Por otro lado, a pesar de que los perseguidos eran quienes militaban en o simpatizaban con los partidos de la Unidad Popular y con el gobierno del presidente Allende, sin embargo, encontramos a 1812 personas, un 56 por ciento sin militancia política”.

Estas son solo cifras frías, ya existe una amplia literatura que registra testimonios, averiguaciones, centros de tortura, la saña criminal, etc. que ensombrecen estos tenebrosos  años de terror.



EL CASO VENEZOLANO

Desde 1999 hasta 2026 hemos tenido dos presidentes, Hugo Chávez Fría y Nícolas Maduro. El primero es un militar que intento dar un golpe de Estado en 1992 y fracasó. Posteriormente participa en las elecciones presidenciales de 1998 y gana la presidencia. Su oferta electoral era fortalecer la democracia con una nueva Constitución Nacional, respetar el Estado de Derecho, autonomía de los poderes, libertad de prensa y comunicación, Derechos Humanos e Indígenas, además de respetar la propiedad privada como columna vertebral de la sociedad. Para su momento, el sistema democrático venezolano se considera estable, aunque con serios problemas de gobernabilidad y deficiencias de sus instituciones. Hugo Chávez prometía cambios importantes, no radicales, y solicitó, al ser presidente, que el pueblo nombrara una Asamblea Constituyente y se discutiera una nueva carta magna que fortaleciera el sistema democrático. A grandes rasgos esa nueva Constitución Nacional era similar a la anterior del 61, pero mas avanzada en materia legislativa, de la creación de nuevos poderes públicos y derechos sociales. Por ejemplo, reducción de las cámaras de diputados y senadores a una sola, creación de la defensoría del pueblo, ampliación de los derechos humanos e indígenas, aumento del periodo presidencial a seis años con reelección, el poder electoral y la figura del referendo revocatorio a mitad del periodo de la gestión presidencial, etc. Después se llamó a la población a referendo para la aprobación o no de la nueva carta magna y de nuevo se renovaron todos los poderes públicos. Jugada maestra de Chávez ya que le dio mayoría absoluta en todo   el sistema de gobierno.  Allí empezó a avanzar rápidamente en su hegemonía política y medidas inconsultas como La Ley de Tierras, expropiaciones de tierras, el caso emblemático del Agricultor Franklin Brito que nunca fue resuelto y murió en una huelga de hambre indefinida. En el año 2002 supera el golpe cívico-militar y las grandes movilizaciones que pedía su renuncia. Soporta el paro petrolero 2002-2003 y logra el control.  En el año 2005 se declara socialista y la lucha contra el capitalismo.  En el 2006 fue reelecto para un nuevo período, siguió avanzando con el copamiento institucional, crea el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como un centro de dominación absoluta en el control y mando de todos los poderes, gobiernos regionales, alcaldías, etc. En el año 2007 Chávez propuso una reforma constitucional que buscaba reformar 69 artículos de la Constitución de 1999 para profundizar el modelo socialista donde planteaba la reelección indefinida, modificaciones en la estructura territorial, la propiedad comunitaria y una estructura piramidal presidencialista aumentando así los poderes absolutistas del presidente. (una edición corregida y aumentada de la Constitución Cubana). Esto ni fue aprobada por la población, y luego intento introducir algunas leyes por vía de decretos presidenciales. Transformación de la estructura de mando de las Fuerzas Armadas, formación académica socialista y bolivariana, culto a la personalidad de Chávez y creación de un quinto componente, las milicias bolivarianas, especie de guardia pretoriana del régimen. HCF trató de revivir la figura del caudillo que plantea Laureano Vallenilla Lanz en su obra Cesarismo Democrático de 1919.



Hugo Chávez, ya enfermo, gana las elecciones presidenciales para 2012, y después viaja a   Cuba para curarse un cáncer, donde finalmente fallece y es trasladado a Venezuela en marzo de 2013, dejando a su sucesor Nícolas Maduro como su candidato en las elecciones de abril de 2013, ganando las elecciones presidenciales a Henrique Capriles, quien acuso de fraude ante el estrecho margen y solicito contar las papeletas, cuestión que fue negada.  De allí en adelante se abre una nueva etapa, caracterizada por una dictadura de tendencia totalitaria hasta la captura por fuerzas especiales norteamericanas. Su balance será recordado por el más cruel, hambreador, miserable, entreguista a Cuba, torturador, fraudulento, asesino. Las cifras están allí, 2014, 2017, 2018, 2019 y los más recientes 2024 con el más alto número de presos políticos por tan solo el hecho de votar en su contra, además de los crímenes que sobrepasa dos decenas en tan solo tres días, además de las muertes en las cárceles bajo custodia del Estado por desnutrición, enfermedades contraídas y enfermedades no atendidas a tiempo.



