lunes, 14 de marzo de 2016

Venezuela De MisTormentos

VENEZUELA  DE MIS  TORMENTOS.    Por  Angel Gustavo Cabrera           10-03-2016

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Niña que bordas la blanca  tela/ Niña que teje en tu telar/ Bórdame el  mapa de Venezuela/ Y un pañuelito para llorar.  Tomado del Folklore Nacional

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Pajarillo verde, como no quieres que llore/ Pajarillo verde, como no voy a llorar/ Ayayayai, si una sola vida tengo/ Pajarillo verde, y me la quieren quitar.  Tomado del Folklore Venezolano
“No somos los dolientes de esa tragedia, ni es el ideal de una humanidad justa, escrito con toda la candidez y el desparpajo posible, lo que hoy en día se entierra en los países del Este. Son las honras fúnebres de una estafa capas de enredar a millones de hombres y mujeres que lucharon por cualquiera de esos libritos que desde Aristóteles hasta el sol de este día concibieron una transformación de la vida y repudiaron la quietud y el conformismo. El delincuente es Kruschev, repudiando los crímenes de Stalin y masacrando al pueblo húngaro. El delincuente es Honecker, denunciando las consecuencias del nazismo y viviendo como un emir kuwaití en una residencia exclusiva y campestre en la Lagunita de Berlín. No fallo el segundo Dios que me invente en la vida, aquel que pregonaba el asalto al cielo, el cambio de la vida. Falló el Vaticano”.  José Ignacio Cabrujas. Publicado  en el Diario de Caracas. 02 de Junio 1991.

Escribo este artículo con mucho dolor, es como abrir los ojos y ver a mi país que se está derrumbando, que se está cayendo a pedazos, y sin hacer poder hacer nada o muy poco. Aquí nací, por allá por 1954, de niñez pobre, pero nunca triste. Aquí crecí con los valores de honestidad, responsabilidad y solidaridad que me inculco mi madre y mis maestros de escuela. Aquí me hice profesional y funde una familia. Aquí me hice revolucionario y luchador social pensando en un futuro próspero y soberano. Aquí me hice viejo, con la tristeza y  asombro ante unos imbéciles que no entendieron cuál era su papel histórico desde hace 17 años que gobiernan mí país.
¿Que queríamos y que tenemos?  Queríamos un país que profundizara su desarrollo agrícola e industrial; de mayores empleos para su población joven;  que se elevara la calidad educativa desde el preescolar hasta la universidad; una verdadera seguridad ciudadana; mejoras en la atención pública de la salud gratuita; un país democrático y respetuoso de los derechos humanos; de libertad de prensa; un país que acabara con él flagelo de la pobreza; un país que saliera del parasitismo petrolero;  en fin un país apuntalado hacia el siglo XXI inspirado con  buenos gobiernos independientes de potencias extranjeras y jugando un papel internacional de vanguardia frente a los problemas mundiales. Pues, parece que era mucho pedir o no lo merecíamos, como dijo una vez Rafael Caldera: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”.  Pero, como dice una frase “Ni tan calvo, ni con dos pelucas”. De lo que aspirábamos a lo que tenemos hay una gran diferencia. Después de tres periodos de gobierno, casi veinte años,  entre Hugo Chávez y Nicolás Maduro el balance es desolador: Una economía rentista que no tomó las previsiones ante los vaivenes del mercado petrolero internacional y derrochó sus ingresos hasta la saciedad estimulando la corrupción más espantosa de toda nuestra vida republicana. Veamos lo que dice el dirigente Carlos Tablante del Movimiento al Socialismo, co-autor del libro “El Gran Saqueo”: “Desde ese neo caudillismo que representaba Chávez se promovió un asalto a las instituciones públicas por la vía de sus amigos de  promoción o de sus conocidos dentro de su formación militar, y fue militarizando al Estado. Un Estado que, además, tiene el control de todos los ingresos del país cuando se asume el concepto del Estado propietario a través del control de cambio, y todo lo que el país percibía por concepto de petróleo era administrado por ese Estado en medio de un ambiente de improvisación y desorden que facilitaba la corrupción, la cual está estimada en 300.000 millones de dólares”. Esta corrupción tan alarmante forma parte de un record para la   mal llamada “revolución bolivariana”    

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Un país, donde el gobierno actual no dudó ni lo pensó en entregar una de la más grandes minas de oro de Venezuela conocida como “Las Cristinas” a la empresa trasnacional canadiense Gold Reserve,  de la que se asegura   tiene 30 millones de onza en reservas probadas del mineral, sin importarle la destrucción ecológica de uno de los territorios  con ecosistemas sensibles, por lo que es considerado parques nacionales protegidos. Todo esto a cambio de un préstamo de cinco mil millones de dólares pagadero en dos partes, con lo cual se atenderá la contingencia económica actual. Y uno se pregunta qué diferencia hay con el pasado cuando se entregaron las concepciones petroleras a empresas trasnacionales.   
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Un país donde campea la inseguridad ciudadana con robos a cualquier hora, con bandas organizadas desde las cárceles a través de los llamados pranes, especie de líderes, que aun  estando presos,  operan a través de redes delincuenciales. En la práctica hay una suspensión de las garantías después de las ocho  de la noche. Venezuela ocupa un deshonroso segundo lugar entre los paises con más homicidios en el mundo según una clasificación de la ONU, con una tasa de 90 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Esta situación supera con creces el pasado reciente.

