viernes, 22 de enero de 2021

ENTREVISTA IMAGINARIA A LA POETISA MARIA CALCAÑO

 

ENTREVISTA  IMAGINARIA A MARIA CALCAÑO



Todo comenzó, cuando Mariozzi Carmona, una extraordinaria mujer aragüeña dedicada a las letras y al teatro,   me habló de María Calcaño y la lectura de su poética. Asombrada,  por yo  manifestarle que no la conocía, me dispuse a leer algunos de sus poemas más conocidos en páginas literarias y rasgos biográficos. De verdad que quedé sorprendido y maravillado de su letra poética, tan bien lograda, el componente erótico intimista, la lírica trasgresora que recorre los poemas leídos,   y aún más los pasajes de su vida. De tal manera que no lo pensé dos veces, estaba de vacaciones, hice mis maletas y tomé rumbo a la capital del Estado Zulia, Maracaibo.


Allí con un calor insoportable frente a la Catedral de la Virgen de la Chiquinquirá, me dispuse a preguntar sobre la existencia de esta escritora venezolana MARIA JOSE FRANCISCA DEL CARMEN CALCAÑO ORTEGA, y no obtuve respuesta alguna, hasta que un señor mayor de edad, fotógrafo de la plaza, me dijo: -¿Usted se refiere a María Calcaño, la mujer que causó revuelo y hasta rechazo por unos poemas que llamaban al sexo y contra las buenas costumbres? Yo,  no me interesaba discutir con él sobre el contenido poético de sus versos y sus libros, le dije: “Si, ella misma es. Estoy interesado en conocerla personalmente, porque sé que aún vive y recién había llegado del Ecuador con sus hijos, deseo hacerle una entrevista, soy escritor y periodista.” Cuando escucho mi carta de presentación cambio de actitud y se dispuso a darme mayores detalles. Al final me dijo, - “No vaya a decir que yo le di la dirección, aquí han venido otros, atraídos por esos escritos carnales que hizo y yo les digo que no la conozco, porque en el fondo esa es una buena mujer que no se merece el maltrato que ha recibido, imagínese que tuvo que irse del país por un bendito libro de poemas.” Habiendo  leído lo suficiente le dije: “No se preocupe maestro, a la poesía hay que honrarla y no pasará mucho tiempo que se le reconozcan su aporte, no solo en la lírica poética sino en su atrevimiento de publicarla,  no importa que causara un polvorín” A lo que  me respondió tajantemente: “Estoy seguro que no lo hizo con esa intención”. Con las ansias de llegar a mi destino me despedí con un abrazo. 

 


Llegar resulto fácil a la Hacienda Marijuana, el problema estaba que llamaba y llamaba sin atención, parece que estaba solitaria la hacienda por el abandono en que se encontraba. Ya casi iba a desistir cuando apareció una señora de casi cincuenta años vestida de blanco  y con una voz muy amable me pregunto a quien buscaba, que su marido se había muerto hace algunos años y desde ese entonces la hacienda se encontraba como solitaria. Yo me le identifique y le manifesté que deseaba conocer en persona a la poetisa MARIA CALCAÑO y ver si podía concederme  una entrevista. “-Pase, me dijo, poca gente viene a visitarme, estuve fuera muchos años y  no he podido ni he querido publicar más desde aquel revuelo que causó ALAS FATALES,  pero venga, para conversar,  largo y tendido, eso a mí me hace bien, mientras se toma un cafecito, que es lo único que le puedo ofrecer”



Así que instalado en el recibidor, me agrado mucho su extensa biblioteca y el lugar con mucha penumbra. Ya el miedo a no tener palabras de entrada se me había disipado porque la poetisa fue demasiado cordial en el recibimiento.


¿Qué significó para usted la infancia, tengo entendido que marcó su vida para llegar a ser una poeta reconocida?

En ese momento entro un aire fresco por las ventanas, como celebrando la pregunta, ella lo notó

-“Ese vientecillo es adecuado. Mi infancia, (y se nota muy agradada), puede decirse que tuvo sus momentos felices, yo amaba la vida campestre, los caballos, el trabajo de la tierra y el ordeño. Celebraba los aguaceros, corriendo descalza bajo el torrencial o me tendía en el suelo para mirar el cielo y también para sentir el palpitar de la tierra. Fue mi padre quien me enseño el amor por la lectura y la poesía. Junto a él leíamos a Rubén Darío y a Santos Chocano, entre otros. Más adelante me leí obras completas de Alejandro Dumas, Anatole France, Víctor Hugo, Vargas Vila, Antonio Machado, Luis Cernuda, Rafael Alberti, García Lorca y muchos otros. Todos esos  recuerdos y travesuras están en esta hacienda latentes.”

¿Y no producías textos escritos?



“Claro, a eso voy. En mis cuadernos, siempre en las últimas páginas escribía versos extraños de la cual yo misma me asombraba. Yo no le decía a nadie nada porque algunos tenían un ingrediente erótico y entonces que iban a decir. Un día una maestra me reviso los cuadernos y se puso a leer y yo temblaba de miedo en el pupitre, decía más o menos así: “me bajo el vestido/ como si estuviera desnuda o lo llevara levantado/ por una sed desconocida/ Esta en mi misma/ me hace doblar las rodillas”…. Por eso me expulsaron del Colegio. Otro día fue por la lectura en clase  del poema LO FATAL de Rubén Darío, sobre todo por su ultimo verso que dice: “Y sufrir por la vida y por la sombra y/ por/ lo que no conocemos y apenas/ sospechamos,/ y la carne que tienta con sus frescos/ racimos,/ y la tumba que aguarda con sus/ fúnebres ramos, / ¡Y no saber adónde vamos, / ni de dónde venimos!....(se exalta al recordar de memoria esa estrofa). Eran escuelas que le rendían culto a las llamadas  buenas costumbres, imagínate que separaban a los varones de las hembras y había que rezar antes de comenzar las clases. Tú no podías expresar lo que sentías, lo que te quemaba por dentro. De allí que mi madre percibía  el rechazo que tenía por la escuela y me dijo cuando ya alcanzaba los catorce años: Hija, tu padre murió y hay un pretendiente que quiere casarse contigo, aunque te lleva varios años, es de buena familia, tiene una hacienda y tú eres muy tremenda, y antes que me vayas a salir con una barriga, yo prefiero que te case con él en matrimonio. Yo no quería, no era que no me gustara, claro  sentía un gustico por aquel hombre mayor que yo pero no para casarme. Así que me case y me llevó a vivir a la Hacienda MariJuana. Imagínate yo, prácticamente una niña y ocupada de ama de casa en una hacienda, pues lo primero que le dije fue: “Pero Ud. no me va a prohibir que leas mis libros, escriba mis poemas y me relacione con amigos poetas. Yo sentí que me amaba y me consentía, de tal forma que yo también lo aprendí a amar…. Y así le parí  seis hijos y ejercí mi labor de madre y ama de casa, compartida con mis libros y mis versos que escribía, según mi estado de ánimo”.