 El informe de la ONU de 2020 exige la Estado venezolano cuentas a los y las responsables de las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias la tortura e impedir que se produzca nuevos actos de esa naturaleza. La misión investigó 223 casos de los cuales 48 se incluyen como estudio de casos exhaustivos en el informe de 443 páginas. Adicionalmente, la Misión examinó otros 2.891 casos para corroborar los patrones de violaciones y crímenes. La Misión encontró motivos razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas han planificado y ejecutado desde 2014 violaciones de los derechos humanos, incluyendo las ejecuciones y el uso sistemático de la tortura, que constituyen crímenes de lesa humanidad.” Además, denuncia la creación de organismos paramilitares especiales del CICPC, el FAES (Fuerza de Acciones Especiales) con carta blanca para detener a ciudadanos, torturar y desaparecer.  Mención aparte merece el maltrato a los militares detenidos en expedientes fabricados y la muerte por tortura del Capitan Acosta Arévalo ante los tribunales, lo más reciente de la desaparición de Víctor Hugo Quero, que la madre de 82 años, Carmen Terresa Navas, buscaba de cárcel en cárcel y nunca le dieron con su paradero porque se les murió sin la atención médica a tiempo y hasta la crueldad llega al límite        que le dijeron que estaba vivo. Igual con el escandaloso caso de teniente Ronald Ojeda, que se encontraba con su familia en Chile, asilado, y hasta allí llegó la mano larga de la dictadura a través del grupo delictivo Tren de Aragua, del cual en la actualidad se le sigue juicio a los que han capturado. La Justicia Chilena sabe quienes son los autores intelectuales de ese crimen atroz.

Hasta acá esta relatoría de Nicolas Maduro y su grupo más allegado de Poder. El trabajo, las averiguaciones sobre tantos crímenes, ahora es que se deben investigar, porque lo cierto es que Chávez echo las bases de la dictadura madurista, le allanó el camino con los poderes públicos cooptados y las fuerzas represivas que ejecutaban a las órdenes presidenciales. Esta fue la segunda parte del proyecto Socialismo del siglo XXI, que deja como legado muerte, destrucción, deuda pública, más de ocho millones que han emigrado, una colosal corrupción administrativa, un país hipotecado y un aparato productivo quebrado. Gracias a Chávez que murió, a Maduro que está preso en los Estados Unidos y a centenares de funcionarios de todos los rangos que actuaban sin contemplación, lo único que saben es obedecer.

Si el lector ha llegado hasta aquí en este largo historial puede sacar sus conclusiones entre el experimento del Socialismo por vía pacífica en Chile (1970-1973) y el resultado del cruento golpe militar que llegó hasta el 11 de marzo de 1990 (17 años en total) Y los 27 años ininterrumpidos del proyecto Socialismo del Siglo XXI, que del siglo XXI solo tenía él nombre porque hizo lo que han hecho todas esas sociedad comunistas ya fracasadas:  culto a la personalidad, hegemonía  absolutista del Poder Político, un solo partido, criminalización de la justicia, cárceles y crímenes de lesa humanidad para disidentes y opositores, cancelación de libertades ciudadanos, cierre de medios de comunicación, ruina productiva, etc. En Chile solo duro tres años el experimento y no pudo avanzar por el golpe militar, aunque se debe advertir que en nada se puede comparar la personalidad política de Salvador Allende y el dúo Chávez-Maduro. Allende cometió errores, no mató a nadie, pensó que por la vía constitucional podía avanzar en un socialismo democrático, y lamentablemente anido esas fuerzas ocultas reaccionarias fascistas que se destaparon con Augusto Pinochet y se mantuvo por 17 años. Allende no tuvo la claridad y el liderazgo para detener a los radicales del lado comunista o se le escapo hasta donde podía llegar el proyecto socialista porque era una verdadera ilusión que los diferentes sectores sociales, económicos y militares iban a aceptar expropiaciones y perdidas de sus privilegios.

Es notorio acotar que Salvador Allende muere con las botas puestas defendiendo en lo que creía desde el Palacio de la Moneda, su trinchera de lucha, mientras Nícolas Maduro se entrega a los marines norteamericanos, apenas es sacado de su madriguera en el Fuerte Tiuna. Paradojas que da la vida, días antes había dicho en tono valentón: “Vengan por mí Yankis de mierda, aquí los espero”.



La izquierda latinoamericana tiene una larga historia que proviene del siglo pasado hasta el presente. Su escuela tradicional ha sido China, Rusia y Cuba, con la salvedad que a partir de los cambios significativos mundiales con la caída del Muro de Berlín que dividía a las dos Alemanias, la perestroika de Gorbachov en Rusia, la apertura capitalista en China, etc. ha contribuido a nuevas tendencias democráticas y liberales en caso de México, Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, Colombia, El Salvador, etc. excepto la siempre tiranía comunista de Cuba, su seguidor más reciente Los esposos Ortega en Nicaragua y nuestra sufrida Venezuela que ya lleva 27 años de regresión arcaica, con esperanzas de salir pronto de esta perversa aventura.

Para culminar este ensayo, no puedo dejar de nombrar a un personaje de la vida política venezolana, que desde finales de la década de los años sesenta, contemplando y analizando el significado histórico de la invasión rusa a Checoslovaquia en enero de 1968, dio un verdadero giro hacia el pensamiento democrático sin abandonar las ideas socialistas. Me refiero a Teodoro Petkoff, quien sostiene autocríticamente su posición:


Es importante reconocer el error. Fue una etapa de mi vida que me marcó, porque indujo reflexiones muy importantes que fueron más allá de la lucha armada, que me condujeron a poner en cuestionamiento a todo el movimiento comunista mundial, al marxismo- leninismo como tesis, al partido único y la concepción del partido y el modelo soviético. A descubrir la democracia, no como una “paja” de la burguesía, como una categoría instrumental que se usa mientras te puedas valer de ella y luego la destruyes desde el poder. Todo lo contrario, sin democracia no se puede construir el poder popular. Todavía opino eso”.  Tomado del libro SOLO LOS ESTUPIDOS NO CAMBIAN DE OPINION. 1926. Entrevista de Alonso Moleiro. Pág. 127.