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Un país sumido en una dependencia alimentaria porque el gobierno destruyó la producción agrícola en desarrollo y lo cambio por una economía de puertos, es decir comprar afuera lo que aquí se producía. Para comprar algunos productos indispensables como la harina pre cocida de maíz, harina de trigo, aceite, café,  pasta, leche, margarina, etc. hay que hacer interminables colas de casi un día frente a un sol  inclemente, soportando la angustia de agotarse el producto cuando el turno de comprar. Por otra parte la inflación hace estragos en los mermados sueldos y salarios por lo que aumenta el hambre en los sectores populares y se reduce la ración a consumir diariamente y  aparece la desnutrición en nuestros niños y adultos de la tercera edad. Esta situación es desesperante y eleva los niveles de estrés y desesperanza frente a un gobierno que se hace el sordo. Igual sucede con las medicinas que necesitan los enfermos para sus tratamientos. Cuando llegan a los expendios farmacéuticos se agotan rápidamente y muchos pacientes han fallecido por la falta de un medicamento a tiempo. Y decían que iban a acabar con la pobreza y desnutrición del pueblo
Un país con una alta tasa de desempleo, donde su población en edad productiva forma parte de la llamada economía informal y la buhonería, tales como ventas de café, empanadas, mercancía seca, plátanos, frutas en semáforos de avenidas principales. Mención aparte los llamados bachaqueros, personas desempleadas de los estratos sociales pobres y medios, los cuales pasan  todo el día cazando donde están los productos regulados para comprarlos y revenderlos 22 veces su valor. Esto es originario de la llamada revolución bolivariana

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Un país con los mismos problemas educativos del pasado, solo que ahora triplicados. Nuestra educación sigue siendo un fraude, una estafa. Soporta una estructura burocrática gigantesca y un servicio educativo pésimo: bajos sueldos, escuelas deterioradas, docentes que no cumplen con su trabajo, universidades ahogadas con bajos presupuestos por lo que permanentemente están llamados a paros y protestas. El régimen chavista creo una estructura educativa paralela ideologizada, a través de las llamadas misiones, que ha resultado un fiasco y un fracaso para la nación.
Un país con unos aparatos institucionales de justicia entregados a los designios de Nicolás Maduro y su grupo. El  Tribunal Supremo de Justicia, La Fiscalía General de la República, La  Contraloría, La Defensoría del Pueblo, hacen un coro de voces del poder central. No hay rastros de la más mínima independencia o diferencia entre ellos acerca de  temas nacionales como son los presos políticos, la corrupción administrativa, las decisiones del Presidente de la República. Por ejemplo recientemente en la población de Tumeremo, Edo. Bolívar,  hubo la denuncia de 28 personas desaparecidas presuntamente por un enfrentamiento entre bandas que se disputan el control de las minas de oro. Lo que no dicen es que esa zona se ha instalado  el terror y la angustia. El diputado De Grazia denunció  “que en Tumeremo operan 5 bandas delictivas, con complicidad de autoridades. Desde el 2000 se institucionalizó la masacre en Bolívar. La mayor ocurrió en Las minas de Las Paraguas, pero al igual que hoy, el gobernador Francisco Rangel Gómez, dijo que era un invento”.   Mientras que el defensor del pueblo Tarek William Saab señaló de manera lacónica  que “hay indicios que demuestran hechos punibles”, pero se reservó  otras informaciones del estado de anarquía que allí imperan frente a las miradas cómplices de autoridades oficiales y políticas. 

Este es el país que tenemos a grandes rasgos. Peor de cómo estaba hace casi veinte años. Secuestrado por una falsa ideología socialista que pregonan sus pocos defensores,  muchos  enchufados al poder,  exprimiendo lo que queda de nuestras riquezas mineras, entregadas a trasnacionales  extranjeras. Un socialismo que empeore lo que antes existía no puede llamarse jamás una revolución socialista del siglo XXI. Lo triste de todo este asunto es que más temprano que tarde debemos comenzar de nuevo,  y todos estos años habrá que echarlo en el basurero de la historia, pero eso sí, cobrándole con la justicia a sus responsables que destruyeron este país. Los que hallan muertos entonces será la justicia divina. Por lo pronto la mayor tarea trascendente es salir de este gobierno por los mecanismos legales establecidos,  con la mayor paciencia, firmeza y claridad posible.