¿Y de allí salió ALAS MORTALES, cuéntame cómo fue eso, esa es tu obra cumbre, quien le sugirió ese título impactante, porque alas mortales?


Tú lo has dicho, mi obra cumbre, pero fue la que me condeno al ostracismo, a sufrir demasiado en lo personal, aunque nunca me retracté de su publicación en el año 1935. Yo,  a los veintinueve años, sin necesidad de estudios formales, me sentía segura de mi producción poética y conocía algunos poetas y escritores venezolanos, incluso ya me habían publicado algunos poemas en la Revista Nacional de Cultura. De tal manera que con la ayuda de Héctor Cuenca, escritor y poeta, presidente del Zulia, consiguió el apoyo editorial del poeta  Pablo Neruda y el libro fue editado en Chile. Cuando ALAS FATALES llegó  a  Venezuela, el impacto fue negativo, llovieron las críticas hasta la injuria  que el libro era dañino para la moral y las buenas costumbres de la sociedad venezolana, que provocaba el deseo lujurioso de los hombres, que exaltaba el cuerpo, la sexualidad, el derecho al placer y al goce sexual. Nunca pudieron entender que mi estilo poético era original, irreverente  y que buscaba en el fondo un empoderamiento femenino, que estaba vedado por la farsa moral y la hipocresía religiosa. El escritor José Rafael Pocaterra escribió una corta nota señalando que dice: “su poemario cayó como un polvorín en medio de  curas y filisteos” Y Andrés Eloy Blanco en esta  carta que todavía conservo escribió: “Se abre el libro y se enciende como yesquero. Se cierra, se apaga, pero queda uno chamuscado. Todos los poemas me gustan, Todos. Es Ud. terriblemente poeta, es una gran poeta admirable y tierno corazón del diablo. Y que hace arder las manos.” Hoy día creo que faltó más apoyo de la intelectualidad venezolana, sin olvidar que era una desconocida por ser de la provincia y los fuertes prejuicios del dogma cristiano. Eso motivo que pasara debajo de la mesa las innovaciones estilísticas de mi poesía.   

 



¿Y de dónde salió el título del poemario, es suyo o fue sugerido?

ALAS MORTALES es una hermosa metáfora que invento mi amante Héctor Araujo Ortega. Alas Mortales es un vuelo libre que se encuentra con la muerte por sus aires  desafiantes. Recuerdo uno de esos poemas emblemáticos GRITO INDOMABLE, (allí se eleva su tenue voz y yo en silencio escucho) Como va a verme buena/ si me truena/ la vida en las venas. / ¡Si toda canción/ se me enreda como una llamarada!, / y vengo sin Dios/ y sin miedo…/ ¡Si tengo sangre insubordinada! / y no puedo mostrarme / dócil como una criada, / mientras tenga / un recuerdo de horizonte, un retazo de cielo / y una cresta de monte! / Ni tú, ni el cielo / ni nada / podrá con mi grito indomable.”

Su voz trémula me cautivo en un silencio, que ella sin decir nada fue a buscar otra taza de café, como para no interrumpir ese momento sagrado de la poesía.

¿Qué vino después de ALAS MORTALES?

Importante saberlo para que las nuevas generaciones sepan de los sufrimientos de un poeta. Lo que vino fue un  largo mutismo en la Hacienda Marijuana. La Maracaibo de ese entonces no quiso ni pudo entender el camino precursor de la expresión poética femenina. Así que inicie una ruta de renunciaciones en un viaje de huida y libertad con mis seis hijos al ristre, Blanca, Lila, Martha del Consuelo, Juan José, José Andrés, María Francisca y Rómulo. Recorrí, sola y con mis hijos, pueblos y ciudades, Tariba, Pamplona, Bogotá, Bucaramanga, Quito. No era fácil, escribía en mi diario: ¡Triste!, ¿por quién me sacrifico? Afuera esos pasos,  ¿Cuánto duraran?  ¿Hacia dónde es que vamos? ¡Ah! Mi desencanto esta noche. En Ecuador nos establecimos, gracias a la ayuda ofrecida por el escritor Héctor Cuenca desde la Embajada de Venezuela. Allí me mantuve activa en giras y publicaciones menores. Allí compartí con mi amigo el poeta Andrés Eloy Blanco y Antonio Arraiz, entre otro. Nunca deje de escribir.



¿Qué le hizo regresar a su país? 

Estuve fuera siete años, pero nunca deje de pensar en mi país, las raíces lo atan a uno, además estaba naciendo la democracia, ya había muerto mi marido, mis hijos habían crecido y siempre he sostenido que lo importante es vivir, no importando sus consecuencias. Sabía que aquella producción poética me identificaba, que los prejuicios morales de una sociedad no salen en un abrir y cerrar de ojos porque se meten en la piel de una sociedad y tampoco era mi intención retractarme, ese era mi genio poético y sabía que la posteridad me trataría mejor. Así que ya estaba haciendo las diligencias para publicar nuevamente dos libros, el primero titulado CANCIONES QUE OYERON MIS ULTIMAS MUÑECAS y el segundo ENTRE LA LUNA Y LOS HOMBRES.