Finalmente quiero agregar que la reflexión de José Ignacio Cabrujas se puede parafrasear con la realidad que tenemos en Venezuela, y que desafortunadamente  este reconocido dramaturgo no pudo  llegar a escribirla por su desaparición física el 21 de Octubre de 1995 en Porlamar, cuando no había ni siquiera comenzado  esta locura que arrancó desde el nuevo siglo XXI. Ahora yo la parafraseo así: Nosotros, los dolientes de esta tragedia nacional, asistiremos muy pronto a sus honras fúnebres y no culparemos al viejito Marx, a Lenin, Mao, ni siquiera al librito comunista de esta impudicia criminal y abyecta que ha caído sobre Venezuela, culparemos a Hugo Chávez, Nicolás Maduro y a todos aquellos responsables de esta nefasta historia que empezó a escribirse hace diecisiete años. 


jueves, 25 de febrero de 2016

PRESOS POLITICOS Y AMNISTIA. Por Angel Gustavo Cabrera

PRESOS  POLÍTICOS Y AMNISTÍA.    Por Ángel Gustavo Cabrera

“Cuando luchaba, luchaba contra el sistema no contra la gente. Cuando hay cambios hay gente que los acepta, otros se acomodan y algunos los rechazan. Siempre se debe buscar la mejor solución, la más sabia y la que puede hacer que la gente se comprometa y sea feliz.”  Lech Walesa, premio Nobel  de la Paz. 1983.
 
Recientemente estuvieron en Venezuela tres figuras relevantes a nivel mundial, Oscar Arias, premio Nobel de la Paz 1987, ex presidente de Costa Rica y quien jugara un papel importante en el proceso de paz en Centroamérica hace algunas décadas. Nontombi Naomi Tutu, hija de Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz 1984, activista de los derechos humanos surafricana que dedica especialmente a los temas de violencia de género y educación a través de una Fundación creada. Y Lech Walesa, premio Nobel de la Paz 1983, ex líder sindical polaco en los astilleros de GdansK y ex presidente de su país, el cual trajo un mensaje de diálogo, entendimiento y organización pacífica de la sociedad para alcanzar los cambios a los que se aspira. Fueron invitados por La Asamblea Nacional para intervenir en una sesión solemne por la liberación de los presos políticos y, en particular de Leopoldo López, al cumplirse dos años del encarcelamiento del dirigente opositor. Todo esto en el marco de la aprobación en primera discusión de la Ley de Amnistía que propone la mayoría de los diputados de la recién electa Asamblea Nacional.  Hasta aquí todo parece bien. Lo dañino es la actitud de los diputados oficialistas y el Gobierno Nacional. En vez de escucharlos en el Parlamento Nacional, no asistieron en señal de rechazo y desprecio, igual conducta tuvieron las altas autoridades gubernamentales, quienes deberían ser garantes del Estado Democrático y dialogar, se cierran en sus dogmas y visiones unilaterales, alejándose de la gran mayoría que voto por un cambio en el país. Lo que sucede es que no tienen una postura democrática, el poder los ha envilecido, convertidos en reaccionarios y de tendencias fascistas.


¿Quiénes están presos? ¿Por qué se consideran presos políticos? ¿Qué coyuntura hay en el país en la necesidad de una Ley Nacional de Amnistía a partir de 1999?


En primer lugar, es necesario recordar que cuando Chávez llega a la presidencia en 1998 por vía electoral no encontró presos políticos porque los presos de los  últimos alzamientos militares fueron liberados e indultados por el fenecido Rafael Caldera, del cual el mismo Chávez salió favorecido,  perdonándole su pena  por el Golpe de Estado de 1992. De tal manera que los presos políticos actuales provienen de todas aquellas personas que han estado involucrados en beligerancia social  y de protesta a partir de 1999, entre ellos la intentona golpista contra Chávez de 2002, las protestas a lo largo de todos estos años y la más reciente las protestas del año 2014 que se extendieron por todo el país contra la deteriorada situación económica la inseguridad social,  de la cual  el gobierno en vez de buscar el diálogo y la conciliación actuó con represión sacando los militares a la calle con un saldo cruento de  43 vidas asesinadas. Hay presos políticos hombres y mujeres, dirigentes sociales, obreros y políticos, jóvenes  estudiantes,  militares y policías.  Se consideran presos políticos porque fueron detenidos y apresados por participar en actos políticos diversos en virtud del derecho constitucional a la protesta (Artículo 68), incluso, muchos de ellos con expedientes acusatorios construidos en los propios tribunales por órdenes expresas del Poder Ejecutivo.



En el caso concreto del dirigente político del Partido Voluntad Popular, Leopoldo López, el gobierno lo acusa de dirigir las acciones violentas de Febrero de 2014 y a través de sus órganos de justicia lo condenan por “asociación para delinquir” según la Ley Contra la Delincuencia Organizada, es decir un hecho político es desviado hacía el delito organizado. Esta torcida interpretación de la justicia es propia de gobiernos dictatoriales que se dan a la tarea de criminalizar toda acción de protesta y negarles el derecho a la justa defensa. ¿Hay una coyuntura favorable para aplicar una Ley de Amnistía en nuestro país?  Si la hay, porque los motivos de las protestas están vigentes y en medio de la crisis aguda que atraviesa el país se necesita un ambiente de paz y de diálogo. En segundo lugar es evidente que en nuestro país no hay Estado de Derecho y que las Instituciones de Justicia están controladas por el Poder Ejecutivo, si la cúpula política dirigida por Nicolás Maduro y Diosdado Cabellos dicen que esa Ley no se debe aplicar, entonces el TSJ, la Fiscalía y el Defensor del Pueblo se arrodillan ante ese mandato. Hoy nuestros presos políticos tienen la posibilidad de ser escuchados porque hay una Asamblea Nacional que no obedece a los designios de Miraflores sino a las leyes y a la protección de los derechos humanos.