Me siento feliz amigo y en verdad le agradezco esta conversación, que Ud. se lleve en sus registros ¿Quién fue MARIA JOSE CALCAÑO. Me deja su dirección y su teléfono para enviarle un ejemplar de este segundo libro que está por salir, sino se atraviesa la parca por enfermedades  y esta endemoniada peste de pobreza y miseria. Imagínese que tuve que empeñar unas joyas que tenía por allí, precisamente para el libro, del cual mi antiguo amante, hoy mi esposo,  se está ocupando. Te voy a regalar estas tres últimas estrofas de CANCIONES QUE OYERON MIS ULTIMAS MUÑECAS para que sientas mi reiteración de lo que he sido y seré  más allá de la muerte: Pensando que voy/ junto contigo/ no conozco el cansancio/ ni la pesadumbre. / .La ternura que pones/ para pintar tus pasos/ tus pasos sobre mi corazón, / que es como un aleteo de palomas, / como una lluvia fina/ sobre la hierba niña…/ Quedaron atrás las ciudades, / los hombres, / las palabras, Al aire suave, / sobre la tierra del trigo/ yo te sigo así, / inocente./ Confundirán los vientos/ nuestras ultimas huellas/ Y entonces la tierra/ una nueva flor/ dará/ Yo sé que es un pecado/ pero no tiene remedio…/ Mi corazón se ha vuelto loco./ Mi vida es un florecimiento! / Verde retoño, campo encendido/ Fiesta de aromas/ y colores! / y huyo bajo los cielos turbados/ porque no se me rompa el gozo./ La alegría en mi desnudez!  Y esta última porque estoy emocionada: Si vamos a la ciudad / no vayas a tomarme del brazo. / No quiero parecerme/ a esas mujeres/ que llevan hombres aburridos/ Sin doctores,/ ni iglesias,/ ni papeles,/ nosotros nos casamos/ por amor. / ¡Vamos! / ¡Como en el campo! / Cogidos de la mano/ retozando…/ ¡Como si fuera domingo! / Como un par de campesinos/ Como somos/ ¡Vamos! / Que se rían de nosotros/ pero que se rían/ con envidia…

No sabe Usted como me apasiona escucharla mi amable poeta. Veo que no ha renunciado al verso sencillo y a su ardor quemante en sus entrañas. Puedo hacerle una última pregunta

Sí, claro, lo escucho, ya es mediodía, hay otras cosas de que ocuparme y Héctor está por llegar

El escritor venezolano Cosimo Mandrillo, uno de los que han estudiado su poética y ha prologado sus obras completas la menciona a Ud. como una maravillosa casquivana. ¿Se siente complacida con ese adjetivo?

A ver casquivana…casquivana… (Sonríe, como sintiéndose complacida) Si, me agrada el adjetivo, solo si le quitas la ponderación negativa que lleva implícita en la sociedad producto de la cultura machista y religiosa. Te pongo un ejemplo al hombre se le puede llamar casquivano y se siente orgulloso, pero una mujer casquivana la identifican como una mujer de la vida alegre, que le gusta el sexo y hasta prostituta. Entonces mi lucha es por la superación de esos prejuicios estúpidos y la igualdad de género. Yo lo hice desde la lírica y no me arrepiento so pena los amargos sinsabores, pero esa es la vida. Más aún llévate este poema y difúndelo acerca de una mujer casquivana: Se titula PUDOR: Del brazo de la vida/ Voy entre los hombres/ Mi mano minúscula/ pero amplia y recia/ que es de viento libre/ mi guante./ Cualquier vagabundo/ hombre callejero/ me mira toda/ me aprende fácil/ ¡Y donde me empaña/ de mirada insolente/ Aun tengo borra de antigüedad/ frente a los ojos/ que en mi bucean/ a la mujer del brazo de la vida/ voy entre los hombres/ mientras cien miradas/ sexuales y torpes/ me rompen la canción.  



MARIA JOSE me pidió que ya estaba  bueno de preguntas, se notaba cansada, había recorrido su vida en una tarde calurosa y floreada en los  apamates. Nos dimos un cálido abrazo y un beso en la mejilla. Le agradecí su tiempo y su amable compartir. La emoción no cabía en mi pecho al saber que había conocido a esta hermosa mujer, tierna y llena de poesía. 

 

Nota: Consulta biográfica en general de Internet: Wikipedia, Cosimo Mandrillo, Marlene Navas, Yohana Díaz Torres, esteloca. Blogspot.com, Lilian Boscán de Lombardi.   

miércoles, 6 de enero de 2021

EL VIACRUCIS DEL PEMON SALVADOR FRANCO

 

EL VIACRUCIS DEL  PEMON SALVADOR FRANCO



“Borraron el Día de la Raza y crearon el Día de la Resistencia Indígena, sustituyeron del emblemático León de Caracas por la cacica Apacuana, pero dejan morir por falta de atención medica al Pemón SALVADOR FRANCO”.  Abogado Joel García.

“Se asumieron defensores de la cultura indígenas, hasta decían palabras en sus lenguas ancestrales. Tumbaron la estatua de Colón porque conquistó y asesino indios en busca de oro. Ahora son ellos son lo que asesinan a la población indígena por el mismo oro que buscaba Cristóbal Colón” Humorista Venezolano y Escritor Laureano Márquez



“Ha transcurrido un año y no ha habido juicio sobre la realidad de los hechos en la llamada Operación Aurora. Estos “indios” tenían que ser los chivos expiatorios que pagaran las culpas de los verdaderos “chivos grandes” tantos civiles como militares involucrados, desde la oscuridad, en estos hechos”. Monseñor Felipe González. Vicario Apostólico del Caroní.

“Artículo 43. El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla. El Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad,….” Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

“Artículo 46. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral, en consecuencia: 1. Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes….”  Constitución de la República Bolivariana de  Venezuela.

Artículo 281. “Son atribuciones del Defensor o Defensora del Pueblo: ….8.- Velar por los derechos de los pueblos indígenas y ejercer las acciones necesarias para su garantía y efectiva protección.”  CRBV. 

 

En verdad que esta noticia me conmocionó y no hallaba por donde comenzar. En primer lugar  me duele como humano y venezolano una muerte anunciada, un ser humano negándosele todos los derechos agonizando en una prisión frente a la inminente muerte. En segundo lugar porque tengo una afinidad  con los pueblos indígenas tanto por paseos vacacionales por ese mundo natural del Estado Amazonas y la Gran Sabana,  como la riqueza literaria  que tuve la oportunidad de conocer a través de las ediciones  Ekare - Banco del Libro,  de cuentos, fabulas, mitos y leyendas de la Tribu Pemon y que recreaba con los niños en las escuelas donde me desempeñaba como maestro de aula. Tercero porque tengo conciencia política, histórica, antropológica y  ecológica  sobre nuestros valores originarios para la cultura venezolana y latinoamericana. Y cuarto porque si hay una Constitución que reconoce esos valores es precisamente la nuestra, la que se promulgó en 1999, la cual,  es letra muerta en la actualidad y asombra  el proceso de involución y exterminio de nuestros pueblos indígenas que huyen despavoridos por las fronteras  con Brasil y Guayana por el hambre, la invasión de sus tierras y el ecocidio que está ocasionando el llamado ARCO MINERO que ocupa una extensión de aproximadamente 112.000 Km2 en los Estados de Delta Amacuro, Bolívar y Amazonas. Allí, hace tiempo que desapareció el Estado e  imperan son mafias de poder político, económico y militar, conjuntamente con  la guerrilla colombiana. Además de contratos a empresas rusas, chinas, canadienses, australiano británico, surafricano y estadounidense.



Pero ¿Quién era  SALVADOR FRANCO? ¿Por qué estaba preso desde diciembre de 2019 conjuntamente con 12 miembros más de la etnia Pemon en la cárcel del Rodeo II en Guatire. Edo Miranda? ¿Por qué en todo un año no pudo defenderse, ni siquiera salir de la etapa de detención preventiva? Como señala el abogado, Director ejecutivo del Foro Penal,  Alfredo Romero: Salvador Franco muere siendo inocente y sin poder defenderse de los cargos que se le imputaban.  ¿Por qué no se pudo atender en sus dolencias y enfermedad  como un derecho humano elemental, lo que en efecto lo condenó a morir en prisión? Esta es la historia.




SALVADOR FRANCO era un dirigente comunitario de la Etnia Pemon del Pueblo de Kumarakapay de 44 años de edad y guía turístico de la Sierra Roraima, ubicada en el Estado Bolívar. Desde muy joven se había a conocer esos majestuosos espacios naturales y a vivir compenetrado con su hábitat. Era feliz en sus excursiones y cuenta que le gustaba contar cuentos y leyendas de la región. Para 1999, cuando se promulga la nueva Constitución se sintió  afortunado por cuanto pensaba que ahora si las comunidades y pueblos indígenas iban a mejorar sus condiciones de vida, se les respetaría sus derechos territoriales como habitantes originarios y se expulsaría a los grupos extraños que solo iban con la intención de contaminar y dañar los espacios acuáticos con mercurio por la fiebre del oro.



Todo ese sueño de SALVADOR se vino abajo a partir de 2013. Se aprobó el Arco Minero, plan ambicioso de destrucción ecológica por las riquezas contenidas en el subsuelo y el territorio que debería estar bajo la supervisión y vigilancia de los pueblos indígenas, ahora llegaba mucha gente blanca, extranjera, que no hablaba ni siquiera el español. Todo se derrumbó, como dice una canción, ahora los pueblos indígenas  estaban peor que antes de 1999 y el abandono y el hambre está diezmando la población, que mucho tuvieron que irse por las fronteras de Brasil y Guyana, buscando mejores lugares para vivir. Es bajo ese contexto en que se encontraba SALVADOR FRANCO, ya no tenía los veinticuatro del 2000, sino 44 años y con una familia que mantener. Así que cayó en la trampa del oro fácil, al igual que doce de sus compañeros, cuando un grupo de personas le ofrecieron 15 gramas de oro a cambio de un trabajo que harían el 21 de diciembre de 2019. Así que los montaron en un camión, los uniformaron con trajes militares camuflajeados y los llevaron al Fuerte Militar  Luepa, (también conocido como 513 Batallón de Infantería Selva GD Mariano Montilla)   a buscar unas armas que ya estaban empacadas en un lugar específico. Ese trabajo lo hicieron de madrugada cuando todos dormían, no hubo que forcejear nada ni disparar un solo tiro, había una complicidad interna. Luego el 24 de diciembre se desato una persecución feroz en el sector y detuvieron a los que consideraban sospechosos. Y otros se entregaron con el terror desatado en la zona, garantizándoles  trato adecuado según la Constitución, sanciones de poca monta ya que ellos buscaban a los  autores intelectuales, además les aseguraron  mantenerlos en la jurisdicción como lo establecían las leyes de la República. Esta es la historia que relata Monseñor Felipe González, Vicario Apostólico del Municipio Caroní.



No obstante nada de eso se cumplió. Las promesas se convirtieron en un infierno para sus vidas. Pasaron cincuenta días sin saber dónde los tenían, donde pernotaban. Ni los familiares y muchos menos los organismos de Derechos Humanos les informaban de su paradero. Hasta que a finales de Febrero de 2020 aparecieron en la cárcel del Rodeo II de Guatire. Edo Miranda. Después se pudo conocer mediante los familiares que estaban a la orden de Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Y que habían sido sometidos a malos tratos, torturas y hambre, además de las condiciones pésimas de higiene elemental en sanitarios y celdas, carestía de agua potable y ratas acostumbradas a andar libremente por esos espacios insalubres. Trascendió que fueron procesados por la presunta comisión de terrorismo, conspiración, sustracción de armas, asociación para delinquir, entre otros. En el Juzgado Tercero Contra Terrorismo a cargo del Juez José Mascimino Márquez, en Caracas.