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El problema de fondo por lo cual el gobierno se niega a reconocer la Ley de Amnistía es porque se considerarían derrotados y legitimarían a sus opositores. Pero este es un punto de vista mezquino, contrario a los derechos humanos y a la esencia   de un sistema democrático, donde el gobierno es el más interesado en dialogar y establecer puentes de acercamiento. Además que es Constitucional y le corresponde a la Asamblea debatirla y aprobarla (Articulo 187, numeral 5 de la CNRBV). Pero la bancada oficialista, ni siquiera se dignó en participar en la Comisión encargada para la revisión y aprobación en segunda discusión, sino que de plano la negó de manera absoluta,  alegando que allí no está el sentir de las víctimas. En ese sentido cabe señalar que los presos políticos no están allí por ser criminales o pertenecer a bandas criminales, sino por acciones políticas y de luchas sociales. En todo caso las victimas existen pero le corresponde al gobierno buscar a los victimarios, que de seguro están en sus órganos represivos policiales, militares, y colectivos civiles aupados y protegidos por el gobierno del Señor Nicolás Maduro. Lo que sucedió es que en todo este proceso de gobierno chavista se acostumbraron a ver al país como una simple bodega donde se despachan y se dan el vuelto. El ex presidente Oscar Arias, lo relata de otra manera: “Hugo Chávez llegó al gobierno por la urnas, el pueblo lo escogió, pero utilizó el poder para socavar las instituciones democráticas. El perjuicio ha llegado al extremo de haber terminado con la separación de poderes, que es la esencia de la democracia desde los tiempos de Montesquieu. Hoy el Poder Judicial recibe órdenes del Poder Ejecutivo. En definitiva, Chávez utilizó el poder para hacer de Venezuela lo que es hoy: Un Estado fallido.” El Nacional. 21-02-2016.   

En la historia venezolana y mundial hay ejemplos de amnistía y la intención es siempre la misma, la busca de un proceso de paz y reencuentro de sus ciudadanos con sus diferencias políticas. Es el reconocimiento de que las cosas no se hicieron bien y se debe buscar nuevos derroteros. Repito, en este proceso no hay vencidos ni vencedores. En el caso venezolano muchos dirigentes políticos afectos al gobierno y a su ideología participaron en el proceso guerrillero de los años sesenta y los siguientes años y recibieron medidas de gracia para actuar abiertamente: Ali Rodríguez Araque, David Nieves,  Ramón Elegido Sibada (conocido como Comandante Magolla, recién fallecido), Ramón Morales Rossi, el ex presidente  Francisco Soto Rojas, Julio Escalona, etc.  Elías Haua era un dirigente estudiantil universitario que se encapuchaba en las protestas contra los gobiernos de la Democracia Representativa y quemaba cauchos y entorpecía la paz ciudadana. Nunca estuvo en prisión ni calificado de delincuente. Pues bien, los que ayer convocaban a manifestaciones, participaban en protestas violentas con saldo de heridos y muertos, hoy se olvidan de ese pasado, sufren de amnesia criminal como dice el joven dirigente Héctor Rodríguez, diputado y jefe de la fracción parlamentaria del llamado Bloque de la Patria.

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viernes, 19 de febrero de 2016

DE LA MODERNIDAD A LA POSMODERNIDAD.

DE  LA  MODERNIDAD  A  LA  POSMODERNIDAD.  Angel Gustavo Cabrera




“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé…En el quinientos seis y en el dos mil también “CAMBALACHE,  Enrique Santos Discépolo

“Estoy cada vez más convencido de que los conceptos de los que nos servimos para concebir nuestra sociedad  -toda sociedad-  están mutilados y desembocan en acciones inevitablemente mutilantes.”  Edgar Morín.  El Método.  Tomo I  La naturaleza de la naturaleza.