Ese era el reino real  para estos “traidores a la patria” según los improperios que recibían a diario de sus custodios. LOS DERECHOS INDIGENAS celebrados por Chávez, letra muerta,  el sueño de nunca alcanzar. ¡Los Derechos Humanos!   ¿Qué es eso?  Así que pasaron los meses y empezaron a aparecer las enfermedades de diarrea, gastritis. Declara Olnar Ortiz, abogado pemon de los detenidos que para junio de 2020 los indígenas detenidos presentan problemas gastrointestinales con síntomas de amibiasis. No les permitían el acceso de alimentos ni medicinas, por el tema de la pandemia. Desde julio, empiezan a presentar síntomas del Covid19 que denunciamos, pero nunca se le hicieron exámenes de despistaje, ni para ellos ni para nadie en el penal. Varios de los enfermos se fueron recuperando pero no sucedió así con  SALVADOR cuyo estado de salud se fue empeorando hasta llegar a la situación de hoy donde tememos por su vida; él está muy mal, ha perdido mucha masa muscular, mucho peso”. EL PEMON SALVADOR MUERE en PRISION producto de tuberculosis, asociado a lugares donde hay poca ventilación, hacinamiento e insalubridad. Y si a eso le agregas la desnutrición y pérdida de masa muscular,  llega un momento que la enfermedad se hace irreversible, más aun si no es atendida a tiempo. Para el colmo  de SALVADOR, cuando  llega la orden del Tribunal, el 21 de Noviembre de 2020 para ser llevado a un Centro de Salud, es negada. SALVADOR FERNANDO FRANCO PEREZ expira en un maltrecho camastro de la cárcel de Guatire. Estado Miranda, alejado de su familia, de su ambiente natural en la Gran Sabana el 03 de enero de 2021 a las 7.30 de la mañana. Sus últimas palabras fueron: ¡MUCHACHOS SIGAN LUCHANDO POR SU LIBERTAD Y SU INOCENCIA, YO SOY LIBRE YA



Finalmente el valiente cura del Caroní  escribe una carta pública que es historia:

“Los sabuesos investigadores que han hecho. A los gordos no se les puede tocar, pero, si enterrar a los “marginales indios”. Después de un año no ha habido tiempo de investigar, juzgar y culpar los delitos de cada uno. Ya Salvador Franco no necesita juicio. El Señor Juez Justo ya le habrá juzgado y estoy seguro que como al buen ladrón le habrá ofrecido su compañía en el Paraíso. … Hace días Salvador estaba enfermo (¿por malos tratos en la prisión?) Tenía una orden judicial para trasladarlo a una revisión médica. ¿Por qué no se hizo este traslado? ¿Quién lo impidió? ¿La ministra o algún gerifalte de abajo?” Sra. Ministra cuide a sus presos. Esa es una obligación constitucional. Además el día que tenga que sacarlos a la calle para defender al gobierno revolucionario no va a contar más que con enfermos y escuálidos”. Mons. Felipe González. Vicario Apostólico del Caroní.   

jueves, 31 de diciembre de 2020

SOPLO DE ARENA. POEMAS DE INGRID CHICOTE

 

SOPLO DE ARENA.  Poemas de Ingrid Chicote

 


Di la verdad. / Di, al menos tu verdad. / Y después / deja que cualquier cosa ocurra: / que te rompan la página querida, / que te tumben a pedradas la puerta, / que la gente se amontone delante de tu cuerpo / como si fueras / un prodigio o un muerto.  HEBERTO PADILLA. Fuera del juego. 1969.

Nunca habrá palabras / para definir / tanta malditura / enmascarada / nos cambiaron las consignas / por clamores / quisieron nuestras cabezas / agazapadas contra la pared / siempre estaremos / cabeza erguida / de pie / vista al frente / al pelotón / y dé  usted la orden / si se atreve / los corazones / seguirán latiendo / y aunque diga / portami via / che mi sento di morir / Bella ciao he de vivir.  INGRID CHICOTE. Poemario Soplo de Arena.  Julio. 2020.

 


SOPLO DE ARENA es el poemario más reciente de la escritora villacurana Ingrid Chicote. Precedido de breve introito donde sueña con San Agustín, el Santo de la verdad, de la filosofía de la libertad y el amor en Dios. El enigma que deja su sueño es que al final unos guardias vestidos de pretores quieren atrapar a San Agustín  y observa en sus ojos  maledicencia  y desconcierto. Esa revelación fue un impulso para  escribir este poemario, escribe.

Hoy desando los pasos / busco un lugar /  para sentarme a olvidar / lo que ya no viene a la memoria. Este verso iniciático viene a ser como cuando se desteje un mantel de cuatro puntas y en ese proceso se observa el tránsito por el territorio elegido, las identidades naturales y ese olor a las chicharras, al vaivén de los árboles, la brisa benigna y el ancho campo para  los animales silvestres que se retozan y forman grescas. Como se preguntaba el poeta Harry Almela, quien no tiene un patio en su corazón. Ingrid lo recrea de manera festiva, exalta el esplendor de la naturaleza, la recuperación del paisaje como ámbito al que acomodar sus vivencias. << Cualquier ruido de la puerta / era una alarma: / el ladrido de los perros / o el aleteo de las gallinas / todo por un rabipelado o un erizo / la montaña se venía abajo con todo y río / era invierno / y las nubes bajaban a beber agua del manantial / en verano subíamos al pozo / si nos agarraba la noche / podía bajar la bola de fuego / y teníamos que correr por los caminitos >>.



Conforme vamos avanzando en la lectura ordena su propio tiempo, el pasado como una fortuna en su desmemoria y los atisbos espirituales  que se van posesionado de su palabra y sus poderosas imágenes integradoras  de la cueva y los fantasmas, << Esta cueva me enferma / no sé cómo salir / me volveré un enorme gigante / con traje de abadía / y caminaré por encima de la gente / no para pisarla / para irme lejos / sin mirarlos tampoco / han sido suficiente las lapidaciones / al frente de este lugar / me he escondido en esta cueva / he escrito por la libre / no tengo amarras / quiero irme lejos / convertirme en nube de arena / allende el mar >>. 



El yo persiste, es como un acicate en la integración poética y de vida. Es el triunfo de una especial lógica, imposible ya de medir con la realidad. <<Trenzo mis cabellos / para almacenar / pequeñas llaves / que abren la piedad / concentro luz en cada hebra / tránsito por la oscuridad / las manos tantean / el largo cabello / que ahora me acompaña / detengo / embestidas / lustros / el corazón que me queda / enciendo la llama / no olvido /olvido / la compasión / está en la puerta >> Es un credo que conserva en todo el hilo del poema, no se desdice ni se contradice.