“El peligro de la técnica no reside únicamente en la índole mortífera  de muchas de sus invenciones sino en que amenaza en su esencia al proceso histórico. Al acabar con la diversidad de las sociedades y culturas, acaba con la historia misma”  Octavio Paz. In/mediaciones
Algunos historiadores ubican el inicio de la modernidad con la llamada Revolución Industrial en Inglaterra,  a finales del siglo XVIII,  sin embargo  creo que las bases precursoras están presentes  desde El  Renacimiento y el florecimiento de la cultura, las artes, los descubrimientos  geográficos  y científicos, ocurridos varios siglos antes. Surge la ciudad como centro de ´poder sobre el campo. Escribe Ernesto Sábato En “Hombres y Engranajes” lo siguiente: “El fundamento del mundo moderno es la ciudad; la sociedad resultante es dinámica, liberal y temporal. En este nuevo orden prevalece el tiempo sobre el espacio, porque la ciudad está dominada por el dinero y la razón, fuerzas móviles por excelencia. La dinámica es una rama moderna de la física, contemporánea de la industria y de la balística del Renacimiento; los antiguos sólo habían desarrollado la estática.” Más adelante agrega: “Desde el renacimiento, la ciencia y la filosofía se habían lanzado a la conquista del mundo objetivo. Aspiraban a develar las leyes que rigen el funcionamiento del Universo, para ponerlas al servicio del hombre”.   De tal manera que entre los siglos XVIII y XX la modernidad tiene su absoluto dominio en casi todo el planeta. Sus características así lo definen: Surgimiento de la Ilustración; Fin del absolutismo y la concentración del poder en manos del Rey; Se abren las compuertas de los derechos  individuales, la libertad de pensamiento, la iniciativa privada y la igualdad de los ciudadanos frente a la ley. Es la era del capitalismo donde la razón y el dinero son los verdaderos promotores del desarrollo de la ciencia, la tecnología y el “progreso”, es en la práctica su fin último.  Una ciencia que estudio el universo, la naturaleza y extrajo de allí los grandes fenómenos y los incorporó a la gran maquina técnica-industrial a partir de los grandes inventos. Edgar Morín señala: “En el siglo XIX occidental, sobreviene una metamorfosis interesante en el seno de las megamaquinas sociales: estas se industrializan, creando y desarrollando, primero en algunos sectores, después en todo el tejido social, las máquinas artificiales de prótesis. La máquina artefacto emprende su vuelo” Entonces vemos como desde la invención de los artefactos eléctricos y manuales caseros sustituyeron, por una parte, la intervención manual e intelectual del hombre y lograr  el bienestar humano sin mayor esfuerzo. Incluso hasta intervenciones quirúrgicas para remplazar órganos humanos. Pero esto no es todo, la modernidad introdujo cambios significativos en los medios de transporte, producción alimentaria, la gran industria paso a una fase transnacional, surge la explosión de conocimientos, las disciplinas, especialidades y enfoques científicos; La naturaleza perdió el carácter divino o semi divino de las culturas originarias para convertirse en un simple medio; el crecimiento poblacional es inusitado igual o superior al crecimiento económico; El hambre, las guerras mundiales, y entre naciones, por interés económicos y  territorial, el trabajo asalariado, la contaminación ambiental, el uso de la energía petrolera en sustitución del carbón; las diversas formas de ejercicio político del poder (democracias, dictaduras, regímenes autoritarios, etc.), el racismo, el apartheid africano, el neocolonialismo y la independencia de nuevas naciones, la fase imperialista  de las grandes potencias Estados Unidos y la Unión Soviética. Todo este proceso, que comenzó hace tres siglos, deja un paisaje desolado, árido, poco esperanzador. Escribe Rigoberto Lanz en su libro “El discurso Posmoderno. Critica de la razón escéptica” una interesante reflexión:   “Buena parte del malestar posmoderno de las elites en el mundo entero proviene del inocultable desastre al que conduce el modelo tecnológico imperante. El estado de cosas es suficientemente aterrador para andar con eufemismo. A tal punto que podría pensarse sin necesidad de escandalizar que el globo terráqueo marcha ineluctablemente a un colapso ecológico. Un modelo eco-depredador que esta estructuralmente articulado a la esencia de la civilización occidental, impera hoy impávidamente  en todos los confines de la tierra. Solo la sensibilidad ecologista, logra aquí y allá ciertas restricciones al proceso de degradación ambiental.” 
Sé que mucha gente se está preguntado: ¿Cuál ha sido el costo de todo lo logrado en los últimos siglos XIX y XX?  Si, nadie niega los grandes logros en  el asunto tecnológico, la población crece aumentado su edad cronológica, la explotación agrícola y pecuaria, el control de las enfermedades, mayor producción alimentaria, la comunicación globalizada, la producción de vehículos, artefactos eléctricos variados, y un largo etcétera. Pero el costo de todo este proceso material es lo que conlleva a la gran crisis de la modernidad. Veamos la lista que registra Aramis Latchinian, un uruguayo de amplia experiencia sobre Gestión Ambiental en su libro “Globotomía”: “… Una lista bastante comprensiva podría estar integrada por: 1.- Cambio Climático y calentamiento global; 2.- Destrucción de la capa de ozono. 3.- Pérdida de la Biodiversidad. 4.-Crisis energética y crisis alimentaria; 5.- Contaminación de los Océanos. 6.- Escasez y mal uso del agua. 7.- Degradación de suelos fértiles y desertificación. 8.- Destrucción de selvas y bosques tropicales. 9.- Lluvia ácida. 10.- Acumulación de desechos tóxicos. Sin duda esta lista es incompleta, pero la omisión más clara es la de efectos globales sobre el medio antrópico, es decir, sobre elementos propios y exclusivos del hombre, de su cultura; aspectos vinculados a hábitos de consumo, de alimentación y de pobreza, a procesos de urbanización entre otros” 


Todo esto es producto de una concepción de desarrollo que se instaló con la llamada modernidad y el surgimiento del capitalismo-socialismo. Tanto la ciencia como la herencia cultural religiosa trabajaron en una sola dirección: separar al hombre de la naturaleza, el paradigma de la simplificación-disyunción ha hecho estragos en el pensamiento y método científico porque ha separado sin unir las disciplinas y a interesado al hombre solo  por su bienestar, el lucro, sus comodidades, su afán depredador, dejando a un lado e ignorando otros tantos elementos de la naturaleza que también tiene vida. Con acierto dice Edgar Morín en el  1er tomo de “El Método: La naturaleza de la naturaleza que: El pensamiento simplificante ha llegado a ser la barbarie de la ciencia. Es la barbarie específica de nuestra civilización. Es la barbarie que hoy se alía con todas las formas históricas y mitológicas de barbarie”.  Por su parte la cultura religiosa no solo se ha plegado a estos modelos de desarrollo, siendo más bien cómplices y sostenedores del estatus quo, sino que han perpetuado dogmas y ortodoxias vacías de contenido con la realidad y el devenir histórico.
Entonces llegamos a la era posmoderna del siglo XXI  con más desconcierto  dramático  que  esperanzador, con más pesimismo que utopías posibles, con más alienación que rebeldía, con más dominación que libertad, con más oscuridad que claridad. El escritor mexicano Octavio Paz señala: “Asistimos al crepúsculo del futuro, la baja de la idea de Modernidad y la boga de una noción tan dudosa como postmodernidad…”   Esto significa que si bien es cierto que hay una crisis de la modernidad y su virtual muerte, tampoco la posmodernidad puede resultar ser la salvación porque sus senderos y horizontes son los mismo de la modernidad aunque existan propuestas pocos escuchadas y leídas que se asumen como criticas de lo que hasta ahora se ha construido. El filósofo  Gilles Lipovestky en su libro “La Era del Vacío” señala que “El posmodernismo es solo otra palabra para significar la decadencia moral y estética de nuestro tiempo”. Más adelante agrega que “el posmodernismo no es más que un grado suplementario en la escalada de la personalización del individuo, dedicado al  self service  narcisista y a combinaciones caleidoscópicas indiferentes”.

Es decir cuánto le interesa lo que está sucediendo con el calentamiento global y sus son consecuencias a la vida en el planeta. El individuo está más pendiente del consumo, de su personalización hedonista, es posible que estemos atravesando por un proceso de mutación antropológica, un nuevo estadio del Homo Politicus y nacimiento del Homo Psicologicus, pendiente de su ser y bienestar. Algo así como vivir en el presente y no en función del pasado y del futuro, pérdida del sentido de continuidad histórica.
El filósofo Edgar Morín tiene una posición frente al  debate modernidad-posmodernidad. Se trata de superar el paradigma cartesiano que separó el pensamiento del ser; el sujeto del objeto; el observador del objeto que estudia; el espíritu de la  materia; el hombre de la naturaleza. Todo ello trajo como consecuencia la preponderancia de la razón y de la certeza, una visión parcelada del conocimiento, se fortaleció la ciencia clásica y la separación entre la física, la biología y la antroposociología. Morín se plantea varios puntos claves que forman parte del pensamiento complejo: 1.- Necesidad de situar todo en el contexto planetario, inherente a la era planetaria en que vivimos. 2.- La comprensión del problema del conocimiento del mundo como una necesidad a la vez intelectual y vital. 3.- La urgencia de una reforma del pensamiento y la enseñanza que tenga en su centro la complementación del pensamiento “que aísla” todavía dominante con el pensamiento que une, el pensamiento complejo, que reconstruye en la mente lo “que esta tejido junto”. 4.- La urgencia del aprendizaje sobre cómo tratar la incertidumbre. 5.- La comprensión del Universo como campo de acción de una relación dialógica (antagonismo, competitiva y complementaria) entre orden, desorden y organización. 6.- En verdad que pensamos que no podemos aislar los objetos unos de otros, en última instancia todo es solidario. Si tenemos sentido de complejidad, tenemos sentido de solidaridad. Más aún tenemos sentido del carácter multidimensional de toda realidad. 7.- La idea de la complejidad incluye la imperfección, porque incluye la incertidumbre y el reconocimiento de lo irreductible y finalmente la simplificación es necesaria pero debe ser relativizada. Es decir yo acepto la reducción consciente que es reducción, y no la reducción arrogante que cree poseer la verdad simple, por detrás de la aparente multiplicidad y complejidad de las cosas.  
Estas premisas permitirían una visión de conjunto para un nuevo paradigma científico, debería fraguarse un replanteamiento, más profundo, incluso, que el del Renacimiento. Hay que repensarlo todo. Debemos volver a empezar. Basta analizar ese género humano posmoderno, para ver que no sintoniza con una conciencia ecológica: Es individual y narcisista; interesado en su ego y sus problemas inmediatos; pendiente de modas y consumo; es pragmático y alejado de movimientos sociales, ecológicos, culturales; desenvuelto en la cultura del hoy digital, las redes sociales y superficial en los grandes problemas que atañen a la humanidad; abierto a la cultura de masas y la televisión como espectáculo de entretenimiento. Son estas las razones que nos hacen pensar que mientras no cambie esas actitudes, vamos hacia el barranco como humanidad, y con ello arrastramos una  civilización entera. Viva el homo  consumus, pareciera ser el lema del hombre posmoderno.
  