 La lírica poética va in crescendo y es como que si la poetisa volviera en si para soltar las amarras de sus angustias y sus  penas. Es allí donde el desenfado hace su aparición desgajando tristezas, quejas y reclamos. Ingrid acusa de manera vehemente  <<He conocido a los muertos / escriben / con buriles y se atraviesan / en las claves de sol / para no pasar desapercibidos / vienen de lejos / controlando los mares agitados / volcado todas sus palabras / en la furia de los huracanes / que vienen a tocar / tangencialmente / la cafetera de la cocina / descubro las paredes / las desvisto / las lleno de mi / con todas las acciones posibles / de nunca volver atrás / A veces un muerto me visita / él no sabe que está muerto / cree que sus grandes huesos / articulan consideraciones / no le debo / eres un muerto / con barbas y canas / con grandes ojos agitados / de muerto / pidiendo oxigeno/ eres el muerto de miedo / por historias/ por el hombre de arena / que viene a buscarte / y tienes  miedo de dormir solo / en tu ataúd / no creas que me importa / yo no convivo / en el mismo cementerio>>



El canto desenfadado llega al clímax  de todo un acontecer violentado, lo que hay es dolor y tristeza pero también un hondo y valiente reclamo impetuoso     << A quien cobraremos / el destierro / ver crecer a los nuestros / en las fotos / tener la vaga esperanza / del reencuentro / no poder estar cerca / para bajar una fiebre / no saber que decirle a los hijos / cuando más nos necesitan / y nosotros / envejeciendo / con todos los dolores / de la distancia / a quien cobraremos / el miedo frente a la puerta / la vida empeñada / a una tragedia / que nunca / pensamos vivir / a quien cobraremos / nuestras heridas / estos dolores metafísicos / la lejanía / los mares de por medio / como en los primeros años / de la humanidad / como cobrar los discursos de los insolentes / de aquellos que sienten / que tiene la verdad en la mano / una daga afilada / para partir la patria a pedazos / y repartirla / con nuestros corazones rotos / por todas partes del planeta/ quien me pagará esta quemada / que llevo en el pecho / este dolor informe / que a veces no me deja respirar / esta nostalgia / este exilio sin haber sido culpable / Cuánto cuesta un gramo de llanto / un encierro / el silenciamiento de la esperanza / quien me debe / nos debe a todos / los días de libre tránsito / de hablar alto / de expresarnos sin miedo a la muerte / quien me debe nos debe / a todos / la sonrisa que nos ha quitado / los abrazos / la familia / los domingos de encuentros / nos debe mucho / ojalá / cuando cobremos / la piedad sea con ellos. >> Este largo poema habla de los vivos, de los que sufren el calvario del exilio y los que quedan en tierras venezolanas. Es una diáspora que se inició por allá por 2014 y que no se ha paralizado hasta esta fecha llegando a más de seis millones de venezolanos trashumantes  en algún punto del planeta. Esto sin contar el dolor en la propia tierra venezolana con el hilo de sangre mortal del asfalto, de las prisiones, de los hospitales, de los fusilados a quema ropa.





Y es que en Venezuela la poética nunca ha ignorado los hechos sociales y políticos que  han marcado historia. El poeta larense Pio Tamaño y su identificación con la libertad contra el régimen dictatorial de Juan Vicente Gómez. Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Adriano González León, etc. en tiempos de Pérez Giménez. Caupolicán Ovalles, José Barroeta, Luis Camilo Guevara, Ely Galindo y Víctor Valera Mora en tiempos de la violencia desatada por Rómulo Betancourt.  Por cierto que la obra del Chino Valera Mora es una de las más celebradas por su alto contenido contestatario, de desenfado y de compromiso social y político. Este gran poeta hizo de la poética un estilo de vida, de tal manera que verso y vida iban tomadas de la mano. Hoy los tiranos han tomado su nombre para identificar el premio nacional de poesía anual, pero sabemos que tanto su obra como su andar en  la vida son contraria a premios y mucho más si es antagónica a su credo ideológico. Los verdaderos  poetas nacieron para ser libres y no estar apegados a razones de Estado ni a chantajes de grupos dominantes en desmedro de las mayorías.






Cierro esta disquisición al último poemario, SOPLO DE ARENA, de la escritora Ingrid Chicote con el penúltimo poema con una mirada de triunfo sobre sus captores, iracunda y soberbia bajo un estilo literario conversacional, hablado   << De dos en dos voy escribiendo / para decirme presente / dentro de las multitudes / no pueden callarme / porque no suelo decir mentiras / no podrán derrotar /  el verbo / la palabra creadora / ni mucho menos esta mirada / siento  de cerca / cuando me pasa por un lado / el espanto / que acecha con todo y centinela / pero yo guardo bajo mi manga / una linterna vaporosa / para interrumpir los efluvios / de toda maldad inclemente / vade retro / digo y aunque no rezo el trisagio / espanto a los fantasmas / que vienen a calcinar / mis libros / no puedo cantar lo bello / porque para mí / esto es un tiempo de tortura / no puedo celebrar alzando / una copa irreal / cuando todo el vino / se encuentra encarcelado / la risa llena de llanto / y la misma indignación / que cuando los yerbajos / mueren de sed / no es un tiempo para la alegría / claro que no / pero si me toca / la comparto entre los pocos amigos / que aún me quedan / hoy no ha habido comida / pero no importa / hay mucho guarapo de ramas / con el que se puede mitigar / la terrible sed de justicia / si es que la justicia tiene sed / si es que quiere venir a imponerse / Temis ha sido enterrada / bajo el tridente de Poseidón / en nueva tragedia / donde Zeus y Hades / reinan juntos / en sus juegos de poder >>



miércoles, 23 de diciembre de 2020

 

LA HISTORIA DE LA LECHUZA ANDARIEGA



HOMENAJE POSTUMO A YRAIMA VASQUEZ BITRIAGO

 

Yo conocí una titiritera que se llamaba La Lechuza Andariega.