                                                             Las horas han perdido su reloj. 

                                                                                              Vicente Huidobro 

sábado, 6 de febrero de 2016

LA LUCHA DE CLASES EN PLENO SIGLO XXI. Por Angel Gustavo Cabrera

LA LUCHA DE CLASES EN PLENO SIGLO XXI.  Por Angel Gustavo Cabrera

“Hay que repensarlo todo. Debemos volver a empezar. La noción de metamorfosis es más rica que la de revolución”. Edgar Morín.



“La izquierda necesita un nuevo paradigma. El marxismo-leninismo ha fracaso estruendosamente. Rusia se vino abajo, Cuba sobrevive apenas. Fidel Castro no tiene mensaje para la juventud. Ni la Revolución Cubana tiene mensaje, no cuenta para nada. Es un anacronismo.” Domingo Alberto Rangel

En aquellos tormentosos años setenta, siendo un imberbe adolescente,  en las marchas y manifestaciones gritábamos “la lucha es de clases, de pobres contra ricos”. El pensamiento revolucionario y de izquierda venezolano estaba  impregnado del dogma marxista  según el cual  “la historia de las sociedades era la historia de la lucha de clases, del proletariado contra la burguesía y sus lacayos”. Toda nuestra formación política era de índole marxista, en lo cual lo más importante era repetir palabras y conceptos que definían a un militante revolucionario: Plusvalía, explotados y explotadores, Oligarquía, Burguesía reaccionaria,  proletariado,  lucha de clases, División social del trabajo, Socialismo, Comunismo, Capitalismo, etc.  Además teníamos como referentes a la revolución soviética, china y la más reciente la cubana. Les rendíamos culto a nuestros líderes y obedecíamos las órdenes  del partido como un mandato irrevocable.  Eso pasó en la Venezuela de aquellos años,  soñábamos con tomar el cielo por asalto, desatando la violencia armada contra la burguesía y sus gobiernos entregados al Imperio Norteamericano y tomando el poder político para construir el socialismo. Eso no fue posible, el proceso armado fue derrotado, y todas las organizaciones políticas terminaron en diferentes momentos  participando en las luchas políticas y sociales dentro del juego democrático-representativo, pautado en la Constitución de 1961. Fue así como el Teniente Coronel  Hugo Chávez Frías llega al poder por la vía electoral y  después del  fraguado golpe cívico-militar del año 2001 se declara socialista, forma un partido de tendencia comunista, se erige líder único desarrollando un culto a la personalidad  que superaba al presidencialismo de los últimos  cuarenta años, con una variante al  señalar que estaba   construyendo el socialismo del siglo XXI y que era diferente a todas las experiencias conocidas. Sin embargo el accionar político y económico copió los modelos existentes, tales como expropiaciones, control  de los medios de comunicación, partido único, estatización de empresas privadas, culto al líder único, división de la sociedad entre escuálidos y chavistas, persecución y control político, etc. Se autoproclaman de izquierda y los enemigos los ubicaba en la derecha.  Así que las terminologías marxistas se presentan  en sus discursos y praxis política de Chávez y sus dirigentes, del cual una de las que más gusta  es la relacionada con las clases sociales  y por consiguiente la lucha de clases. Por supuesto los chavistas aparecen como los salvadores y protectores del pueblo y sus trabajadores contra sus enemigos, la burguesía apátrida  que odian a los pobres. Y solo ellos están llamados a defender y luchar por ellos. Todo esto extraído del dogma marxista-leninista