Una vez me encontraba en la ciudad de Guanare,  del Estado Portuguesa en Venezuela, visitando un tío que era muy rico porque tenía un puesto de venta de flores en el mercado principal de la ciudad. En una de esas me fui a recorrer las calles de la ciudad y pasando  por  la Plaza Bolívar vi a lo lejos un nutrido grupo de niños sentaditos en el piso, muy atentos, frente a un teatrino de tela roja, disfrutando de un cuento a través de sus personajes.  Recuerdo, era una leyenda conocida como “El Silbón” con sus personajes como Don Hilario, la niña Marisela,  su mamá  y un personaje bien feo que se llamaba el silbón. Aunque llegué cuando estaba terminando la obra, me quedé para conocer a los titiriteros porque siempre me ha gustado ese mundo mágico de las marionetas y los títeres, entonces vi salir a una señora, no tan vieja, de piel morena y ojos vivaces, muy agradable de vista, con una enorme lechuza de cara redonda blanca con ojeras grises, enormes ojos y grisáceo su cuerpo revestido de plumas amarillentas, y con un sombrerito muy simpático. Ella movía a la lechuza entre los niños y los adultos, se posaba sobre la cabeza de los niños que disfrutaban y la acariciaban con sus tiernas manitos. Al final hablo la lechuza y dijo que su nombre era LECHUZA y su apellido ANDARIEGA porque le gustaba viajar sin parar en ninguna parte. Al final la lechuza desplegó aún más sus alas y se perdió, metiéndose entre el teatrino que ya cerraba sus cortinas.




Yo estaba admirado con el breve espectáculo y la mirada enigmática de la lechuza  me llenó de curiosidad y me quedé hasta que desarmaban el teatrino, guardando  en grandes maletas y cuál es mi sorpresa que la titiritera con la lechuza se me acercó y me dijo, amablemente: “-Usted joven, que desea saber, en que lo puedo ayudar, yo soy la lechuza andariega para servirle”. Yo, un poco nervioso, le dije que sentía curiosidad por el nombre tan original.  Ella, sonriente, con una mirada penetrante parecida a su lechuza, me respondió: “-Ay hijo, es una historia muy larga que no puedo contarte acá porque debo volar a otro lugar, pero como estas interesado  y nadie me ha preguntado eso, te invito al Teatro de Títeres de Guanare donde tengo mi taller y con mucho gusto te cuento la historia, te espero mañana a las tres, ah y se puntual porque la Lechuza Andariega no espera”.


Así que fui puntual a la cita, ella me saludo cariñosamente y recorrimos unos largos pasillos del hermoso Teatro de Títeres de Guanare hasta llegar a su taller donde había títeres y marionetas de diferentes tamaños. Sentado frente a ella, esto fue la historia que me contó: “-Era yo una niña de 13 años que  me gustaban mucho los animales, como a todo niño de pueblo, pero sentía mucha atracción por los pájaros y aves. Tenía un gato completamente negro, un perro azabache, un loro travieso que escandalizaba en las mañanas repitiendo mi nombre y una enorme ave blanca de terciopelo que me acompañaba en mi cuarto y  la que yo le contaba mis secretos. Una vez estando en mi cuarto, reposando del mediodía, escuche una algarabía en el patio entre el perro que ladraba y mi abuela que gritaba pidiendo auxilio. Yo, que estaba dormitada, salte de la cama y vi que mi abuela espantaba al perro que quería abalanzarse sobre una algo que no distinguía, vi  que movía sus alas y emitía un sonido lastimero y estridente como diciendo no me maten, no me maten, allí supe que era un pájaro raro. Entonces agarre al perro por el cuello y lo amarré. Mi abuela asustada exclamó: - “Ese pajarraco trae la muerte, hay que sacarlo de esta casa, meterlo en un saco y botarlo, pero no hay que tocarlo con las manos. Pero el ave ni siquiera se movía, estaba indefenso y sus ojos centelleaban de angustia como esperando la muerte. En cambio yo sin conocer esa clase de ave, lo que sentí fue compasión y le dije a mi abuela que fuera a calmar al perro que seguía latiendo, sin embargo insistía que había que sacar ese pajarraco porque anunciaba la muerte, entonces le dije: - De dónde saca usted eso que ese pájaro anuncia la muerte, no parece muy bonito, pero no es para tanto abuela, déjeme ver que le pasa, porque   además de asustado parece que le duele algo. Entonces  mi abuela se  interpuso entre el pájaro y yo, diciéndome: - “Niña Iraimita hágame caso, ese animal es diabólico, llama a la muerte y a las brujas, hay que sacarlo en un saco”. En ese momento llego mi madre y escuchando la grisapa  se acercó al  patio y dijo: “-Por Dios que está pasando mamá, ¿Qué hace esa lechuza aquí, ¿Quién la trajo? No me digas que tu Iraimita”. Y yo le respondí: - Madre yo no la he traído, debe ser que cayó allí y el perro empezó a ladrar y mi abuela se asustó, eso fue todo. Mi abuela insistió: “-Ese animal raro y feo anuncia la muerte, así  lo he leído por ahí en las santas escrituras y hay que sacarlo antes que vaya a ocurrir una desgracia”. De allí que mi madre tratando de consentirme dijo: “- Bueno mamá, no es para tanto, esas  son supersticiones que hay en este pueblo, vamos a calmarnos, primero vamos a ver el estado de la lechuza y luego veremos que hacemos, pero no podemos echarlo a la calle. Ustedes no conocen las lechuzas, son animales inofensivos. No hacen daño, más bien hay  cuidarlos”. Pero mi abuela terca dijo: “Bueno, en esta casa no mando yo, me voy para la casa de mi hija Teresa hasta que saquen esa lechuza horrible de aquí”. En ese momento llegó mi padre del trabajo y habló: -“Señora Clementina, Juana, Iraimita, vamos a hacer una cosa, por los momentos vamos a calmarnos, yo tengo en mi biblioteca una enciclopedia sobre aves venezolanas y voy a buscar que dice sobre estas aves, no podemos quedarnos solo con la argumentación de la Iglesia Cristiana, vamos a ver que nos dice la ciencia veterinaria. Muchas veces nos dejamos llevar por la ignorancia y las supersticiones por leyendas contadas oralmente que van de generación en generación hasta nuestros días, pero que están alejadas de la realidad. Esta noche, después de la cena vamos a leer en familia sobre las características de esta ave y mañana temprano tomamos una decisión. Por lo pronto pongámosla a buen resguardo y veamos su estado de salud.