Hay varias premisas que quiero analizar, someramente,  sobre el tema en cuestión: Existe una gran diferencia entre la lucha de clases sociales para el siglo XIX en los orígenes del capitalismo y el siglo XXI. Para aquel entonces estaba surgiendo el capitalismo y existía una clase obrera súper explotada y vivía en condiciones miserables, de allí que Marx crea la tesis de la lucha de clases como motor de la historia. Pero en el transcurso del siglo XX sucedieron grandes cambios en los países altamente industrializados no solo desde el punto de vista tecnológico y progresos en  las relaciones patrono-proletariado,  sino que,  los trabajadores se organizaron en sindicatos y movimientos  organizados y conquistaron,  a través de sus luchas importantes reivindicaciones económicas y de trabajo. Y aunque Marx pensaba que las revoluciones comunistas se darían en estos países, no fue así. La Unión Soviética, China y Cuba, eran países con economías semi-feudales,  con mano de obra campesina y no proletaria, sin desarrollo industrial y fue allí donde triunfaron las revoluciones comunistas,  las cuales desplazaron a la burguesía y se instauraron nuevas clases dominantes, conocidas como la nomeklatura, clase burocrática del Estado que  reprimían  a los trabajadores y le negaban  el derecho a  organizarse en sindicatos. Recuerdo como en el año 1984 los trabajadores polacos tuvieron que organizarse en un sindicato independiente denominado SOLIDARIDAD  en abierta confrontación contra el gobierno Polaco y la URSS, exigiendo ser reconocidos como sindicato anti-patronal  y demandado un conjunto de reivindicaciones. Este desafío contó con  el respaldo internacional  y el rechazo a la intervención soviética. Esto demuestra que esos países, sus dirigentes identificados  con la causa comunista, jamás acabaron con las clases sociales y más bien los trabajadores soportaban regímenes de esclavitud, con ausencia de derechos. Así lo señala Fernando Claudin, un comunista español de vieja data, decepcionado de lo que sucede en los países del este: “En las postrimerías del siglo XX frente a la crisis de la civilización capitalista, se observa que han alumbrado, del  Elba al Pacífico, una nueva forma de esclavitud social, donde los trabajadores están privados, frente a un  Estado omnipotente, de todo instrumento legal de defensa y control. La liquidación de la propiedad privada capitalista no ha abierto paso allí a la propiedad y gestión social  en sentido socialista- sólo  concebibles en el marco de una sociedad organizada democráticamente-  sino a un poder calificado, con acierto, de  <<totalitario>> por detentar el monopolio absoluto de los medios de producción, de la fuerza de trabajo, de todos los aparatos económicos, informáticos, culturales, ideológicos; por excluir cualquier tipo de actividad social independiente, cualquier forma de libertad y democracia. La facultad de decisión está concentrada en una reducida oligarquía –cuando no es un dictador carismático – de altos funcionarios del Partico Comunista, el partido que ha creado y regenta este Leviatán burocrático” Fernando Claudín. La  oposición en el <<socialismo real>> 1981.    


Basta esta larga cita para demostrar la gran tragedia de los trabajadores y apreciar como la lucha de clases no se termina con el comunismo. Y mucho más ahora  cuando están de regreso hacia el capitalismo abiertamente.

¿Significa  esto que la lucha de clases fue un invento de Marx que ya no tiene vigencia? ¿Qué papel juegan los trabajadores en la sociedad capitalista? ¿Han dejado de ser una clase social? ¿Y los empresarios que rol les corresponde? ¿Qué debe pasar en este siglo?

El siglo XXI tiene unas características importantes: Primero, en los países industrializados ya el proletariado se ha reducido por la tecnificación de la producción y por tanto la demanda de mano  obra es calificada; Segundo, la formación de trasnacionales traslada el problema a países subdesarrollados y de economías que dependen del mercado internacional, con la presencia de una fuerte mano de obra y grandes masas depauperadas, ejemplo de Brasil, México, Colombia, Argentina; Tercero, el caso de los países comunistas, ahora capitalistas, siguen en las mismas condiciones de explotación anteriores, sólo que ahora hay patronos independientes del Estado.  Cuarto, la lucha de clases no se extinguirá en el mundo globalizado pero  tampoco se plantea acabar con el empresariado burgués,   porque la utopía comunista resulto un fracaso. En todo caso la igualdad social resultó un mito, lo cual no quiere decir que las luchas de clases  se extingan, ellas seguirán marcado el ritmo dialectico del mundo capitalista, ahora globalizado y Quinto, esa masa depauperada que observo Carlos Marx y Federico Engels en Alemania y Europa para finales del siglo XIX, en la actualidad,  es posible que se manifieste en países del Continente Oriental y Asiático,  y probablemente las luchas de los trabajadores sea por reivindicaciones ya conquistadas en muchos países occidentales. 

En el caso venezolano el capitalismo es una realidad tanto del sector privado como del sector estatal, existen burguesías de ambos lados, que en la actualidad buscan ponerse de acuerdo en su rol de dominación social. De tal manera que cuando uno escucha a Diodado Cabello, a Nicolás Maduro, Aristóbulo Isturiz, hablar de lucha de clases, uno se pregunta ¿A quién pretenden engañar? Si forman parte de una elite política burguesa, son  representantes del capitalismo estatal en contubernio con un sector de la burguesía criolla.  

                                                             Creo, para finalizar, que a los trabajadores del mundo no les queda otra alternativa sino mantener su independencia  del patrón, sea estatal o privado, luchar por sus intereses económicos  y sociales sin dejarse atrapar por los viejos dogmas marxistas. Su futuro lo ubica en grandes luchas históricas por un nuevo modelo civilizatorio que le corte al capital su preeminencia absoluta  y cese el industrialismo contaminante del planeta.