-          Hijo, ¿cómo es que Usted se llama?

-          Me llamo Eduardo Rafael

-          ¿Estás aburrido, quieres que termine rápido?

-          No,  Señora Lechuza….para nada, la estoy escuchando fascinado con la historia

-          Está bien  continuo.

Esa noche buscamos una cobija vieja para abrigarla, mi padre la revisó y observo un ala rota, seguramente por alguna piedra que le lanzaron.  Con mucho cuidado la curó, le puso un entablillado y me dijo: “mañana la llevamos a un veterinario amigo para que la revise y luego la llevamos al zoológico”. A lo que yo le dije: “Papá  yo me comprometo a cuidarla en las tardes cuando venga de la escuela, no es necesario llevarla al zoológico, que sabes tú si se la dan de comer a los tigres o a los leones”.  Está bien hija, me dijo, pero después de la lectura que vamos a hacer   esta noche.


Así que esa


noche en mí cuarto con mi mamá, mi papá empezó a leer, pausadamente, lo siguiente… déjame acordarme: “-Ave del orden de los estrigiformes o rapaces nocturnas”…  más adelante encontró lo que andaba buscando y leyó en voz alta: -“Si una lechuza se posa en el techo o revolotea cerca de una ventana, anuncia el pronto fallecimiento de una persona…” Yo me iba muriendo y mi corazón latía fuerte como esperando algo más. Y en efecto llegó  al leer: “Cuando los curas españoles  llegaron a América Latina difundieron la creencia de que las lechuzas eran criatura malignas, utilizadas por el demonio y las brujas en sus ritos malignos. Dichas creencias fueron pasando de generación en generación hasta nuestros día, por eso es que cuando una persona ve cerca de su casa una lechuza insulta y grita para asustarla y hacerla ir.”  Entonces yo,  emocionada y llena de alegría,  levanté  mi mano y hable: -Papá, entonces no es cierto lo que dice mi abuela, son creencias y la lechuza se puede quedar en casa. MI madre que estaba atenta dijo: Esta bien mi amor déjame ver como convenzo a tu abuelita.



Así fue que esos meses de atención a la lechuza fueron los días más felices de mi vida, me enteré de que se alimentaba de ratones, lagartijas, murciélagos, pájaros pequeños, arañas. Bueno, pero no te voy a contar como la alimentaba porque esa es otra historia.  Me puse experta en el conocimiento de esas aves que existen no solo en Venezuela sino en los cinco continentes. Todas las tarde al llegar del colegio me encargaba  de la recuperación de la lechuza y hasta el perro y mi gato se pusieron celosos porque yo la consideraba mi mascota preferida, pero al final se hicieron amigos y no la molestaban para nada

-          ¿Y tu abuela, regreso a casa?  Pregunte a la lechuza

-          Si, duro quince días afuera. Después, hasta protegía a mi lechuza. Lo que si me dijo fue que no dijera a nadie que yo tenía esa lechuza en casa porque iban a querer que la sacara, ya que ese pueblo era muy creyente. Yo se lo prometí, y aunque me moría de las ganas por contarlo,  era mi secreto bien guardado. Y solo ahorita que te lo estoy contando a ti Eduardo.

-          ¿Y qué paso después? Estoy ansioso por saberlo

-          Buen Eduardo viene la parte triste y alegre y porque yo decidí llamarme La Lechuza Andariega.

La lechuza se fue recuperando, y en esa medida fue tomando vuelo y se posaba en la mata de mango del patio y allí pasaba horas quietica, dormida y bajaba a comer y hacernos compañía. Ella dormía de día y en la noche salía a volar por allí hasta que en la madrugada sentía su regreso con su canto, que era como un tintineo metálico. 




Un día vi que en la mata de mango le llegó a su lado otra lechuza, entonces ya eran dos. Y yo feliz porque seguramente se enamoraban y tendrían  sus pichones  en casa o hacían su nido en la mata de mango.  -Pero hijo mío  no fue así.  Ya mi padre me había preparado para lo peor diciéndome   que las lechuzas ni los pájaros debían enjaularse porque ellos eran libres y si tenían alas era para volar en libertad, aunque yo no me ganaba para la idea de no verla nunca más y esperaba que ese día nunca llegara. -Pero, como todo llegó Eduardo y fue en  un diciembre.  Vino la lechuza que siempre la acompañaba, bajaron a comer y después volaron  haciendo un círculo en el cielo,  hasta que finalmente cantaron con su sonido característicos, yo no lo podía creer y siempre me asomaba al amanecer y en  la tarde a ver si estaba posando en la mata de mango. Pero nunca más volvió por estos lugares. Por eso  sufrí desganos y hasta me raspan ese año escolar porque me hacía falta mi lechuza y estaba muy desganada y no tenía ánimo de nada.

 


-          Y no me ha contestado porque decidiste llamarte  la lechuza andariega

-          Bueno eso es más fácil hijo, ya es el final

Resulta que por aquí por Guanare nos visitó un titiritero famoso de Argentina de nombre Javier Villafañe y su grupo de títeres se llamaba LA CARRETA ANDARIEGA, con un espectáculo muy vistoso  y hermoso y explicaba a los niños que el andaba con su carreta andariega por  Venezuela y otros países visitando pueblos llevando su alegría a los niños, que él era un andariego. Así que yo pensé,  cuando  crezca voy a tener mi propia compañía de títeres y la voy a llamar LA LECHUZA ANDARIEGA y  que me llamen así. Y esta es la historia de una niña que conoció y amo a una lechuza andariega, que seguramente no viva aún,  pero estarán los hijos de sus hijos recorriendo el mundo.



Y me  fui de allí emocionado por esta historia, que juro fue así como se la estoy contando, pensando que yo también tenía que ser titiritero.

 

Angel Gustavo Cabrera.  Buenos Aires. 22/12/2020.